Úrsula Villabrille, Mujer Rural del año 2026: «Aunque la tecnología ayude, la ganadería continúa siendo un oficio tradicional»
ASTURIAS
Su trayectoria como ganadera, su apuesta por integrar las nuevas tecnologías en el oficio tradicional y su compromiso con el desarrollo de la vida rural han llevado a esta asturiana a recibir el reconocimiento Mujer Rural 2026
03 oct 2026 . Actualizado a las 11:50 h.La historia de Úrsula Villabrille siempre ha estado ligada al entorno rural asturiano. Desde joven supo que su vida estaría vinculada a la ganadería y, en 2010, decidió comenzar su propio proyecto ganadero centrado en la cría de cabras bermeyas. Ahora, dieciséis años después, su compromiso y su capacidad para adaptar las nuevas tecnologías a este oficio tradicional le han valido la mención Mujer Rural del 2026, un reconocimiento otorgado por la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER).
Desde pequeña, Villabrille conoció la belleza y la dureza del trabajo en el campo. Su abuela criaba vacas y su madre se autoabastecía con el huerto. Pasó su infancia en Regla de Naviego, pero a los nueve años se trasladó junto a sus cinco hermanos y su madre a Cangas del Narcea. Ya entonces, aquella joven Úrsula sabía que su futuro estaba en el entorno rural.
Hace veinte años llegó a Tremado del Valledor por amor y, desde el primer instante, quedó prendada del lugar y de su gente. «Aquí la gente es muy amable, enseguida te acogen. En este pueblo aún se invita al café y al vino, y se acompaña con un buen chorizo y un queso. En muy pocos sitios quedan estas costumbres», asegura Villabrille.
A su llegada al concejo, Úrsula lo tuvo claro desde el primer momento: aquel era su lugar. Sin embargo, «como cualquier otra mujer, quería tener un trabajo para sentirme realizada». Así, la canguesa decidió dedicarse al mundo de la ganadería, concretamente, a la cría de cabras bermeyas. «Elegí las cabras porque es un animal que siempre me había llamado la atención. Son ágiles y casaban bastante bien con mi personalidad; soy muy inquieta», bromea.
En 2010, con tan solo 26 años, Úrsula comenzó con sus primeras 55 cabras y cuatro perros «magníficos». Poco a poco, con trabajo y esfuerzo, logró hacer crecer la explotación hasta alcanzar las dimensiones actuales. «Rondamos entre las 250 y las 300 cabezas. Con el tiempo también logramos ampliar la ganadería con ovejas y equinos». Todo gracias, en parte, asegura, a la figura del «monte de utilidad pública». «Gracias a ello, gente como yo, que empezamos de nada, podemos disponer de las hectáreas que nos hagan falta y empezar a trabajar en ellas y, así, desarrollar nuestros proyectos. El monte de utilidad pública permite que tú, como nuevo ganadero o agricultor, puedas arrancar. Quizá, si esto no hubiera existido, yo no podría haber empezado».
Aunque la ganadería continúa siendo una actividad tradicional, no está exenta de las nuevas tecnologías y Úrsula ha sabido incorporarlas a su día a día. Comenzó utilizando collares que permitían la geolocalización mediante GPS de sus perros de pastoreo y, de este modo, conocer también dónde se encontraban sus cabras. Su última incorporación ha sido un dron que le permite «una mejor vigilancia del ganado».
Sin embargo, la tecnología tiene sus límites. «Aunque la tecnología ayude, no quita que la ganadería continúe siendo un oficio tradicional. Tú tienes que abrirles, tienes que ir con las cabras, darles la vuelta; eso no te lo quita un dron», explica Villabrille. Su apuesta por la modernización incluye, además, un vallado electrificado como medida de vigilancia.
La tecnología también facilita las tareas administrativas. «Nos ha permitido agilizar los trámites burocráticos y ha hecho que no tengamos que echar tanto tiempo en la carretera. Cada vez que teníamos que hacer cualquier trámite o acercarnos a alguna consejería, perdíamos toda la mañana. Ese tiempo ahora podemos dedicarlo a nuestro ganado», asegura.
Asociación de Mujeres del Valledor
Además de su trabajo como ganadera, Villabrille combina su actividad con «la vida común del pueblo», en la que los vecinos cultivan sus propias hortalizas. «Aquí ir a la huerta es como ir a la tienda. Puedes conseguir las cosas que necesitas: lechugas, cebollas, tomates».
Villabrille es, también, secretaria de la parroquia rural y presidenta de AMUVA, la Asociación de Mujeres del Valledor, un espacio al que están asociadas más de 85 mujeres. El proyecto nació de «la necesidad de encontrar un lugar en el que las mujeres del Valledor pudieran disfrutar de su tiempo de ocio», explica Úrsula.
La asociación surgió hace tres años de la mano de la propia Villabrille. «En aquel entonces, conseguí traer un taller del programa Soledad no Deseada destinado a la gente mayor. Para convencer a las vecinas del pueblo, tuvimos la idea de realizar manualidades que después ellas se pudieran llevar a casa».
A partir del éxito de aquellos primeros talleres nació la Asociación de Mujeres del Valledor, con el objetivo de cubrir la falta de ocio, especialmente entre las mujeres. «Hace ya cincuenta años que prácticamente no hay vida social para ellas en el pueblo. Es un proyecto que tendría que haber surgido mucho antes. A través de nuestras actividades queremos hacer ver a las mujeres de la zona que ellas también tienen que tener tiempo libre para estar con sus amigas o sus vecinas y que no todo tiene que ser trabajar». De este modo, la propia Úrsula Villabrille logró llevar uno de los talleres de Soledad no Deseada hasta Valledor, siendo aquel el primero de muchos.
Mujer Rural del año 2026
Su trayectoria como ganadera, su capacidad para fusionar las nuevas tecnologías con el oficio tradicional y su compromiso con el desarrollo de la vida rural han llevado a Úrsula Villabrille a obtener la mención Mujer Rural del 2026, otorgada por la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER).
Un reconocimiento que llegó «de manera inesperada» y que todavía no ha podido asimilar. La noticia llegó un día cualquiera, sobre las 13.00 horas, mientras Úrsula preparaba la comida después de una dura mañana de trabajo. «Me llamó un número desconocido y casi no lo cojo pensando que era spam. Cuando descolgué pensé que me preguntaban si quería presentarme; no entendía que ese reconocimiento era para mí. Me quedé paralizada», recuerda la canguesa entre risas.
Ahora, dos semanas después de recibir la noticia, a Villabrille todavía le cuesta asimilar «todo lo que está pasando y la repercusión que esto está teniendo, aunque, por supuesto, ha sido un honor para mí».
Úrsula Villabrille recibirá el premio el próximo 15 de octubre, en el acto de entrega que tendrá lugar en Vegadeo. Mientras tanto, la canguesa, enamorada del Valledor, continúa trabajando para ofrecer un producto de calidad e incorporar nuevas tecnologías a su explotación. Y asegura que nunca dejará ir a sus cabras, «sino que me dejen ellas a mí».