Un escudo para el vestuario al que le faltó un gol

El paso de Anquela por el Real Oviedo finaliza con más sombras que luces en la parcela deportiva

Anquela en las instalaciones Tensi
Anquela en las instalaciones Tensi

Oviedo

Llegó generando una expectación pocas veces vista en la historia reciente del Real Oviedo y se va inmerso en una lluvia de críticas. El paso de Juan Antonio Albacete Anquela (Jaén, 11/09/1957) por la capital del Principado está llena de luces y sombras. Momentos de ilusión y otros de decepción. Finalmente, la parte negativa ha pesado demasiado y el andaluz no concluirá su segunda temporada al frente de la nave carbayona. 

El ya exentrenador oviedista se presentó hace casi dos años con toda la esperanza del mundo por llegar a un club en el que siempre quiso estar, como recordaba en sala de prensa. Su trabajo, su pasión y su dedicación al Real Oviedo y al oviedismo están fuera de toda duda. Los resultados, sin embargo, no han acompañado a uno de los técnicos más respetados y valorados de toda la Segunda División. 

Poco a poco, con el paso de los partidos, las críticas fueron apareciendo, especialmente en esta segunda temporada. Al andaluz se le cuestionó absolutamente todo de su gestión: el modelo de juego, alineaciones, convocatorias, sustituciones e incluso se le culpabilizó de las lesiones de sus futbolistas. Lo que en otros clubes era una fatalidad, en el Real Oviedo se convertía en una nueva muestra de la ineficacia de su entrenador. 

Tras tocar con los dedos el playoff la pasada campaña, su segundo curso pasaba por ser la reválida definitiva. Luchar por el playoff era una meta y así se señaló desde México desde el primer momento. Anquela huyó de esa «obligación» en todo momento, tratando de restar presión a un vestuario y a unos jugadores que no han dado la talla en los momentos claves.

Esa ha sido una de las consignas que Anquela ha mostrado en su paso por Asturias: defender a sus futbolistas hasta el final. Ni siquiera esa ley no escrita le han respetado, utilizando su manejo de la plantilla para echarle en cara el poco interés que tuvo por la cantera. A su marcha, el preparador andaluz deja a Viti, Jimmy y Javi Hernández totalmente asentados en el primer equipo. 

El Real Oviedo, por cuarta vez, destituye a su entrenador a mitad de temporada desde que el Grupo Carso se hiciera con el control accionaral. En la temporada 12/13, José Carlos Granero sustituía a Félix Sarriugarte. Un año después, ya con Joaquín Del Olmo y Jorge Menéndez Vallina, Roberto Robles ocupaba el lugar del propio Granero. Pasaron dos años, hasta la 15/16 para que David Generelo se instalara en el banquillo en lugar de Sergio Egea. Ahora, es el propio argentino, en su segunda etapa, el que sustituye a Anquela. 

La marcha del jienense no asegura que los azules vayan a optar al playoff esta temporada. Pero sí que puede amainar el nivel de crítica que se estaba llevando a cabo. El proyecto de Anquela estaba ya finiquitado desde el pasado mes de diciembre, cuando el vestuario frenó su destitución tras la derrota en Los Cármenes. Se avecinan semanas de unión en busca de una remontada casi histórica. Tras el final de liga, tocará reflexión en muchos aspectos. La primera pregunta a plantear debería ser por qué el último entrenador que aguantó dos temporadas completas al frente del equipo fue Antonio Rivas hace casi 15 años. El Real Oviedo debe buscar un camino que no conduzca hacia la autodestucción cada cierto tiempo. 

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