Las alfombras más caras del mundo son turcas

Siglos de historia y años de trabajo, tras las famosas alfombras de Hereke


Estambul

El suvenir más común entre los turistas que visitan Turquía es el ojo turco. El siguiente son las alfombras. Lo que pocos viajeros saben es que las auténticas no son ninguna ganga. ¿El motivo? Su elaboración puede llevar hasta tres y cuatro años, y la técnica utilizada, conocida como Hereke, asegura que esa alfombra perdurará por siempre.

Así lo confirma la más antigua del mundo. Con más de 2.500 años encima, la alfombra Pazirik, en exposición en el Museo Hermitage de San Petersburgo, se mantiene prácticamente intacta gracias a la técnica del doble nudo turco. La misma que se utiliza en la elaboración de las Hereke.

Las alfombras se empezaron a confeccionar en esta pequeña ciudad a las afueras de Estambul, que da también nombre a la técnica, en 1843, a instancias del sultán Abdülmecit. La familia estaba en plena mudanza desde el palacio de Topkapi al de Dolmabahçe, de aires afrancesados y decoración italiana. En un afán por hacer sombra a la realeza europea, todos los muebles y decoraciones se trajeron de fuera. Todos, menos las alfombras.

Durante años, la fábrica imperial de Hereke producía únicamente alfombras para Dolmabahçe. No importaba cuánto dinero tuvieras, no se podían comprar.

Tras la caída del imperio otomano, la fabricación se liberalizó, y hoy es posible encontrar alfombras Hereke en la Casa Blanca, el palacio de Versalles o en Buckingham. También en casa de algún particular. «Nuestras alfombras las compran sobre todo locales, que aprecian su historia y las ven casi como un elemento de coleccionista», cuenta Erhan Ör, cabeza visible de Han Hali, la principal fábrica de alfombras Hereke a día de hoy. «También exportamos a Japón, Estados Unidos y Alemania», añade, al tiempo que precisa, que «desafortunadamente no tenemos negocios con España».

El precio de una alfombra Hereke varía mucho en función del diseño elegido. «Podemos reproducir cualquier cosa», dice. Y también de los materiales utilizados. «En algunos casos utilizamos hilo de oro, y siempre seda». El diseño, además, influirá en el número de nudos, y por lo tanto en el tiempo que lleve su fabricación. «Una pieza muy detallada puede llevar 144 nudos por cada centímetro cuadrado», apunta Erhan. El empresario se niega a dar precios, ya que dice que cada modelo es único. Una de sus trabajadoras nos muestra una alfombra sencilla de un metro por un metro y medio. Su coste, cerca de 6.500 euros.

Cuando el sultán Abdülmecit decidió fundar la fábrica imperial de Hereke trajo tejedores expertos de todas las partes del país. De la unión de sus técnicas nacieron las alfombras Hereke, que a diferencia de las persas -otras de las más famosas del mundo- se tejen con doble nudo. Una alfombra de cuatro metros cuadrados puede llevar a dos personas un mínimo de dos años. Existe también una peculiaridad: debe terminar la alfombra quien la empieza, nadie más. Es su firma.

Las tejedoras aprendían el oficio desde niñas, acudiendo a las fábricas con sus madres, también expertas en la materia. «Por cada 50 personas quizá había entre cinco y diez niños aprendiendo», cuenta Erhan.

«Eso ya no ocurre. Y quién sabe. Quizá en 15 o 20 años no habrá ya nadie que conozca la técnica», se lamenta Suhayla, trabajadora de la fábrica. Para Suhayla, el motivo está claro: «Es un trabajo que requiere de mucha concentración y sacrificio. Las tejedoras se pasan años tejiendo ocho o nueve horas al día, en silencio. En toda su vida, quizá hacen cinco alfombras. Hoy en día, la gente busca otros trabajos».

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