Raquel Barredo, fisioterapeuta: «Mantener el suelo pélvico fuerte, pero a la vez elástico, supone un reto durante la etapa de embarazo»
ASTURIAS
La profesional asturiana explica cómo cuidar el suelo pélvico durante el embarazo, el posparto y las diferentes etapas de la vida
21 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Raquel Barredo, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, cuenta con formación en ejercicio terapéutico aplicado a las diferentes etapas de la mujer, fisiosexología, ecografía musculoesquelética, terapia manual y terapia fascial. Actualmente, desarrolla su labor profesional en Mueve Tu Pelvis, en Gijón, y comparte información y consejos sobre salud pélvica a través de su perfil de Instagram, @suelopelvico_raquel. En esta entrevista para La Voz de Asturias, aborda cuestiones como los cambios que se producen durante el embarazo y el posparto, las principales señales de alerta y la importancia de desterrar mitos y dejar de normalizar molestias que afectan a la calidad de vida.
—¿Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante durante el embarazo y después del parto?
—El suelo pélvico es el conjunto de músculos, ligamentos, tejido conectivo y fascias que cierran la pelvis. Sus funciones principales son sostener las vísceras pélvicas —vejiga, útero y recto—, controlar los esfínteres y contribuir a la función sexual y reproductiva. Sin embargo, el suelo pélvico no se entiende como una estructura aislada, sino que es necesario tener en cuenta toda la faja abdominal y lumbar, ya que todas estas estructuras trabajan en conjunto. Durante el embarazo, desempeña un papel crucial debido a los importantes cambios físicos y hormonales que se producen. Uno de los más evidentes es el crecimiento del útero, que aumenta la carga sobre el suelo pélvico y exige que este proporcione un soporte adecuado. Por tanto, es importante mantenerlo fuerte, pero también elástico, para que pueda adaptarse a los cambios del embarazo y al momento del parto. En el posparto, el objetivo es favorecer la readaptación del cuerpo a la nueva normalidad, un proceso que depende en gran medida de cómo transcurren tanto el embarazo como el propio parto. En esta etapa, resulta fundamental recuperar la funcionalidad del suelo pélvico, ya que pueden aparecer pérdidas de orina o dolor en el posparto inmediato, tanto en el propio suelo pélvico como en el abdomen, especialmente en los casos de cesárea.
—¿Qué cambios experimenta el suelo pélvico durante el embarazo y cómo pueden afectarle?
—El suelo pélvico experimenta numerosos cambios durante el embarazo. Uno de los más significativos se relaciona con la relaxina, una hormona que contribuye a aumentar la elasticidad de los tejidos. Esto puede influir en el tono muscular, es decir, en la tensión que presenta el músculo en reposo, que puede disminuir. Por ello, mantener el suelo pélvico fuerte, pero a la vez elástico, supone un reto durante esta etapa tan importante. El abdomen también experimenta grandes cambios para permitir el crecimiento del útero; los músculos rectos abdominales se separan progresivamente y da lugar a lo que conocemos como diástasis abdominal.
—¿Cómo se puede cuidar el suelo pélvico durante el embarazo y prevenir posibles problemas?
—Durante el embarazo, la principal recomendación es mantenerse activa y realizar ejercicio físico, especialmente entrenamiento de fuerza adaptado a esta etapa. Es importante incluir ejercicios específicos para el suelo pélvico, como los conocidos ejercicios de Kegel, así como ejercicios abdominales modificados que pongan especial énfasis en el trabajo del músculo transverso del abdomen. También resulta fundamental incorporar ejercicios de movilidad adaptados a los cambios del cuerpo y a las necesidades del parto, junto con un trabajo específico de la respiración.
—¿Cuándo es recomendable empezar a trabajar el suelo pélvico durante el embarazo y cómo puede ayudarnos la fisioterapia especializada?
—El suelo pélvico se puede trabajar desde el inicio del embarazo, aunque, en muchos casos, el trabajo más específico comienza entre las semanas diez o doce, cuando se introducen las primeras adaptaciones. En este proceso, la fisioterapia desempeña un papel fundamental, ya que permite aprender a realizar los ejercicios de forma individualizada, tanto para el abdomen como para el propio suelo pélvico. A medida que avanza el embarazo, los ejercicios se adaptan a las necesidades de cada etapa. Además, alrededor de la semana treinta y dos, se puede comenzar a trabajar el masaje perineal como preparación para el parto. También se incorpora el trabajo de movilidad y respiración para ayudar a afrontar el momento del parto.
—¿Qué cambios experimenta el suelo pélvico después del parto y existen diferencias en la recuperación tras un parto vaginal o una cesárea?
—Sintetizar todos los cambios que se producen en el suelo pélvico tras el parto es muy difícil, ya que estos varían de una mujer a otra. En líneas generales, los problemas más comunes son las pérdidas de orina, tanto al realizar un esfuerzo como en otras situaciones; el dolor en el suelo pélvico, especialmente en la zona donde se produce un desgarro o una episiotomía; y el dolor durante las relaciones sexuales, conocido como dispareunia. También puede aparecer diástasis abdominal. Como mencionaba antes, durante el embarazo se produce una diástasis fisiológica que debe recuperarse tras el parto. En algunos casos, también se produce un descenso de las vísceras pélvicas, conocido como prolapso. La recuperación varía considerablemente según el tipo de parto. En el caso de una cesárea, se trata de una cirugía mayor en la que se atraviesan siete capas de tejido, por lo que los tiempos de recuperación son diferentes. Por lo general, la valoración del suelo pélvico se realiza entre las cuatro y las seis semanas después de un parto vaginal y entre las seis y las ocho semanas después de una cesárea, aunque los plazos dependen de cada caso. No obstante, la cicatriz puede comenzar a movilizarse antes.
«El dolor también es una señal de alerta y no debe normalizarse»
—¿Cuáles son las señales de alerta que pueden indicar que algo no va bien con nuestro suelo pélvico después del parto?
—Entre las principales señales de alerta se encuentra la sensación de pesadez en la zona pélvica, como si se llevara un tampón puesto, así como la incapacidad para reír, toser o realizar un esfuerzo sin que se produzcan pérdidas de orina. El dolor también es una señal de alerta y no debe normalizarse, independientemente de dónde aparezca, incluso si se localiza en la zona lumbar. Otras señales son la dificultad para levantarse de la cama porque el abdomen no proporciona suficiente soporte, la sensación o presencia de un bulto en la zona pélvica y los problemas digestivos, como el estreñimiento o las hemorroides.
—¿Cuándo es recomendable empezar la recuperación del suelo pélvico en el posparto y cómo puede ayudarnos la fisioterapia?
—La recuperación depende de los tiempos propios de cada proceso, según se trate de un parto vaginal o una cesárea, pero, sobre todo, de cómo se encuentre cada mujer. Es un momento de gran vulnerabilidad por lo que es fundamental acompañar a la mamá, ofrecerle apoyo y procurar que se sienta cómoda y a gusto en todo momento. Las herramientas que ofrece la fisioterapia son muy variadas, pero me gusta organizarlas en diferentes grupos: la terapia manual, que es nuestra herramienta clave; el ejercicio físico adaptado, como he explicado anteriormente; el uso de dispositivos, como la radiofrecuencia, muy conocida, o el biofeedback, que utilizamos para realizar ejercicios; herramientas como los vibradores; y, por último, las pautas conductuales para la vida diaria.
—Más allá del embarazo y el posparto, ¿por qué es importante cuidar el suelo pélvico a lo largo de la vida? ¿También los hombres pueden tener problemas en esta zona?
El objetivo de la fisioterapia del suelo pélvico es acompañar a la mujer en todas las etapas de su vida. Por ejemplo, desempeña un papel clave durante la menopausia, ante la aparición de cualquier señal de alerta o, simplemente, cuando se busca conocer mejor el funcionamiento del propio cuerpo para entrenar de forma adecuada. El suelo pélvico también existe en los hombres. Aunque muchas personas lo desconocen, también pueden presentar disfunciones que requieren tratamiento. Entre las patologías más frecuentes que tratamos se encuentran la incontinencia, especialmente después de una cirugía de próstata, el dolor y la enfermedad de Peyronie. También se aborda, en algunos casos, la eyaculación precoz, en colaboración con otros profesionales, como los sexólogos.
—¿Qué mitos sobre el suelo pélvico te encuentras con más frecuencia?
—Me encuentro con mucho desconocimiento en este campo, especialmente en etapas vitales que no están relacionadas con el embarazo, ya que durante la gestación parece que recibimos más información. Considero fundamental conocer nuestra anatomía, entender cómo funciona nuestro cuerpo y aprender a cuidarlo en todas las etapas de la vida. También es muy común pensar que el trabajo del suelo pélvico consiste únicamente en cortar y soltar el chorro de orina, o creer que los hombres no tienen suelo pélvico. Quiero destacar, además, que se normalizan situaciones como tener pequeñas pérdidas de orina al reírse o sentir dolor durante las relaciones sexuales; y, aunque son problemas comunes, no son normales y debe ser tratados. En general, es esencial comprender que el objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida y acompañar a las personas en todas sus etapas vitales.