A Ziganda le salen las cuentas

Los resultados con el navarro son muy superiores a los de la primera vuelta

Ziganda Real Oviedo Fuenlabrada Carlos Tartiere.Ziganda, durante el encuentro ante el Fuenlabrada
Ziganda, durante el encuentro ante el Fuenlabrada

Oviedo

Los datos son claros. Desde la llegada de José Ángel Ziganda al banquillo azul, el Real Oviedo es el cuarto mejor equipo de la categoría. En siete encuentros, tres victorias, tres empates y una sola derrota en su debut en el Anxo Carro ante el Lugo (1-0). El problema no son los números de Cuco, sino la herencia recibida. El arranque de campeonato, con 3 puntos de los 24 primeros en juego, ha lastrado a los asturianos durante toda la campaña. 

Pese a la reacción del equipo, el conjunto asturiano se enfrenta este domingo a un partido vital. Si cae ante el Numancia, puede terminar la jornada en descenso. Una victoria dejaría encarrilada la permanencia. El empate solo significaría prolongar la lucha una jornada más. 

Con el navarro a los mandos, el Real Oviedo ha conseguido doce puntos ante Lugo, Tenerife, Extremadura, Deportiva Ponferradina, Deportivo de La Coruña, Sporting y Fuenlabrada. Ante esos mismos rivales en la primera vuelta, los azules sumaron solo seis, merced a una victoria ante el Tenerife y tres empates ante Lugo, Extremadura y Sporting. 

En resumen, un 57% de los puntos en juego ha obtenido Cuco en sus primeros siete partidos. De mantener estos mismos registros hasta final de curso, los de la capital del Principado finalizarían con 53 puntos y, con total seguridad, en puestos fuera del descenso. A Ziganda le salen las cuentas. 

El Oviedo y el cortoplacismo eterno

Pablo Fernández
Borja Sánchez durante el Real Oviedo-Fuenlabrada
Borja Sánchez durante el Real Oviedo-Fuenlabrada

Sobre el juego del equipo de Ziganda y en lo que se está basando su intento de permanecer una temporada más en Segunda División

El Real Oviedo 19/20 es un mal equipo de Segunda División. Pocos los hay peores, incluso. Y eso es algo que a estas alturas ya no se va a solucionar, y menos durante una recta final de 11 encuentros en poco más de un mes. Que de cara a la portería rival salgan partidos como el de ayer ante el Fuenlabrada es lo normal en un equipo como el carbayón. 

¿Puede un mal equipo hacer buenos partidos? Sin duda. Pero no es lo habitual. Cuando no tienes una idea base a la que agarrarte, cuando no existen automatismos que te permitan realizar sutiles retoques sin que ello conlleve perder la esencia, el objetivo se reduce a sobrevivir al partido siguiente. Y más en este intensivo formado por partidos cada 72 horas. En esas está Ziganda.

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