El Pueblo de Asturias que se convirtió en memoria del pueblo asturiano

J. C. Gea GIJÓN

CULTURA

Terrenos del Pueblo de Asturias, durante su construcción
Terrenos del Pueblo de Asturias, durante su construcción Muséu del Pueblu d'Asturies

El Muséu del Pueblu d'Asturies encara 2018, el año de su primer medio siglo, en el que ha conocido el abandono y la recuperación como centro de referencia sobre el patrimonio cultural de la región

20 dic 2017 . Actualizado a las 07:50 h.

El 4 de agosto de 1968 se inauguraba en un terreno anexo a la casi recién nacida Feria una de las iniciativas más peculiares de las muchas que emprendió el empresario y prohombre gijonés Luis Adaro. Los miles de visitantes que acudieron aquel día a la Feria de Muestras de Asturias, que él mismo había reactivado cinco años antes, se encontraron frente al parque de Isabel la Católica y El Molinón, al otro lado del Piles, con un paisaje rural de hórreos y paneras -trasladadas de terrenos expropiados por la siderúrgica Uninsa al suroeste del concejo-, viviendas campesinas, aperos, arbolado y algunos artesanos a los que se les irían sumando edificaciones tan notables como las trasplantadas casas solariegas de los Valdés de Candás y de los González de la Vega, de Serín. Siguiendo modelos etnográficos europeos que hoy asociaríamos más bien al concepto de parque temático, se pretendía mostrar el perfecto pueblo asturiano, que iría cobrando cuerpo poco a poco en ese entorno: boleras, zonas de ocio, un mazo, un llagar, como piezas a tamaño natural de un recinto etnográfico singular… Muchas de esas edificaciones siguen ahí medio siglo después, a punto de cruzar la raya del año en el que el lugar cumplilrá su primer medio siglo. Pero con una transformación sustancial. Lo que nació como el trasunto de un pueblo asturiano ha acabado siendo el lugar donde se deposita, custodia, investiga y divulga la memoria de todo el pueblo de Asturias:

Luis Adaro, tercero por la izquierda, junto a Pedro García Rendueles (a su derecha), el día de la inauguración del Pueblo de Asturias
Luis Adaro, tercero por la izquierda, junto a Pedro García Rendueles (a su derecha), el día de la inauguración del Pueblo de Asturias Muséu del Pueblu d'Asturies

Juaco López lleva justamente la mitad de ese tiempo dirigiendo lo que pasaría a ser el Muséu del Pueblu d'Asturies. Se hizo cargo del proyecto en los años cruciales en los que el antiguo Pueblo de Asturias se obligó a salir de una larga época de abandono y decadencia y en ese tiempo su mayor preocupación ha sido tanto consolidar al contenedor -o los muy disparejos contenedores-, dotarlos de contenidos y programar lo que se debe hacer con ellos. En esos veinticinco años han llegado al Pueblo de Asturias edificaciones tan, en principio, inesperadas como el gran Pabellón de la Expo, en 1994. Pero sobre todo, ha entrado una auténtica riada de memoria cultural, en el sentido más amplio y antropológico de la palabra, en forma de fotografías, objetos cotidianos representativos de cualquier actividad humana, documentos de todo tipo, cartas, grabaciones de testimonios orales o musicales…

«Es difícil incluso hacer una aproximación de los fondos del museo. Son millones, eso seguro. Solo de fotografía, tenenos 1,2 millones entre negativos, positivos, diapositivas, daguerrotipos, ferrotipos… Tenemos documentación, montones de archivos de los que no interesan a los archivos oficiales: de comercios, de industrias… Tenemos miles y miles de cartas. Objetos físicos, 15 o 16.000, quizá más. Desde el principio tuve muy claro que contar el pasado de Asturias tenía que asumir esa diversidad porque la sociedad asturiana es muy variada -urbana, rural, industrial, campesina, burguesa, emigrante- y los testimonios de su pasado también tenían que serlo». Y requerían además de muchos viajes para definir el modelo de museo, de investigación y, ante todo, de una paciente búsqueda de contenidos buscando los fondos casi cuerpo a cuerpo.