La Pizarra: Rumbo difuminado

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Javi Rozada durante el Real Oviedo-Huesca
Javi Rozada durante el Real Oviedo-Huesca Real Oviedo

Analizamos en cinco claves el empate del Real Oviedo ante el Huesca

21 ene 2020 . Actualizado a las 21:03 h.

Cosas de este deporte, el Real Oviedo que cayó en El Alcoraz hace poco más de dos meses jugó e interpretó mejor aquel encuentro que el Real Oviedo que, también ante el Huesca, sacó un punto el pasado domingo en el Carlos Tartiere. Los carbayones, que se están acostumbrando a no faltar a su cita con la apatía en el municipal ovetense, volvieron a demostrar que, últimamente, no hay partido en su feudo en el que no muestren sus vergüenzas futbolísticas. 

Un inicio imponente del Huesca

Desde el primer minuto del encuentro, el Huesca quiso dejar claro que, actualmente, juega en una liga diferente a la del Real Oviedo. La puesta en escena fue perfecta, saliendo fácil desde atrás, combinando por dentro y encontrando soluciones en posiciones exteriores. Solo fallaba el último pase.

Míchel planteó un inicio de juego en el que los dos centrales y uno de los laterales, unidos a un Mosquera que ejercía de vértice, eran demasiado para la presión de Ortuño y Borja Sánchez. El Huesca superaba línea y ahí, el Oviedo llegaba tarde siempre. Ferreiro, Luisinho o Miguelón daban amplitud y Mikel Rico y Eugeni, con Sergio Gómez de comodín, hacían lo que querían en el carril central. Rafa Mir, superior a los centrales azules en ese primer tramo del encuentro, no gozó de ninguna clara.