La lectura del tacógrafo mantiene la indisposición del conductor como principal causa del accidente

Expertos de la Guardia Civil de Tráfico indican que el autobús circulaba entre «entre 80 y 90 kilómetros por hora» antes de la colisión pero matizan que la velocidad no es la principal hipótesis de trabajo

Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa que hoy se ha empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado al menos cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración.
Una grúa retira los restos del autobús de la compañía Alsa que hoy se ha empotrado contra una pilastra de hormigón de un paso elevado de la circunvalación de Avilés, en un accidente de tráfico que ha causado al menos cinco fallecidos y una quincena de heridos de diversa consideración.

Redacción

Expertos de Tráfico de la Guardia Civil de Asturias han examinado el disco del tacógrafo del autobús siniestrado en Avilés con tecnología que incorpora microscopios y han apreciado que, a pesar de que «no estaba limpio del todo», su lectura era «clara», según han asegurado fuentes del caso. La tecnología de la que dispone Tráfico, a través de estos microscopios, permite ver «con claridad y al detalle» los gráficos de velocidad, han explicado las mismas fuentes, que han reiterado que el autocar circulaba «entre 80 y 90 kilómetros por hora» el pasado lunes, aunque la velocidad no es la principal hipótesis de la causa del accidente.

«En la zona del accidente había una limitación de 70 kilómetros por hora por obras en la AI-81 y en una salida de vía en un tramo recto no influye la velocidad, sino que es más importante ver por qué se fue el vehículo y cuál ha sido su trayectoria», han señalado. Han explicado que es compatible que, momentos antes del accidente, el autobús circulara a 55 kilómetros por hora, como mantiene la empresa Alsa, con que en el instante en que se salió de la vía por la margen derecha, invadiera la izquierda y continuara recto la velocidad ya fuera de 90 ó 95 kilómetros por hora. «En esos 830 metros hay un trayecto de 400 metros desde que entra en el ramal para coger el acceso a la AI-81 y hay un semáforo a la entrada y en ese punto podía circular desde 55 a 95 kilómetros por hora, pero en el momento del accidente se calcula que podía ir a 90 kilómetros por hora», han advertido.

A 55 kilómetros por hora, el impacto provoca unos daños en la estructura del vehículo que aumentan si circula a 90 kilómetros y, en el caso del autocar siniestrado, la investigación ha encontrado daños más compatibles con el segundo caso. «Al empotrarse contra el pilar del paso elevado, desplazó el eje de la rueda por detrás de la tercera fila y había asientos doblados y arrancados», han descrito las mismas fuentes, que ven más plausible una indisposición del conductor como causa del accidente que ha costado la vida a 5 personas y heridas a otras 15.

«No hay otros motivos aparentes, porque se han analizado otras probabilidades como un fallo por el estado de las ruedas, pero en la carretera no había ninguna huella de arrastre, ni nada y a pesar de que había una anchura suficiente y tenía tiempo de frenar, entró recto, lo que hace pensar que sufrió una indisposición», han añadido. La instrucción que se está llevando a cabo por el Sector de Tráfico de Asturias incluye la toma de declaraciones a los pasajeros del autobús, cuya evolución médica siguen atentamente desde la investigación. «Hay un testigo que circulaba detrás del autobús y hay que esperar a la evolución de los heridos para ver si alguno de los viajeros vio, escuchó o notó algo, por lo que queda mucho trabajo aún por hacer», han explicado fuentes de Tráfico.

El accidente aviva el debate sobre la obligatoriedad del cinturón en los autobuses

J. C. Gea / S. D. M.
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Solo 2 de cada 10 viajeros hacen uso de este dispositivo imprescindible según los expertos, que reclaman campañas de concienciación y otras medidas para generalizar su uso

¿Podrían haberse evitado víctimas o aminorado los efectos de un siniestro tan devastador como el de Avilés? ¿Por qué medios y bajo qué responsabilidad?  La pregunta, siempre en el aire tras el desastre, cobra toda su pertinencia en términos de prevención. Los accidentes suceden pero el alcance de sus consecuencias depende de muchos factores y puede mitigarse por medios a veces muy sencillos. Tanto como hacer uso de un cinturón de seguridad. Testimonios como el del joven avilesino que evitó con certeza daños más graves al abrochar a toda prisa el suyo cuando anticipó lo que estaba a punto de suceder lo demuestran. También, con muchos más datos, algunos estudios recientes y el parecer de los expertos. Existe coincidencia general entre ellos: el cinturón -cuyo uso es obligatorio en los autobuses- disminuye de forma drástica los riesgos en accidentes como el del lunes en Avilés, pero los usuarios nos resistimos a usarlo en este tipo de vehículos. Y ello hace imprescindible, al margen de la letra de la ley, adoptar medidas que hagan tomar conciencia de su importancia y que aseguren su uso, ya a bordo de los autobuses.

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