El sueño de dejarlo todo para enrolarse en el Circo del Sol

El cantante David Repullés abandonó su vida como diseñador gráfico para participar en «Corteo»


redacción / la voz

Trabajaba de diseñador gráfico en un periódico. Pero el sueño de David Repullés siempre fue la música. En el 2017, un amigo le animó a presentarse a un casting para el Circo del Sol. Se grabó unos vídeos en casa y los envió. Después acudió a un segundo casting con dos cazatalentos. «Estuvimos casi una hora -recuerda-. Les gustó cómo cantaba y mi actitud, y me dijeron que me iban a guardar en una especie de banco de datos de cantantes».

Y allí se quedaron sus datos hasta que, dos años después, como en una película, recibió un correo que casi no se atrevía a abrir. «Me decían que les hacía falta con urgencia un cantante. Yo me había olvidado por completo, tenía mi trabajo en Barcelona, mi piso de alquiler... Una vida normal. Ellos me dejaron claro que era mi oportunidad y me preguntaron: “¿Te atreves?”».

No fue fácil la decisión, y tenía solo veinte días para tomarla. Dudó hasta el último minuto: «Pero, por suerte o por desgracia -asegura-, no tenía una esposa ni hijos que me ataran y esto fue lo que creo que me lo hizo más fácil. Me lancé a la piscina». David se fue a Montreal en julio del año pasado y estuvo un mes realizando un intenso entrenamiento. «Me enseñaron las canciones que necesitaba saber, y todas las escenas donde yo salía, un poco como si fuera una obra de teatro y te tuvieras que aprender el papel».

Y en agosto cruzó el charco para unirse a la gira de Corteo, que en el 2020 visitará España. «Los alcancé en Florida y estuve una semana ensayando con ellos. El fin de semana ya debuté». Había entrado de lleno en la champions league del espectáculo, como él mismo la llama, y su vida dio un cambio radical que le costó asumir: se había cumplido su sueño.

David y una compañera son los únicos cantantes del espectáculo. Interpretan algunas canciones desde detrás del escenario, pero también participa en alguna escena, «como saltando y haciendo el loco». No deja de disfrutar cada minuto de esa obra de arte que siempre son los espectáculos del Circo del Sol. «Estoy contentísimo. El espectáculo tiene de todo. Es, profesionalmente, lo más bestia que he hecho en mi vida. Se respira una perfección increíble: en las luces, en los números, en las miradas... Todo lo que pasa es espectáculo».

 «Estaba como soñando»

La intensidad del trabajo no es un obstáculo para Repullés, que asegura que está haciendo lo que le apasiona. «Fue todo muy intenso, pero a la vez muy enriquecedor. Estaba como soñando: todo lo que hacíamos era perfecto. Yo estaba cantando, interpretando y es lo que me apasiona».

El ritmo de trabajo es una actuación diaria, siete a la semana, pero reconoce que los artistas están muy bien cuidados. «Tienes un hotel cerca del estadio donde actúas, un cátering increíble y los camerinos están muy bien cuidados para que el artista solo tenga que centrarse en hacer su trabajo». La vida en la compañía es como una gran familia. «El comedor es como una escuela: coges tu plato, te sientas con quien quieras y hablas de cómo ha ido el día con la gente». Repullés lleva poco tiempo, y reconoce que ha ya hecho grandes amigos. «Yo realmente soy el nuevo -dice-. Ellos llevan ya años dando vueltas y se llaman entre ellos hermanos: es muy familiar».

Las dudas se han disipado y hoy tiene claro que esto es lo que quería. «Me encanta esta vida, cada semana estamos en una ciudad distinta, tienes tiempo libre y visitas un montón de lugares. Al final del día son dos horas de actuación, pero tienes tiempo para hacer turismo, hablar con la gente de la ciudad... es un baño de culturas muy agradable».

 La esencia de la magia

En este tiempo, además, Repullés ha aprendido cosas sobre la historia del Circo del Sol, que le parece apasionante. «Empezaron en el 84 veinte chicos que hacían circo por la calle, y ahí se plasmó la esencia de todo. Ellos querían cambiar el mundo del circo con algo distinto, con esa magia. Ahora hay como unos veinte shows dando vueltas por el mundo y todos te dejan con la boca abierta».

Y ¿cuál es el secreto del éxito del Circo del Sol? Repullés lo tiene claro: «Cuando ves un espectáculo es como si fuera la primera vez que ves algo así. No tienes la sensación de haberlo visto antes. Es como ¡guau! La magia supongo que está en la novedad, por una parte, y en esa perfección de que todo esté en su sitio en el momento que toca».

Y también en las historias, que tocan el corazón de la gente. «Hay escenas muy buenas -narra Ripollés-. En una hay un payaso que se imagina su funeral. De entrada puedes pensar ‘¡un funeral, qué cosa más tétrica!’, pero no. A partir de esa imaginación da vueltas por su vida y recuerda cuando era pequeño, a sus amigos, sus amores... Es muy bonito porque todo el mundo se puede ver reflejado». David entiende la atracción que genera el espectáculo en el público: «Lo ves hecho con esta gracia, con esta perfección, que es que dices ‘yo quiero estar ahí y quiero hacer esto’».

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