El capitán al que no le regalaron nada

Repasamos la trayectoria de Diegui Johannesson, recién renovado hasta 2021, en el Real Oviedo

Diegui Johannesson, dirigiendo el grito islandés tras ganar al Reus
Diegui Johannesson, dirigiendo el grito islandés tras ganar al Reus

Oviedo

En la temporada 10/11, el juvenil A del Real Oviedo conseguía volver a División de Honor después de perder la categoría un año antes. El conjunto azul, dirigido por Fermín Álvarez, tuvo en el Llano 2000 gijonés a su principal competidor en la Liga Nacional asturiana. En dicho equipo jugaba un extremo llamado Diego Johannesson, Diegui.

Aquel futbolista, nacido en Villaviciosa y de padre islandés, fichó por el Oviedo en el verano del 2011 y se incorporó al juvenil A que, con Herrera a los mandos, competía de nuevo en División de Honor. Potente, rápido y con una conducción agresiva que eliminaba rivales con facilidad, Diegui mostró desde el primer momento las virtudes que le han aupado al fútbol profesional. Al finalizar la 11/12, promocionaba al Vetusta y continuaba su aventura en El Requexón.

Iván Palacios, Fermín e Iván Ania moldearon durante tres años al centrocampista maliayo y fue el primero el que, en su segunda etapa al frente del Vetusta, reconvirtió a Diegui al lateral derecho para aprovechar mejor su potencia y recorrido. La oportunidad con el primer equipo llegó en la 14/15, a las órdenes de Sergio Egea. Debutó en Copa del Rey ante el Amorebieta y acabó el curso con 11 partidos disputados, además de disputar el playoff de ascenso a Segunda B con el filial dirigido por Iván Ania.

«Jugué con el primer equipo el año del ascenso y fue duro volver al filial», dijo ayer en la sala de prensa de El Requexón. El Oviedo volvió a Segunda 12 años después, pero en un primer momento lo hizo sin Diegui. Nacho López y el fichaje de José Fernández taponaban el puesto y el joven Johannesson comenzó el curso jugando en el Vetusta de Juan Fidalgo.

Cosas del fútbol, a finales de octubre los dos laterales del primer equipo se lesionaron y Diegui debutó en Segunda en El Toralín, ante la Ponferradina. Se ganó la confianza de Egea y fue un fijo en el once hasta marzo. El asturiano se convirtió en una de las revelaciones de la categoría y recibió la llamada de Islandia, selección con la que debuta en un amistoso ante Estados Unidos y que meses después, sin el carbayón en sus filas, sorprendería al continente en la Eurocopa.

El resto ya es historia. Egea puso fin a su etapa en Oviedo, Diegui se lesionó y, a su vuelta, José Fernández era el lateral derecho para David Generelo. El curso siguiente, ya con Fernando Hierro en el banquillo azul, Fernández y Johannesson se volvieron a jugar el puesto, acabando con 28 y 17 partidos disputados, respectivamente.

Ya en la 16/17, Juan Antonio Anquela eligió a Guillermo Cotugno para ocupar el lateral derecho del conjunto azul durante los primeros meses de competición. Diegui, que jugó de extremo en varias ocasiones en aquel comienzo de temporada, volvía a arrancar un curso por detrás de un compañero. En noviembre agarró el puesto y, primero como lateral y luego como carrilero, no lo soltó, salvo cuatro partidos en abril, hasta la última jornada.

Ocho años después de su llegada al Real Oviedo, Diegui acaba de renovar por dos temporadas más, es tercer capitán y está asentado en el primer equipo. A siete meses de cumplir los 26, solo Toché y Linares suman más partidos en Segunda con la camiseta azul desde el regreso en 2015 y en la clasificación histórica de encuentros en la división de plata ocupa el puesto 28 con 94 apariciones.

Su juego anárquico pero pasional, de no dejar de intentarlo pase lo que pase, no podía reflejar mejor su mentalidad. Pocos brazaletes en los últimos años se han ganado tan a pulso. «Valoro mucho esto, me costó muchísimo trabajo estar aquí», decía ayer el capitán al que nadie le regaló nada.

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