José Armas, el ovetense que conquista el mundo con su magia: «Cuando hipnotizas a alguien, ni tú mismo llegas a comprender por qué sucede»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

ASTURIAS

José Armas, El Ilusionista
José Armas, El Ilusionista

Ni comuniones ni cumpleaños: la primera vez del ilusionista asturiano sobre un escenario fue en el Teatro Filarmónica de Oviedo.

13 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada vez que José Armas, «El Ilusionista», se sube al escenario, la lógica deja de tener sentido, la magia inunda los teatros y el público busca respuestas a preguntas que ni siquiera es capaz de formular. Pero detrás de las levitaciones, la hipnosis y las barajas de cartas hay un pequeño niño de Oviedo al que el espectáculo de magia que vio en su primera comunión le cambió la vida.

José Armas siempre había sentido curiosidad por el ilusionismo, pero fue en su primera comunión cuando el mago que amenizaba la tarde de los asistentes se fijó en el ovetense. «Yo era un niño muy tímido y no había dado la nota durante la actuación, pero él se fijó en mí, vio que verdaderamente me interesaba y, después del espectáculo, se quedó hablando conmigo y me regaló un juego».

Durante años, José continuó investigando y estudiando sobre magia, hasta que, a los 15 años, decidió intentar practicar sus propios trucos. «De aquella hacía uno muy peligroso: me tragaba entre doce y veinte agujas y las sacaba ensartadas. Recuerdo enseñárselo a mi abuela; me riñó, y con razón, porque había un riesgo real de muerte. Ahora no lo haría ni loco».

José Armas, El Ilusionista
José Armas, El Ilusionista

Mientras estudiaba Ingeniería Informática, José realizaba pequeñas actuaciones en sus círculos más íntimos: comidas familiares o cenas con amigos. «Me llegaba alguna propuesta de algún contrato, pero siempre pensaba: ¿cómo voy a cobrar por eso?». Armas comenzó también a colaborar con la Fundación Galbán y, periódicamente, acudía a la planta de Oncología Pediátrica del HUCA para hacer su espectáculo a los niños ingresados.

Fue precisamente la Fundación Galbán la que le daría la oportunidad que cambiaría la vida de José Armas. Mientras que muchos magos comienzan sus carreras haciendo espectáculos en comuniones, cumpleaños o pequeños eventos, José Armas se estrenó por todo lo alto. Su primera vez sobre un escenario fue en el Teatro Filarmónica de Oviedo.

«Desde Galbán me llamaron para proponerme participar en una gala benéfica. En ese momento no supe decir que no, pero cuando llegó el día de la actuación hubiera dado todo mi dinero porque otra persona saliera en mi lugar».

José Armas, El Ilusionista
José Armas, El Ilusionista

Con los nervios a flor de piel, Armas salió al escenario, cautivó al público y descubrió que aquello era mucho más que un hobby: la magia comenzaba a convertirse en su pasión. Su primera actuación remunerada no tardaría en llegar. «Me preguntaron por mi caché y no tenía ni idea de qué decir. Cobré unos 250 euros por aquella actuación», recuerda Armas. Para aquel ovetense universitario, el objetivo principal era «poder cubrir los gastos que tenía para realizar mis espectáculos».

Pero el teléfono de Armas no paraba de sonar. Cada vez surgían más oportunidades laborales y El Ilusionista comprendió que aquello podía convertirse en su medio de vida. «Llegué incluso a rechazar algunas propuestas porque no tenía tiempo. Entre estudiar para la universidad y trabajar como mago, era imposible llegar a todo». Desde entonces, no ha parado de trabajar por su sueño. Con tan solo 21 años, Armas montó su propia productora y comenzó a organizar festivales internacionales de magia. Ahora, con 40 años, ha recorrido cientos de escenarios llenándolos con su magia.

José Armas, El Ilusionista
José Armas, El Ilusionista

Y es que, si por algo destaca el espectáculo de este ilusionista asturiano, es por mezclar multitud de disciplinas: desde la magia de cerca hasta el escapismo, pasando por los grandes trucos y sin olvidar el hipnotismo, uno de los grandes favoritos de Armas. «Cuando haces magia, tú sabes el secreto que hay detrás; cuando hipnotizas a alguien, ni siquiera tú mismo llegas a comprender por qué sucede».

Mientras José Armas continúa cautivando a los espectadores con su magia, el ovetense tiene claro cuáles son sus objetivos de futuro: «Que las cosas sigan como están para poder seguir viviendo toda mi vida de mi gran pasión».