«Debo ser un buen payaso para estar en el Circo del Sol»

Miguel Berlanga, que lleva tres años recorriendo el mundo con «Kooza», se presentó a un casting con otras 500 personas y esperó cuatro años antes de lograr «este sueño»

Miguel Berlanga, uno de los payasos de «Kooza», con su traje
Miguel Berlanga, uno de los payasos de «Kooza», con su traje

Gijon

«Debo ser un buen payaso para estar en el Circo de Sol», dice, entre risas, Miguel Berlanga, un vallisoletano que interpreta a uno de los tres payasos de Kooza desde hace algo más de tres años. Estudió Arte Dramático en su ciudad natal, y, ya en Madrid, trabajó en varias compañías de teatro y series como Hospital Central o El secreto de Puente Viejo.

Como clown, tenía formación en humor gestual por su paso por la compañía Yllana. «Envié un video a la web del Circo del Sol y tuve la suerte de que a los 20 días hacían un casting en Madrid. Eramos 500 clowns y, tras siete horas de casting, nos seleccionaron a tres, pero luego tuve que esperar cuatro años…», recuerda. Una espera que mereció la pena. «Era un sueño. Empecé en Montreal y luego nos fuimos de gira por Santiago de Chile, varias ciudades de Australia, Singapur, estuvimos un año en China, en Seúl, en Nueva Zelanda y ahora llegamos a España, que empezamos en Valencia».

De Gijón, a donde se ha traído el coche para visitar a su familia de Valladolid, Kooza pondrá rumbo a Málaga, Madrid y Sevilla. «Tenemos vacaciones una vez al año, que aprovecho para venir a España, pero se agradece que vayamos a estar aquí una larga temporada», indica. Antes de aquel multitudinario casting, había Kooza visto como espectador en Madrid. «Es un show muy bueno y ahí está el secreto para que lleve tantos años de gira. Tiene una dramaturgia muy sencilla pero bonita y los números son espectaculares».

Expresiones en asturiano

Los payasos, además, tienen un papel muy importante. «David Shiner, el creador de Kooza, es un payaso muy reconocido. Y, en el show, los payasos interactúan con el público y son muy cañeros». Berlanga adapta su papel a cada una de las ciudades en las que se exhibe el espectáculo y, en Gijón, ya ha estado mirando expresiones típicas en asturiano. «¿Se dice da-y brío, guaje?», pregunta, de nuevo entre risas, mientras busca una expresión para decir que algo es feo.

Los payasos en Kooza intervienen al principio y entre número y número. «La historia es la de un niño inocente, que está en un mundo bastante gris, y le dan una caja de la que sale el burlón, o el pícaro, que le lleva a un mundo en el que cambia esa tristeza por la ilusión mediante números de circo. Y se genera un paralelismo con el público, para que salga de su vida cotidiana y durante las dos horas y media que dura el espectáculo disfrute con la magia, con el color, con todo. Y lo conseguimos. Notas que gusta mucho en la reacción del público».

Berlanga, como todos los artistas del Circo del Sol, aprendió a maquillarse él mismo para convertirse en uno de los payasos de Kooza. Un payaso que no tiene pelo, así que acaba de afeitarse la cabeza después del descanso que el equipo de Kooza ha tenido entre su última función en Valencia y el inicio de las de Gijón. «Es un show bastante cañero y, cuando pasas la cuarta o quinta semana, ya estás cansado y viene muy bien el descanso». A Kooza le augura unos cuantos años más de gira: «Los números más grandes tienen una calidad tremenda».

Así es como «Kooza» del Circo del Sol te va a dejar sin aliento

E. G. B.

Arriesgadas acrobacias en altura, 3.500 piezas de vestuario hechas a medida y una vuelta a los orígenes de Cirque du Soleil son algunas claves del electrizante espectáculo de carpa que celebrará, tras 12 años de gira por el mundo, su función 4.000 en Gijón

Seguro que buena parte de los más de 7,5 millones de espectadores que han visto Kooza, el show de carpa del Circo del Sol que lleva 12 años de gira por el mundo, se quedaron sin aliento bajo la icónica gran carpa azul y amarilla. La misma que, desde el pasado 20 de julio, está desplegada en los muelles de la Osa de Gijón y la misma en la que volverán a vivirse, a partir de mañana y hasta el 1 de septiembre, las emociones fuertes que provocan números acrobáticos del más alto nivel. Acrobacias escalofriantes, eso sí, combinadas con juegos clásicos y payasos «cañeros» con el público. El mundo del circo en su estado más puro.

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