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José Ramón Lete: «No hubo injerencias en la RFEF, por encima de la ley no hay nadie»

Cree que «el fútbol necesita ir siendo consciente de que no es independiente al resto del mundo»


redacción / la voz

«Los retos y desafíos del deporte español» fue el título de la conferencia que el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete Lasa (San Sebastián, 1957), pronunció en A Coruña de la mano del Club Financiero Atlántico y la Federación de Asociaciones de Gestores Deportivos de España (FAGDE) presidida por Eduardo Blanco. Y Lete demostró no arredrarse ante esos desafíos.

-¿Esperaba tantas urgencias?

-La máxima era que España estaba en no cumplimiento con el código mundial antidopaje. Tuvimos que aprobar la norma (y adaptar el código mundial a la legislación española) en tres meses, a través de un decreto ley, con las dificultades que supone. Lo conseguimos, a pesar del condicionante de la minoría parlamentaria. Con ello, pudimos aprobar el plan Tokio 2020 para poder firmar contratos con empresas con vistas a los Juegos.

-¿Era una cuestión de imagen?

-Importantísimo. Nos ha originado un gran desgaste de marca, además de un coste suplementario por no tener laboratorio y encargar las muestras. Tuvimos que arreglar también los Juegos del Mediterráneo del 2018 e hicimos una apuesta por el deporte femenino. Y otra promesa sobre la que trabajamos es un nuevo marco regulatorio y un consenso generalizado, es decir, una nueva ley del deporte.

-Desde su llegada, apostó por el consenso y la mediación.

-Había situaciones que llevaban tiempo enquistadas. La ACB es un ejemplo. Prefiero jugar un papel de mediación y no de imposición. Ya nos acusan a veces de intervencionismo. Todos deben ser conscientes de que el estado debe jugar su papel y el gobierno debe cumplir la ley. Y yo, por supuesto, lo voy a hacer. Cuando la ley no solo me insta o me ampara, sino que me obliga a tomar decisiones, pues las tomo.

-¿Apremiaba el caso de la ACB?

-Está desbloqueado a medias, pero lo que era necesario era sentarse a hablar. Estamos ante una oportunidad y un desafío que viene de Europa, con la Euroliga y la FIBA con sus intereses. Ojalá pudiésemos sentarlos a ambos. Europa lo intenta. Yo lo estoy intentando, hablando con parlamentarios europeos. Lo que no podemos es tirar cada uno por lo suyo porque rompemos esto y afecta directamente a la Liga doméstica. Un jugador como Llull, ha jugado más de 90 partidos, más que un jugador de la NBA. No puedo consentir que un deportista esté sometido a eso. Se trata de gestionar ese calendario, garantizar que las Ligas sean abiertas. Quedan flecos del sistema de competición.

-¿Cómo se toma la denuncia de Villar al gobierno por injerencias?

-Todo necesita adaptación. El fútbol necesita ir siendo consciente de que no es independiente al resto del mundo, que tiene que cumplir la ley igual que el resto. Otra de las cuestiones fue desbloquear las elecciones. Hubo que hablar y discutir algunos temas, pero el cumplimiento de la ley está por encima de todo. No hubo cesión alguna. Cumplimiento de la ley. De igual modo, tengo que cumplirla cuando hay denuncias contra Villar y yo las tengo que remitir al TAD. Aquí no hay ninguna injerencia. Diálogo, sí. Puerta abierta, pero por encima de todo, el cumplimiento de la ley.

-¿Qué opina de que Villar lleve 30 años en el cargo?

-He dicho siempre que soy partidario de las limitaciones. Son higiénicas y buenas en ejemplos como este, pero no por ley. Son estas instituciones las que tienen que tomar conciencia de ello. En España todo el mundo cumple la ley y por encima de ella, nadie. No cabe aducir que hay organismos externos por encima de ella. Aunque haya normas de federaciones internacionales que chocan con las españolas. Soy partidario de la autorregulación. El Estado debe fomentar condiciones para que las federaciones puedan tomar esas medidas autorreguladoras.

«Tenemos un potencial que nunca antes soñamos»

Siete intensos meses en el cargo permiten a Lete Lasa echar la vista atrás con cierto criterio.

-¿Qué balance hace?

-Me siento bien. Es una oportunidad para gestionar el deporte español y un reto. Y para un deportista, mucho más. Estoy contento, el trabajo es intensísimo, pero gratificante, porque ves que nuestros deportistas son los que responden, los que tienen los éxitos. Me trae de aquí para allá, aunque piense a veces que voy a estar tranquilo. Y aunque no siempre que hay movimiento es positivo, la mayoría de las veces lo es. Somos un país con cultura polideportiva. Tenemos tanta actividad... 66 federaciones, muchas de ellas olímpicas. Son 28 más las cinco de Tokio.

-¿Se puede crecer?

-Sí. Lo hacemos en cinco modalidades olímpicas. Al margen del olimpismo, tenemos campeones del mundo y de Europa. Somos potencia polideportiva. Tocamos todos los palos, incluso en modalidades en las que no tenemos tanta tradición, como deportes de invierno o bádminton, además de los deportes de equipo convencionales. Tenemos un potencial hoy que nunca antes habíamos soñado. Sobre todo en el ámbito de la mujer. Empezaron en Londres y se han consolidado en Río, con más medallas de mujeres que de hombres.

-¿La ecuación sigue siendo cuánto más dinero, mejores resultados?

-Ya no. Lo que defiendo es que con menos dinero en el ciclo de Rio hemos conseguido las mismas medallas que en Londres, pero cualitativamente fue mejor.

-¿El camino es ajustarse?

-Bueno, toca eso. La recuperación se produce muy paulatinamente. En el primer año post olímpico tenemos el mismo presupuesto que en el olímpico. He podido aguantar el mismo dinero con las federaciones. Eso no ha ocurrido nunca. Es fruto de una colaboración público-privada. Las empresas donan y el gobierno les da un beneficio fiscal de hasta el 90 %, pero tiene que haber donantes. En la crisis, el donante se retrae.

-¿Ha seducido al capital privado?

-Todavía cuesta. Tenemos unas empresas que hicieron apuestas importantísimas, aparte de los patrocinadores del ADO. El modelo funciona bien. Pensamos en el alto nivel, pero en el deporte base, todo se sostiene en el esfuerzo de mucha gente que compromete su patrimonio y su vida para que haya equipos de todas las categorías. El estado pone todos los medios a su alcance.

«El deporte ya no es monopolio de las federaciones»

Los esfuerzos del presidente del CSD no solo apuntan hacia la élite, sino que pretenden mejorar la calidad de vida de los españoles.

-¿Ha cambiado el deporte?

-Lo dijo el Consejo de Europa hace más diez años. Debemos adaptarnos y reflexionar sobre el marco normativo. Tenemos una ley del Deporte del año 1990 muy buena y que nos ha traído hasta aquí, pero que tiene un concepto del deporte que ya no es el de ahora. Hay un dato clarificador. Tenemos 3,6 millones de licencias en España pero hay veinte millones de practicantes. El deporte ya no es monopolio de las federaciones, hay una realidad que afrontar. Otra es el sedentarismo, que nos preocupa.

-Alude usted a cuestiones transversales entre varios ministerios.

-Es un reto global. Trabajamos con Sanidad, Hacienda, Educación, Agricultura... y sectores privados. Antes no era tan fácil, pero me estoy encontrando una receptividad enorme. Empezamos la tercera hora de educación física en primaria en septiembre. Es testimonial, porque estas competencias están transferidas a las comunidades. Pero ahí está. Hay un grave problema de salud pública vinculado al sedentarismo. Y en la élite, quiero que el deportista sea el centro.

-¿Cómo ve el deporte gallego?

-Lo sigo, estoy pendiente. Tenemos unos deportistas extraordinarios. El olímpico más laureado sigue siendo Cal. Y los jóvenes que vienen... tienen mucha presencia.

-¿Y su futuro en el CSD?

-Con estabilidad política y presupuestaria, bien. Hay un desafío importante, luchar contra los amaños de partidos. Hay leyes y normas para ir contra ello, pero es un problema complejo, globalizado, con efectos a miles de kilómetros.

-Y, con todo, hay federaciones como la de fútbol, que no colaboran.

-Es importante que colabore todo el mundo. Estamos en contacto con la Dirección General del Juego y con los cuerpos y fuerzas de seguridad. Y no solo en el fútbol. Entramos en un camino que no tiene marcha atrás. Hemos de intensificar nuestras acciones en los tres desafíos que tenemos: la violencia, el dopaje, el amaño. Tenemos legislación suficiente, y si hace falta, profundizaremos en ella.

-¿Se puede atajar todo eso?

-Hay dos tareas por hacer. Por un lado, la prevención y educación. Y por otro, la detección y el castigo. Se puede afrontar. Siempre habrá algún tramposo, no acabaremos con el mal, pero debemos tener instrumentos para responder a ello. Lo importante es que lo detectemos y lo castiguemos. Me preocupan los amaños, porque es internacional. Estamos en grupos de expertos internacionales con los órganos de gobierno de la Unión Europea. Soy optimista.

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