¿Debería España dejar Eurovisión?

Los malos resultados en los últimos años han reabierto la eterna pregunta. Varios países ya lo han hecho

Eurovision

La debacle española en Eurovisión se ha constatado otro año más. Con el vigesimosegundo puesto conseguido el sábado por Miki, son ya once ocasiones en las que España ha caído por debajo del top 20 en los últimos 15 años. En ese mismo período, España tampoco ha conseguido superar la décima posición y el país ya acumula 50 años sin conocer la victoria, la mayor sequía de todos los participantes actuales. Aunque este año la delegación nacional ha mostrado un mayor interés en el festival apostando por un director escénico de prestigio, apartando la dejadez de ediciones anteriores en este aspecto, los números siguen sin acompañar y las dudas vuelven a surgir sobre si merece la pena seguir participando en el Festival de la Canción.

Los favorables a la permanencia en el concurso llaman a la rentabilidad del producto televisivo. Eurovisión es el espectáculo no deportivo con más audiencia en España -el sábado consiguió un 36,7 % de share que subió hasta el 44,6 % durante las votaciones- y, aunque se desconoce el montante total de la factura, algunos de sus principales aspectos no son especialmente cuantiosos. Sin ir más lejos, la contratación de la puesta en escena de este año fue de 40.300 euros, cifra comparable con la de alquilar una unidad móvil para la retransmisión de un partido de fútbol. Además, el puesto en el festival, aunque influye, no es determinante en el éxito de un artista. La Venda ha sido la quinta canción más escuchada de esta edición en Spotify, solo por detrás de Italia (segundo clasificado del certamen), Suecia (sexto), Países Bajos (ganador) y Francia (decimocuarto), y ha conseguido entrar en la lista de descargas de iTunes en más de una decena de países.

Sin embargo, estos motivos podrían no ser suficientes para continuar concursando en Eurovisión. Los que apoyan la salida defienden mayoritariamente un parón temporal, como ya han hecho otros países, para analizar con calma los motivos de los malos resultados y poder mejorar algunos aspectos como la elección del representante o del tema.

Otras retiradas

Si España abandona el Festival, no sería el primer país en hacerlo. De los 52 estados que han participado alguna vez en Eurovisión, solo 41 lo han hecho este año. Algunas de las ausencias son Bulgaria, que abandonó el certamen tras su decimocuarto puesto del 2018 por cuestiones económicas, y Andorra, que por el mismo motivo lleva sin dar los fieles 12 puntos a España desde el 2009. Aunque estos países se han ido sin fecha de regreso, uno de los mejores ejemplos de retirada y reincorporación lo ha protagonizado Italia.

En 1998 decidieron abandonar el festival de forma indefinida a pesar de pertenecer, como España, al Big5, estatus que les garantiza una plaza fija en la final. No fue hasta el 2011 que volvieron y lo hicieron con las pilas más que cargadas. Desde aquella, solo han caído dos veces del top 10 y se han hecho con dos platas, una este año, y un bronce.

Otro de los países que se fue para volver es Austria, que abandonó Eurovisión en el 2008, abogando que el festival había perdido interés en su audiencia y era un desperdicio de talento. Finalmente volvió en la edición del 2011 pero con menos éxito que el de Italia tras su parada. Aunque ganaron en el 2014 con Conchita Wurst, suelen ser carne de final de clasificación.

50 años sin ganar: el calvario de España en Eurovisión desde el triunfo de Salomé

Laura Placer

España es el país que más años lleva sin revalidar título en el festival de la canción y sin entrar en el top 5. ¿Dará la sorpresa Miki con «La Venda» o sumaremos un año más lejos de la victoria?

El 29 de marzo de 1969 se producía en España un hecho excepcional. Por primera vez en la historia de Eurovisión, un país conseguía la victoria dos años consecutivos. El triunfo de Massiel con La, la, la el año anterior había dado el primer triunfo en el certamen a España y ese 29 de marzo de 1969 Salomé conseguía, gracias a su icónico Vivo Cantando, traer el micrófono de cristal a casa por segunda y última vez.

Su actuación en el Teatro Real es, a día de hoy, uno de los momentos más icónicos de España en el certamen musical. No solo por su ya mítico vestido de 14 kilos de porcelana diseñado por Pertegaz sino porque, creando hitos en Eurovisión, la edición de 1969 fue la primera en la que hubo un empate, y aún encima por partida cuádruple. Salomé tuvo que compartir el primer puesto con Países Bajos, Reino Unido y Francia ya que la organización del festival no contaba con un método de desempate que tuvo que desarrollar para evitar esta situación en siguientes ediciones. En conmemoración de los 50 años de su victoria, el archivo de RTVE ha publicado las imágenes de su actuación a color.

Seguir leyendo

Comentarios

¿Debería España dejar Eurovisión?