Luis Tosar: «Prefiero no tener los Goyas cerca»

El actor vuelve a estar en toda las quinielas. Esta noche se juega el Goya al Mejor Actor Protagonista por «Quien a hierro mata», y en los Oscar llevará el acento gallego a Hollywood con «Klaus». Un éxito que compagina con sus dos hijos, León y Luana: «Conciliar es difícil»


Tras esas cejas por las que suspira media España, se esconde un tipo mucho menos duro de lo que aparenta. Luis Tosar (Cospeito, Lugo, 1971) llega a la alfombra roja de los Goya muy agradecido. «Compartir nominación con grandes como Banderas, Antonio de la Torre o Karra es un grandísimo honor», dice como si no fuera un grande del cine español. Aunque aprecia el reconocimiento al trabajo bien hecho, no quiere tener cerca ninguno de los tres cabezones que le han dado. «No sé si es una cuestión mística o no, la verdad es que no tengo ni idea, pero nunca he tenido especial aprecio en tener los premios que uno gana cerca», confiesa. El próximo viernes estrena Adú, en la que encarna a un padre que intenta entenderse con su hija adolescente. «Para la adolescencia aún me falta, pero mira, así voy entrenando para cuando llegue», asegura.

—De nuevo estarás en la quiniela de los Goya, y hasta en la de los Oscar.

—Sí, la verdad es que me ha hecho mucha ilusión lo de Klaus [prestó su voz como actor de doblaje], porque es una película de producción de aquí muy bonita, muy currada y un alarde en el mundo de la animación para la industria española. Y hace ilusión tener, aunque sea, una pequeña participación y estar ahí de alguna manera. Y luego los Goya, pues sí, nominado, muy contento con la nominación y por poder compartirla con grandes como Banderas, Antonio de la Torre, Karra… Es un grandísimo honor.

—A lo que es al premio físico no le das tanta importancia.

—Los tienen mis padres en su casa. Procuro tenerlos un poco alejados. No sé si es una cuestión mística o no, la verdad es que no tengo ni idea, pero nunca he tenido especial aprecio en tener los premios que uno gana cerca ni muy presentes, porque prefiero no descentrarme mucho de lo que me mueve como actor, que es hacer películas, hacer teatro y actuar, que es lo que me gusta.

—El 31 estrenas «Adú». Está basada en historias reales que duelen.

—Son tres historias que giran alrededor del tema central de la inmigración. Hay una troncal, los dos niños que escapan de su pueblo por temor a los cazadores furtivos de marfil, y que atraviesan medio continente para llegar a lo que ellos creen que es un lugar mejor. Aunque en la película, sin hacer espóiler, se plantea al menos esa duda. Luego, la otra historia es la de la Guardia Civil en la valla de Melilla y de cómo hay diferentes discursos dentro del propio cuerpo para ver cómo se enfrentan a esta realidad. La última historia, en la que estamos Anna Castillo y yo, es la historia de un padre y una hija. Él es un torpe emocional, que nunca se enfrentó de manera clara y directa a la relación con ella y que intenta salvarla de alguna manera de un mundo peligroso de drogas y problemas como los entendemos en Occidente, y que como terapia decide enfrentarla a una realidad en África a la que ni siquiera se ha enfrentado él todavía. Es un tipo que está muy preocupado por los elefantes, pero muy poco preocupado por su entorno de seres humanos.

—Cómo cambia la lucha en función de en qué lado de la frontera te encuentres, ¿no?

—Sí, claro, cambia radicalmente. Salva Calvo, el director, es muy inteligente a la hora de contar estos tres prismas diferentes que están relacionados, pero en clara oposición. Las fuerzas del orden desde un lado de la frontera intentando contener un flujo migratorio que no tiene otra manera de solucionar las cosas que buscar otro país, un lugar mejor, y luego unos seres que deambulan por ahí pero desde el prisma de nuestros problemas. Problemas de entendimiento entre un padre y una hija, que a nosotros evidentemente nos parece lo más complejo del mundo porque es la realidad en la que vivimos, pero que contrastado con los de estos dos críos que tienen que cruzar medio continente… Bueno, hace plantearte ciertas cosas.

—En la peli tienes que entenderte con una hija adolescente. Tú acabas de estrenarte con Luana, pero ojo con la que te espera.

—Sí, ja, ja. Bueno, aún me quedan unos añitos, pero sí. Para la adolescencia aún falta. Pero para cuando llegue, mira, así me voy entrenando.

—¿Es distinto con ella o el segundo se lleva mejor?

—Bueno… Sí, es diferente, lo que pasa es que con dos la cosa se complica mucho más, el trabajo aumenta ostensiblemente, ja, ja. Y compaginarlo con lo profesional, sí, cada vez es más complejo. Si quieres estar mínimamente presente, claro.

—Creo que aún les pones canciones del Xabarín.

—Sí, León ya se empieza a enterar bastante. Les pongo mucha música en general, y les pongo muchos temas del Xabarín, porque a él le resultan divertidos, son de rock and roll, y a me gustan. Son de bandas que para mí siempre fueron referenciales y me hace cierta coña también que los escuche. Pero eso entre otra mucha música que yo escucho y él también.

—Pero al mismo tiempo no dejas de encadenar proyectos. Estarás en «Cortés» con Bardem para Amazon Prime y en «Los favoritos de Midas» en Netflix.

—Sí, seguramente más pegados de lo que me gustaría, porque preferiría que fuera todo más escalonado, pero las cosas se dan como se dan y uno no tiene mucha capacidad de decisión al respecto. Ahora estamos con Los favoritos de Midas grabando y todavía nos queda aproximadamente un mes. Muy poco después ya me sumo a Cortés con Javier y para allá nos vamos, para México.

—Aún así, a veces hay que pasar por la oficina del Inem.

—Es la gran paradoja de nuestra profesión, que muchas veces no se corresponde con la realidad. A veces uno está estrenando película y puede que haga mucho tiempo que no está trabajando. Y esto pasa en muchas ocasiones. Yo he tenido siempre bastante suerte con esto, pero me han tocado de repente parones totalmente inesperados de hasta siete meses en el paro y cosas por el estilo, simplemente porque una producción se retrasa o se junta con otra y también la pierdes, con lo cual no puedes hacer ninguna de las dos. Y bueno, digamos que va con la profesión y no hay mucho que hacer con eso.

—¿Cuál es tu espina clavada?

—Pues nunca me lo planteo, la verdad. Siempre procuro leer las cosas con la mayor inocencia posible, dejarme sorprender por los guiones y no esperar nada muy concreto. A veces suena la flauta y las cosas se acercan más a lo que a uno le gusta o le tiene más querencia, y otras veces no tanto, pero también te sorprende descubrir cosas a las que no les habías dado demasiada importancia y de repente te seducen.

—Alguna vez comentaste que te apetecía un papel «de dar hostias».

—Sí, bueno, esto era una coña que tenía con Dani de la Torre, porque somos muy fans de Jason Statham, entonces siempre nos hacía coña que pudiéramos hacer alguna vez una peli así, de puro divertimento, ja, ja. De un género que nos hace mucha gracia, que son películas como de acción medio absurdas, te diría. Pero bueno, van pasando los años y la forma física cada vez se resiente más y los golpes son cada vez más dolorosos, con lo cual ya no sé yo si la cosa se va alejando de nuestras posibilidades, ¡ja, ja, ja!

—Y durmiendo poco menos aún, ¿verdad?

—Sí, digamos que ahora mismo mis energías están centradas en otras cosas, ¡ja, ja!

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