Pepe Colubi anuncia que tiene párkinson: «No era una palabra a la que tuviera miedo»
ASTURIAS
El escritor y humorista, rostro de Ilustres ignorantes, fue diagnosticado hace más de dos años de una enfermedad que padeció su padre
12 oct 2026 . Actualizado a las 22:47 h.Conoce el diagnóstico desde hace dos años. El 5 de abril del 2024, Pepe Colubi fue diagnosticado de párkinson. Así lo anunciaba este domingo el escritor, periodista y guionista asturiano en Julia en la onda, en Ondacero. Han pasado dos años en los que ha mantenido su enfermedad en el ámbito más íntimo, pero ahora siente que hacerlo público es, «en cierta manera, es salir del armario».
El párkinson es para Colubi una enfermedad conocida y que vivió de cerca a través de su padre. Para él, los primeros síntomas llegaron tres años antes del diagnóstico. «No eran graves ni incapacitantes», explicó sobre su cansancio generalizado o cambios en la tensión que los médicos achacaron al estrés. Fue un problema en el codo, bursitis, y un temblor en un dedo de la mano derecha lo que fue centrando el diagnóstico. «Mi padre había tenido párkinson, así que le pregunté al traumatólogo y me dijo que no era por el tratamiento por la bursitis, que fuera al neurólogo. Me entró prisa y fui a uno, que me hizo una exploración física y me dijo: 'Tienes párkinson'. Me quedé planchado, pero gracias a que yo había vivido con el párkinson de mi padre durante muchos años, no era una palabra a la que tuviera miedo», le contó ayer a la periodista gallega.
Rostro de Ilustres Ignorantes, el humorista de 60 años, dice sentirse «razonablemente bien», pero está sorprendido de que le recetasen el mismo fármaco que había tomado su padre 30 años antes. Pide, ante esta situación, seguimientos médicos más estrechos, que se vigilen los efectos adversos, como los mareos ortostáticos, el cansancio y la rigidez, incluso, posibles adicciones. «Son muchas pastillas y un encaje de bolillos». Colubi explicó en la conversación que precisamente que las revisiones lleguen cada seis meses, suponen demasiado tiempo cuando pueden ir apareciendo síntomas.
Ahora, se toma este anuncio como algo que necesitaba hacer público. «No me salió decirlo antes porque hay esa paranoia que tienes con la sobreobservación, que alguien te analice sabiendo que tienes párkinson. Es una reacción humana, pero incómoda porque ves que ponen cara de mirar más. Pero esto va a cambiar mi relación con la enfermedad, ya que hasta ahora era una cosa más oculta y ahora va a ser conocida». Recordó además que su padre llevó la dolencia siempre con naturalidad. «El párkinson era uno más en casa y no era invalidante. Él lo llevaba con sentido del humor, que es clave en esto: un buen ánimo. Vivir el momento se convierte en obligatorio», aseguró.