«Vimos desde el pueblo de enfrente el argayo que se llevo parte de nuestra casa de aldea»

Los propietarios de La Tilar del Valle, una de las casas afectadas en La Cortina, habían estado en ella 20 minutos antes

La ladera derrumbada se llevó por delante parte de la casa de aldea La Tilar del Valle, en el pueblo de La Cortina (Lena)
La ladera derrumbada se llevó por delante parte de la casa de aldea La Tilar del Valle, en el pueblo de La Cortina (Lena)

Lena

A Marisa Serrano no tuvo que contarle nadie que parte de la casa de aldea que tiene en lo alto del pueblo lenense de La Cortina se la había llevado un gran corrimiento de tierras. Lo vio desde la Casa Rural que tiene en Traslacruz, un núcleo que está justo enfrente. El disgusto no se lo quita nadie ni a ella ni a su marido, pero puede decirse aún que la suerte estuvo de parte de ellos porque hacía tan sólo 20 minutos que habían estado en «La Tilar del Valle», como se llama la casa de aldea, con un agente de una compañía de seguros que iba a mirarles un problema de humedades. «Lo vimos desde Traslacruz. Oímos un estruendo que no sabíamos que era y después vimos una nube de polvo alta y grandísima, pero seguimos sin saber qué había pasado», comenta Marisa Serrano. Una vez que pudieron divisar el desprendimiento con unos prismáticos empezó el nerviosismo y asegura que hasta que no le confirmaron que el argayo no había pillado a nadie no fue capaz de acercarse hasta La Cortina.

«No quería verlo hasta no encontrarme suficientemente fuerte y asimilar lo que había pasado porque vi con unos prismáticos que el desprendimiento era enorme», explica afectada la propietaria de esta casa de aldea que manifiesta que el corrimiento de la ladera «se ha llevado una parte de mi alma», aunque el consuelo que tiene es que al margen de los daños materiales «no ha pasado nada a nadie». Marisa Serrano comenta que cuando reformó El Tilar del Valle en 1998 puso «mucho empeño y alma» para hacer «una rehabilitación perfecta de una casa antigua», algo que le generaba satisfacción por el mimo que habían puesto en esa actuación. En estos 20 años habían construido un muro de piedra en la parte trasera de la casa de más de dos metros y medio y habían habilitado un aparcamiento en la parte de abajo «como nos exigía Turismo». «Hasta ahora nunca nos había caído ni una piedrina», asegura la propietaria de la casa de aldea, a quien el desprendimiento ha pillado tan de sorpresa como al resto de vecinos y visitantes de La Cortina. De hecho, comenta que esta semana había estado respondiendo correos de gente que le solicitaba la casa para venir a pasar unos días durante esta temporada de verano.

Marisa Serrano y su marido aún desconocen cómo está de afectada la casa porque hoy el paso estaba cortado, con lo que tendrá que esperar «a ver qué dicen los geólogos». Confía en que el inmueble aguante porque cuando la rehabilitó le puso vigas nuevas, sin embargo también está pendiente de la evolución del tiempo, ya que teme que las fuertes lluvias puedan seguir arrastrando tierra. «Quisiera acércame con gente de Protección Civil o de Bomberos a ver cómo está, pero no sé si va a ser posible», señala Marisa, que reconoce que tras el suceso está «en una nube» pero que «esta noche y mañana y al otro lo voy a pasar mal porque nuestras casas son artesanas y hechas con mucho cariño».

Por supuesto, aunque tiene otros negocios de turismo rural en Traslacruz y La Cortina, el no tener disponible la Casa de Aldea El Tilar del Valle le afectará esta temporada en lo económico, pero sobre todo, en lo sentimental, porque concluye que una catástrofe así «duele mucho por dentro».

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