Viacrucis azul

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

El Fondo Norte animando durante el Oviedo-Tenerife de la 19/20
El Fondo Norte animando durante el Oviedo-Tenerife de la 19/20 Real Oviedo

El Real Oviedo se subió al último vagón del tren de la permanencia tras un partido tenso, con poco juego y ante un Tartiere expectante

02 mar 2020 . Actualizado a las 11:20 h.

Va a ser un camino plagado de sufrimiento. Un viacrucis particular de 13 estaciones para lograr mantenerse en la élite del fútbol español. Es así y el Carlos Tartiere ya lo tiene asumido, pero vivirlo cuesta. Ante el Tenerife, el Real Oviedo superó la primera y, seguramente, la más importante, porque sin los tres puntos de ayer hoy ya estarían crucificados. 

Después del descalabro de Lugo, el oviedismo volvió a responder y el estadio carbayón presentó una entrada más que aceptable. 16.731 espectadores que, como casi siempre, abultaban como 20.000 y ni un silbido en el recibimiento al equipo. Ni uno. Los primeros minutos, con un Oviedo intenso en campo rival y capaz de llevar el balón de lado a lado fueron un espejismo. La monotonía habitual se hizo dueña del encuentro y el competir de verdad cerca del área de Lunin era lo único a lo que agarrarse. 

Los azules mostraron sus carencias habituales y el Tenerife, mientras tanto, amenazaba de vez en cuando gracias a un Luis Milla que olía a jugador de superior categoría. Al igual que pasó en el Anxo Carro, Saúl Berjón no ejerció de salvavidas y el equipo de Ziganda no tenía argumentos cuando encaraba a la defensa rival. El Tartiere, lógicamente, no terminaba de entrar en el partido y el 0-0 con el que se llegaba al descanso no daba para ser optimistas.

Una afición puede estar preparada para ver sufrir a su equipo, pero a medida que se acerca el minuto 90 todos se vuelven humanos. La segunda parte comenzó y los pases fallados por los de azul dolían más que en el primer tiempo. Con media hora por delante, el 'Cuco' sacrificó al capitán y dio entrada a Borja Sánchez. El ovetense, junto a Ibra el único futbolista de la plantilla capaz de levantar al Tartiere con su sola presencia en esta 19/20, cumplió con su cometido.

Como ya pasó en aquel Oviedo-Extremadura, primer encuentro de Rozada en el banquillo azul, Borja entró con todo en contra. Aun así, como lleva haciendo toda la vida, pidió todos los balones. Puede estar más o menos acertado, pero no se esconde. Ante el Tenerife, encima, sí estaba de dulce. El '19' partía casi desde campo propio para girarse, conducir, atraer rivales y generar espacios. Todo pasaba por él.

La entrada de Ibra completó el encendido del Tartiere y, por primera vez en el encuentro, el Oviedo demostró que estaba más preparado que el Tenerife para llevarse los tres puntos. Cuando el VAR, originando un par de embolias en la grada del estadio, avisó a Moreno Aragón de la mano de Luis Pérez, el oviedismo miró al campo buscando a un lanzador. Y ahí estaba Rodri. Siguiendo el guion de la temporada azul, ese lanzamiento tenía que haber aterrizado en el Hermanos Llana, pero no. 

1-0 y primera de las siete victorias que, en teoría, debe sumar el Real Oviedo si quiere salvarse. Afianzar la portería a cero, recuperar a Saúl Berjón y que Borja Sánchez siempre esté disponible. Tres pautas clave para seguir con vida por el viacrucis.