El adiós de un templo de la hostelería avilesina: «Nos vamos con mucha ilusión porque nunca tuvimos el negocio tan alto»
AVILÉS
Después de cinco décadas, la emblemática sidrería, enclavada en el barrio de Villalegre, cierra sus puertas (de momento) para que sus propietarios, Justo García y Lola Sánchez, puedan disfrutar de una más que merecida jubilación. «Siempre fuimos hacia arriba y viviendo de esto», afirman
24 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Cualquiera soñaría con desarrollar una carrera profesional larga y fructífera, poder dejarla por propia voluntad con salud y tiempo suficiente para disfrutar del merecido descanso y, además, hacerlo en lo más alto. Esta pequeña quimera es la que han logrado Justo García y Lola Sánchez, propietarios de la emblemática sidrería avilesina Yumay, que el 31 de diciembre dirán adiós tras cinco décadas al pie del cañón.
Estos últimos días los clientes no dudan en acudir al local para despedirse y aprovechar, mientras aún pueden, para degustar las especialidades de su cocina. El Yumay es un referente de la gastronomía avilesina y, asimismo, un centro de reunión social de primer orden en la Villa del Adelantado. El establecimiento abrió sus puertas al público en 1975, con vocación de convertirse en una sidrería tradicional y cuidada.
Ya en 1991, la empresa dejó de ser un negocio familiar y adoptó la figura de Sociedad Limitada. En los años 2007 y 2008 se llevaron a cabo una serie de mejoras en el establecimiento, respetando, por supuesto, el espíritu de la típica Sidrería Asturiana pero conjugado con la búsqueda de la actualización. En el año 2009 el estaurante Sidrería Yumay recibió el Premio UCAYC 2009 a la iniciativa empresarial en el Sector del Turismo y de la Hostelería, mientras que dos años después se hizo con el Premio Plato de Oro de la Real Academia de la Gastronomía Española, otorgado por Radio Turismo. El buen hacer de sus fogones y el recuerdo de las tradicionales jornadas del buey, del jamón, del Pulpo, o del arroz le valieron al local para que, en Diciembre de 2011, pasara a formar parte de la Guía Repsol como uno de los Restaurantes Seleccionados en las ediciones de 2012, 2013 y 2014.
Ya en 2012, la cocinera Lola Sánchez, pasaba a formar parte del Club de Guisanderas de Asturias con pleno merecimiento, mientras que en julio de ese mismo año el Yumay recibió el gran collar de maestros asadores, distinción internacional que otorga la Chaine des Rotisseurs, cofradía gastronómica francesa especializada en esta suerte culinaria. Desde el año 2011 y en colaboración con la Cofradía de Gastrónomos del Yumay, el establecimiento entrega el premio «Jamón de Plata Negra», en un evento de clausura del «Certamen Internacional del Jamón Ibérico Grande Covián». En uno de los escasos momentos que tiene estos días Justo García atiende amablemente a La Voz de Asturias, con una mezcla de melancolía por el recuerdo de su trayectoria y orgullo por el trabajo (muy) bien hecho.
5 décadas en lo más alto
«Al final pusimos una fecha, porque la teníamos que poner; tengo personal en la cocina y a nosotros también nos llegó la hora, aunque la aplazamos un poquito», explica. La idea es «terminar el 31 de diciembre» y comenzar a disfrutar de la bien merecida jubilación. Pese a que la fecha de dejar el Yumay se acerca, a los propietarios aún no les ha dado ni tiempo de asimilarlo. «No pensamos en ello, porque llevamos 51 años aquí y entonces pues no es una cosa que estemos recordando siempre, simplemente un día lo hablamos y yo creo que estas fechas son buenas». «Buscamos las últimas mesas que teníamos pedidas, después teníamos alguna reserva para el día de Reyes, pero las anulamos por una serie de condiciones», apunta.
Reconoce que estos días, tanto él como Lola Sánchez, están «celebrando que estamos totalmente desbordados en cuanto a trabajo». «Empezamos este negocio en el 75, cuando yo tenía 15 años recién cumplidos, con mucha ilusión y nos vamos también con la misma ilusión, porque nunca tuvimos el negocio en un techo tan alto de gente», admite. «Siempre fuimos hacia arriba y viviendo de esto», añade. Justo García explica que están «pendientes de que confirmen cosas» personas interesadas en continuar con la actividad de la sidrería. Serían, en este caso, gente de fuera, ya que dentro del núcleo familiar nadie ha decidido dar el paso de seguir con el local.
García indica que estos días son muchos los clientes que se acercan a la sidrería para buscar en el baúl de los recuerdos, que diría Karina. «Mucha gente lo comenta, hay personas que traen fotos de cuando hicieron la comunión, de cuando se bautizaron, se casaron o hicieron la pedida de boda aquí», explica. Justo y su hijo han decidido, en este sentido, «escribir las memorias del Yumay, unos pequeños detalles para dárselos a algunos clientes». Asimismo, han considerado «hacer algo de despedida el 16 de diciembre» para decir adiós rodeados de familia, amigos y parroquianos. Se lo han ganado.