El asturiano que es uno de los autores más leídos en Amazon: «Me gusta sorprender a los lectores con el final de mis novelas»
CULTURA
Alberto Meneses acaba de recibir el Premio Kindle Storyteller 2025, uno de los galardones más importantes para quienes se autopublican
15 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Muchas veces nosotros mismos nos convertimos en nuestro peor enemigo. Y sino que se lo pregunten a Alberto Meneses. Cuando este asturiano, afincado ahora en León, empezó a dedicar su tiempo a escribir novelas sentía un miedo irracional cada vez que por su mente rondaba la idea de hacer publicas sus historias. «Pensaba que a la gente no le iban a gustar», confiesa. Pero, un buen día se atrevió a hacerlo, sin imaginarse que se iba a convertir en uno de los autores más leídos en Amazon. Un total de 29 obras suyas han visto ya la luz y con una de ellas, El ocaso de la verdad, acaba de recibir el Premio Kindle Storyteller 2025. Se trata de uno de los galardones más importantes para quienes se autopublican.
—¿Qué supone para ti este reconocimiento?
—Es un reconocimiento a estos 13 años de trabajo: escribiendo, sacando horas de donde podía para contar las historias que tenía en la cabeza, y publicando mis novelas. Pero, para mí, también es un reconocimiento a los lectores: a aquellos que no tienen miedo de leer autores desconocidos, que se han adelantado en Amazon y que, según sé de buena tinta, muchos se han aventurado a leernos gracias a la publicidad que hacemos en redes sociales y a la cercanía que solemos mostrar. La verdad es que esto no sería posible sin ellos, sin todos los lectores que tenemos detrás los autores autopublicados. Como suelo decir, escribo para ellos y gracias a todo lo que me transmiten es lo que me da fuerzas para escribir novela tras novela.
—Es llamativo que, aun autopublicándose, esté entre los autores más leídos en Amazon.
—Sí… Amazon es una plataforma que nos ha dado la posibilidad a muchos escritores de cumplir nuestro sueño: vivir de la escritura y llegar a muchos lectores, gracias a la autopublicación. Lo cierto es que cada vez somos más, por eso me considero un pequeño pez dentro de este gran mar que es Amazon. Son muchísimos los escritores, tanto dentro como fuera de España, que se dedican profesionalmente a la escritura gracias a esta plataforma. Aquí en nuestro país, en los últimos años, hemos ido surgiendo varios autores que poco a poco lo estamos logrando. No estamos todavía a la altura de los escritores extranjeros, pero vamos por ese camino y poco a poco nos vamos acercando a ellos.
—¿Cómo surge tu pasión por la escritura?
—Siempre, desde crío, tuve la inquietud de sacar las historias que tenía en la cabeza. Se me ocurrían muchas cosas y no recuerdo exactamente cómo fue, pero un buen día decidí plasmarlas en un papel. Creo que a partir de ahí mi pasión por la escritura se desató. Al principio, fueron muchos años intentando escribir y terminar alguna historia, porque tenía mucha pasión, pero realmente no sabía cómo desarrollar las tramas. Luego, hacia los 23 años, me puse a escribir mi primera novela Cuerpo de Asalto. No fue la primera que publiqué, pero sí la primera que terminé. Tardé más de diez años en finalizarla, porque solo escribía los fines de semana, vacaciones y muy de vez en cuando. Cuando la terminé, justo coincidió que ya vivía en León, me dije: «Alberto, no te quedes aquí, escribe otra». Escribí la siguiente novela Mundos sin futuro, que esa sí fue la primera que publiqué. La experiencia fue tan buena y tan gratificante que dije: «Esto es lo mío. Me lea o no me lea nada, esto es lo que realmente siento y necesito»
«Soy un escritor que le gusta sorprender a los lectores con el final y que se queden con un buen sabor de boca»
—Hiciste de tu pasión tu forma de vida, ¿cómo te definirías como escritor?
—Soy un escritor muy constante; un luchador, diría. Al principio, como es lógico, me leía poquísima gente. De hecho, mis dos primeros años en Amazon solo vendí 17 libros. Pero esto era una pasión que sentía muy fuerte. Fui constante, publicando poco a poco novelas y aprendiendo a desarrollar mejor las tramas. En 2018 decidí adentrarme en la novela policíaca con una historia que transcurre en Llanes, en los lugares donde veraneaba y donde crecí. La acogida de esa novela (Los muertos no se ahogan) fue tan buena que me reafirmó en la idea de seguir intentándolo, aunque el camino no fuera fácil. También creo soy soñador, porque siempre pensé que podía llegar a muchos si mantenía esa constancia.
—En esta ocasión, la obra galardonada ha sido El ocaso de la verdad. ¿En qué te inspiraste para escribir esta novela?
—Esta es la sexta novela de la serie de la inspectora de policía de Verónica Cuevas. Después de cinco entregas, sentía que necesitaba cerrar un ciclo en su vida y concluir la saga. Al principio no tenía ni idea de qué iba a contar, hasta que se me ocurrió cómo terminarla. Soy un escritor que le gusta sorprender a los lectores con el final y que se queden con un buen sabor de boca. Así que planifiqué el final y, a partir de ahí, surgió todo lo demás. Partiendo de cómo cerrar el ciclo de la protagonista, desarrollé el resto de la novela. Me considero un escritor brújula: no planifico la novela al detalle, sino que empiezo con una serie de ideas y me dejo llevar mientras escribo.
—Con este libro entiendo que te despidas de la inspectora Cuevas. ¿Cómo es Verónica y qué la hace especial para ti?
—La verdad es que no me gusta despedirme de mis personajes. De hecho, cierro esta serie con seis novelas, pero probablemente el próximo año escriba una nueva serie en la que ella también estará. Verónica Cuevas es una investigadora cuya principal meta es hacer justicia por las víctimas, y para conseguirlo no hay nadie ni nada que la detenga. Es un poco como yo: muy constante, muy cabezona, no acepta un no por respuesta y, sobre todo, muy inteligente, porque sin esa inteligencia no podría resolver los casos como lo hace.
«Me gusta que el lector tenga respuestas a todas las preguntas que pueda hacerse y que todas las acciones de la novela tengan explicación»
—Refleja, por tanto, tu personalidad...
—Sí, al final todos los personajes tienen una parte de nosotros, sobre todo los protagonistas. Siempre sacas algo de ellos. En mi anterior serie, la más conocida, la primera novela que publiqué Los muertos no se ahogan transcurre en Llanes y el protagonista es Roberto Fuertes, un guardia civil de la UCO. Ahí me resultaba más fácil meterme en su piel. Pero en esta serie tenía que ponerme en la piel de una mujer. No es la primera vez que lo hago en una novela, pero sí que fue una relación complicada al principio. No nos entendimos muy bien en la primera entrega; tanto a ella como a mí nos costó coger el pulso. Sin embargo, novela tras novela, fui encontrándome cada vez más a gusto con el personaje, y al final creo que esta última entrega es un cierre perfecto para ella.
—¿Qué desafíos enfrentaste al escribir la serie de la inspectora Cuevas?
—Como te decía, soy un escritor brújula, voy escribiendo sobre la marcha, siguiendo las ideas que se me ocurren. El mayor desafío en esta novela fue que todas las piezas encajasen bien. Soy muy obsesivo con eso. Me gusta que el lector tenga respuestas a todas las preguntas que pueda hacerse y que todas las acciones de la novela tengan explicación. En esta entrega, el mayor reto fue el final. Cada trama que transcurría debía cuadrar perfectamente. Verónica es la protagonista de la serie, pero no es el único personaje principal, y necesitaba que todo encajara. En el primer borrador, normalmente, no se nota, pero con la primera corrección es cuando hay que dedicar más horas para que cada pieza encaje. Además, sabía que esta novela era muy importante porque cerraba la serie, así que fui muy meticuloso con la corrección. Eso fue lo que más me costó. Lo que es escribir la novela en sí fluyó bastante bien; no tuve ningún bloqueo de escritor como suele ocurrir en ocasiones.
—Publicaste casi una treintena de novelas, ¿cuál de todas ellas es tu favorita?
—A la que le tengo un cariño muy especial es a Cuerpo de Asalto, porque fue el verdadero detonante de todo lo que vino después. Ser capaz de terminar una novela más extensa fue lo que me impulsó a seguir. Pero si tuviera que elegir mi favorita de todas, me quedaría con Los muertos no se ahogan, la primera de la serie de Roberto Fuentes, que transcurre en Llanes. Para mí fue como un retorno a la adolescencia, a las experiencias que viví allí. Además, fue la que realmente catapultó mi carrera, porque a partir de esa novela comenzaron a leerme muchos más lectores de los que me leían hasta entonces, y ahí se produjo el despegue definitivo de mi trayectoria.
«Lo bueno de ser autopublicado es que tengo libertad total para publicar cuando quiero, sin estar atado a fechas externas»
—¿Qué novela recomiendas leer primero aquellos lectores que te acaban de descubrir?
—Depende del tipo de protagonista que les guste. A las mujeres suele encantarles Roberto Fuentes, que es el personaje principal de Los muertos nos ahogan, la primera novela de la serie. Pero si alguien se atreve con Verónica, podría empezar por Cicatrices del pasado, la primera novela de la saga. De todas formas, si me tengo que quedar con una sola, serían Los muertos no se ahogan.
«Nunca deje una novela en un cajón; hay que publicarla y después escribir la siguiente»
—Comentabas que ya trabajas en tu próxima novela. ¿Qué nos puedes adelantar?
—En realidad, empezaré a trabajar en cuanto tenga la idea clara y pase un poco todo lo relacionado con el premio. La próxima novela que voy a publicar será la novena entrega de la serie de Roberto Fuentes, con la que cerraré esa serie. Acabo de publicar ahora mismo una novela titulada La senda del olvido, que trata sobre cómo proteger a las víctimas de maltrato y cómo conseguir que tengan una segunda oportunidad en la vida. Todo ello envuelto, como siempre, en una trama con toques de humor policial. Esta serie —Vidas ocultas— quiero desarrollarla más el año que viene. Antes de eso, necesito cerrar el ciclo de Roberto Fuentes. También tengo previsto que para finales de año regrese Verónica Cuevas con una nueva serie. Normalmente publico tres novelas al año, lo cual es una ventaja de ser autopublicado: tenemos libertad total para publicar cuando queremos, sin estar atados a fechas externas, solo al ritmo que nosotros decidamos. Tengo muchas ideas en la cabeza; normalmente las voy guardando, «metiéndolas en cajitas», y cuando llega el momento de trabajar en una serie, abro esas cajitas y veo cuáles ideas son buenas para desarrollarlas.
— Para terminar, ¿qué consejo darías a un autor joven?
—Le daría muchos consejos. Pero , el primero es que nunca deje una novela en un cajón. Gracias a Amazon KDP tenemos la posibilidad de hacer llegar nuestro libro a miles de lectores y al final va a haber algún lector al que le guste. Recuerdo que cuando empecé tenía bastante miedo a publicar, porque pensaba que a la gente no le iban a gustar mis novelas. Con el tiempo descubrí que siempre hay algún lector al que sí le gusta. Mi segundo consejo, además de publicar, es que una vez que lo haga, escriba y publique la siguiente. Y cuando publique la segunda, que escriba y publique la tercera. A escribir se aprende escribiendo y publicando; es la mejor manera de mejorar. Por eso, para alguien joven, mi consejo es: no tenga miedo a hacer pública su novela y siga escribiendo. Que escriba una novela tras otra y que no se rinda. El tercer consejo sería ser constante porque esto es una carrera a largo plazo. Yo tardé muchos años en poder ocupar una posición de visibilidad en Amazon. También es muy importante tener una comunicación con los lectores. Durante todos estos años, los comentarios y correos que me dejaban eran el mejor indicador de si estaba haciendo un buen trabajo, o de qué necesitaba mejorar. Todo eso se consigue haciendo pública tu obra. Para eso, Amazon es un escaparate fenomenal: puedes llegar no solo a lectores de España, sino de todo el mundo. Yo tengo lectores en muchos lugares insospechados. Todo eso es lo que te hace crecer como autor, y sobre todo, vivirlo con pasión.