La Pizarra: Un faro azul llamado Borja Bastón

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Borja Bastón durante el Burgos-Oviedo
Borja Bastón durante el Burgos-Oviedo LFP

Analizamos la importancia del delantero del Real Oviedo en la victoria de los azules en Burgos

23 feb 2022 . Actualizado a las 09:06 h.

No fue el Burgos-Real Oviedo del pasado domingo un partido de ataques fluidos, transiciones fulgurantes o lucidez en el pase. No, todo lo contrario. En El Plantío, también condicionado por el ambiente en las gradas, se vivió un encuentro con sabor a duelo definitivo: poco riesgo, mucha tensión y disputas individuales continuas en las que se luchaba por un par de metros a la postre vitales. Y en medio de dicha batalla, Borja Bastón. El conjunto de José Ángel Ziganda, muy competitivo pero agarrotado con balón en el estreno de los tres centrales y los carrileros, bebió de esa fuente de goles, pero también de juego, que es ahora mismo su delantero centro. Esta fue la actuación del pichichi carbayón en tierras burgalesas. 

Sin balón y con balón

Para entender el rol de Bastón en el ataque carbayón del pasado domingo, primero hay que empezar entendiendo lo que tuvo que hacer en defensa. El Cuco decidió esperar en la medular y permitió a la primera línea del Burgos circular, pero poco más. Los locales, con Elgezabal casi siempre por dentro y Rubio y Córdoba en los flancos, intentaban salir con balón, pero bien por la falta de automatismos colectivos en ese arte o por el buen hacer del Oviedo, el desenlace solía ser un golpeo en largo. Viti y Obeng, que actuaban de extremos pero vivían más por dentro que por fuera, se juntaban al doble pivote y formaban una línea de cuatro. Por delante, Bastón, cerca de dicha línea y con un objetivo: tapar el pase al pivote del Burgos.

Salida de tres centrales del Burgos: 1-Bastón, cerca de Andy y negando pase por dentro. 2-Línea de cuatro centrocampistas, con Viti y Obeng.
Salida de tres centrales del Burgos: 1-Bastón, cerca de Andy y negando pase por dentro. 2-Línea de cuatro centrocampistas, con Viti y Obeng.

El Oviedo no sufría, pero cuando robaba le costaba iniciar y asentarse campo rival. Lo hizo muy poco y, salvo un par de conducciones de Viti, siempre a partir de Bastón. El pichichi oviedista, a sabiendas de que Obeng no partía del carril central y sí desde el flanco izquierdo, se alejaba de los centrales burgaleses y caía a banda para recibir. Brugman lo encontró en alguna ocasión y eso permitió a los azules ganar metros y comenzar el ataque más cerca de la portería de Alfonso Herrero. Bastón utilizaba a Miguel Rubio para sacarlo de zona y generar un espacio por dentro que, en general, los carbayones casi no aprovecharon.