La Pizarra: Un derbi real

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

José Ángel Ziganda, durante el derbi asturiano
José Ángel Ziganda, durante el derbi asturiano César Quian

Analizamos en cinco claves el empate en el duelo de máxima rivalidad entre Real Oviedo y Real Sporting

12 oct 2021 . Actualizado a las 09:51 h.

Suelen ser los derbis sinónimo de excepción, partidos en los que la tensión que embriaga cada acción acaba superando a la idea futbolística con la que ambos conjuntos llegan a la cita. Dos islas en una Liga de 42 jornadas. El del pasado sábado en el Carlos Tartiere, y al menos en clave Real Oviedo, no fue así. El conjunto de José Ángel Ziganda, en los 90 minutos que duró la batalla, fue un equipo reconocible que mostró ante el Sporting parte de sus virtudes y sus defectos. Y, por cierto, estuvo más cerca de ganar que de perder. Pero empató. 

Un tablero muy marcado

El encuentro arrancó y los técnicos pusieron las cartas sobre la mesa. Mientras que el Sporting saltó al césped del Tartiere con personalidad y ganas de llevar la iniciativa, el Oviedo aceptó y se puso a currar en lo suyo. La presión azul dificultaba los inicios de juego rojiblancos y línea de tres formada por Babin, Valiente y, casi siempre durante el primer tiempo, Pedro Díaz, no encontraba soluciones ante la coraza del Cuco. Obeng y Bastón, perfectamente coordinados, tapaban el pase por dentro e impedían en el momento oportuno que el juego volviese al otro lado. Por su parte, un Borja Sánchez muy comprometido apretaba a Pedro Díaz con un movimiento de fuera-dentro, negando el pase a Guille Rosas. 

1-Borja Sánchez sobre Pedro Díaz, de fuera a dentro. 2-Pedro Díaz en salida. 3-Obeng con Gragera, Bastón con Babin. 4-Doble pivote azul
1-Borja Sánchez sobre Pedro Díaz, de fuera a dentro. 2-Pedro Díaz en salida. 3-Obeng con Gragera, Bastón con Babin. 4-Doble pivote azul

Ante esto, el Sporting buscó soluciones y una fue ubicar a Pedro Díaz por dentro, con Gragera formando la ya mencionada línea de tres junto a los centrales. Pero, salvo alguna excepción, tampoco funcionó. El '8' rojiblanco era vigilado muy de cerca por Obeng y uno de los pivotes, Borja Sánchez y Viti se asentaban en un punto medio entre lateral rival y centro del campo y el camino volvía a estar cerrado. El equipo de David Gallego tenía el balón, pero Joan Femenías veía el partido desde lejos, sin tener que intervenir.