Alegrías del incendio

Artículo de opinión de @Futbolistic

Anquela Almeria Real Oviedo Carlos Tartiere.Anquela, durante el encuentro frente al Almeria
Anquela, durante el encuentro frente al Almeria

Oviedo

Durante un partido, entrenadores y futbolistas deben tomar decisiones bajo presión y en situaciones de incertidumbre. Poseer los recursos y la calma necesaria para responder a esos desafíos es determinante para el resultado final. Reg Revans dijo que “para sobrevivir, necesitamos aprender a la misma velocidad de los cambios que se producen en el entorno”. La frase cobra mucho sentido cuando hablamos de un partido de fútbol.

Anquela ha tomado muy buenas decisiones en momentos clave, tanto de los partidos -véase las segundas partes contra el Sporting o Lugo-  como a lo largo de la temporada. Ha señalado y corregido errores de actitud, como tras las derrotas de Alcorcón o Albacete, ha cambiado al portero cuando la presión de la grada podía perjudicar al equipo y ha variado el sistema hasta conseguir la consistencia y la solidez que tantos puntos da en esta categoría. Unas veces toca el gordo, otras la pedrea.

El domingo pasado, el Almería complicó el juego local cediendo posesión y evitando las perdidas en campo propio. Además buscó la espalda de los carrileros y de esa forma llegó el 0-1 después de que Pozo se colase por la derecha azul. Entonces Anquela fue rápido en la toma de decisiones, puso toda la leña en el fuego y volvió a juntar a los dueños de la gasolina: Saúl, Aarón, Linares y Toché. Si bien el cambio era algo cantado, la velocidad con la que se produjo encendió al equipo y a la grada. Alegrías del incendio: 19 minutos después de encajar el 0-1, el Oviedo le daba la vuelta al marcador.

Cuando un entrenador decide un cambio, es un mensaje al equipo y a la grada. Dice el gran Abel Rojas que “la grada es el eco del recuerdo de un club”. La hinchada está ahí detrás para recordarte las veces que has podido, y para recordarte que el futuro de un equipo pasa por no olvidar nunca su pasado. Al mínimo atisbo de fuego, el Tartiere siempre avivará las llamas.

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