El Oviedo y el cortoplacismo eterno

Sobre el juego del equipo de Ziganda y en lo que se está basando su intento de permanecer una temporada más en Segunda División

Borja Sánchez durante el Real Oviedo-Fuenlabrada
Borja Sánchez durante el Real Oviedo-Fuenlabrada

Oviedo

El Real Oviedo 19/20 es un mal equipo de Segunda División. Pocos los hay peores, incluso. Y eso es algo que a estas alturas ya no se va a solucionar, y menos durante una recta final de 11 encuentros en poco más de un mes. Que de cara a la portería rival salgan partidos como el de ayer ante el Fuenlabrada es lo normal en un equipo como el carbayón. 

¿Puede un mal equipo hacer buenos partidos? Sin duda. Pero no es lo habitual. Cuando no tienes una idea base a la que agarrarte, cuando no existen automatismos que te permitan realizar sutiles retoques sin que ello conlleve perder la esencia, el objetivo se reduce a sobrevivir al partido siguiente. Y más en este intensivo formado por partidos cada 72 horas. En esas está Ziganda.

Así las cosas, cuando el árbitro de turno señala el final del encuentro el Oviedo hace borrón y cuenta nueva. Pero de manera literal. En este cortoplacismo eterno en el que está instalado, cada nuevo encuentro para los azules es una batalla en el que muy pocas veces podrán utilizar las armas de la anterior. Lo que te valió en El Molinón no surgió efecto ante el Fuenlabrada, y así sucesivamente.

La solidez defensiva, salvo los despistes que costaron caro ante el Deportivo, sí está siendo una constante en el Real Oviedo del 'Cuco' Ziganda. Y eso ya es algo. A las más que correctas actuaciones de Carlos Hernández y, sobre todo, Arribas, hay que sumar a Grippo, que en su vuelta al ruedo ante el Fuenlabrada dejó buenas sensaciones. Por su parte, Lucas va a más y Lunin sigue en su línea de fiabilidad. El resto del bloque también acompaña. Cuando te cuesta tanto merodear la portería contraria, conseguir lo propio con el rival es una garantía de puntuación. Y se está viendo. Solo Girona, Fuenlabrada y Las Palmas han encajado menos que el Oviedo en las últimas cuatro jornadas.  

El convivir con el fantasma de la Segunda B durante toda la temporada tampoco ha ayudado, claro. Cuando en la jornada 35 tu mayor colchón sobre el descenso han sido tres puntos, justo el que tiene ahora y el que tuvo en la jornada 19, la situación se explica sola. Esa losa anímica también está presente en este Real Oviedo y hacerle frente es una de las claves para evitar el desastre. 

Conceder poco y atinar en el plan para que tus mejores jugadores tengan más posibilidades de aparecer cerca del área rival. Y que Borja Sánchez, si las lesiones lo permiten, esté el mayor número de minutos sobre el césped. Ahí está la salvación azul. 

Comentarios

El Oviedo y el cortoplacismo eterno