redacción / la voz

Si hoy hay alguien más feliz que Emma Stone probablemente sea Ricardo Tisci. El diseñador de su vestido despide su etapa como director creativo de la casa Gucci dejando para la memoria colectiva uno de los looks más espectaculares, si no de las últimas galas de premios, al menos de esta edición de los Óscar. Además, la creación pudo ser apreciada desde todos los ángulos cuando la protagonista de La La Land subió, como si de la época más dorada de Hollywood se tratase, a recoger su galardón por su papel protagonista en la cinta de Chazelle.

Los expertos coinciden en que ninguna le hizo sombra a Stone la madrugada del domingo en el Dolby Theater de Hollywood. Y aunque no faltó el glamur propio de la alfombra roja por antonomasia -con permiso de la de la gala del Met de Nueva York-, el miedo a los múltiples memes de las ediciones pasadas -cómo olvidar la comparación del Vuitton de Alicia Vikander con el de la princesa Bella- dejó un sabor agridulce a quienes esperan sorpresa y emoción ante los looks de los actores más mediáticos del planeta. Entre las actrices que destacaron, hicieron las delicias de los amantes de la moda Nicole Kidman y Emma Roberts con sus Armani Privé; la protagonista de El ilusionista, Jessica Biel, con un diseño de Kaufman Franco, o la modelo Karlie Kloss. Esta última, además de por ser una de las más elegantes, destacó por desafiar a su cuñada, Ivanka Trump, al lucir en su inmaculado vestido de Stella McCartney el lazo azul como símbolo de apoyo a la ACLU -la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles-, que lucha activamente contra las deportaciones masivas ordenadas por Trump.

En la edición número 89 de los Óscar también hubo cabida para el corto. Y en este caso, la intérprete que decidió mostrar sus piernas y saltarse el dress code salió más que airosa. La actriz de Moonlight, Naomie Harris, optó por un diseño de Raf Simons para la firma estadounidense Calvin Klein que lejos de pecar de inadecuado se llevó el aplauso unánime de la crítica. Nada que ver con lo que sucedió con Dakota Johnson o Scarlett Johansson. Acostumbradas a ser habituales de las listas de mejor vestidas en las páginas del papel couché de todo el mundo, el domingo no tuvieron su mejor noche. Si la protagonista de 50 sombras de Grey sorprendió con un atuendo de Gucci que no hacía honor a su silueta y un peinado que le ponía varios años encima, Johansson triunfó con su tez estilo cara lavada, pero no con su vestido, demasiado casual para tan señalada ocasión.

En cuanto a los hombres, cuya vestimenta cada vez se mira más con lupa en este tipo de actos, llamaron la atención las chorreras de la camisa de Ryan Gosling. Una tendencia que se creía perdida pero que quizás coja fuerza a partir de ahora. Otros se decantaron por esmóquines bicolor. Fue el caso del actor Jamie Dornan, famoso por su papel de Christian Grey en el cine. Sin embargo, la mayoría optaron por la sobriedad del negro.

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Emma Stone salva una noche de «looks» discretos y predecibles