Larrea intenta blindarse en la RFEF

El presidente interino de la federación nombra al villarista Maté vicepresidente y reparte cargos para seguir en el puesto hasta el 2020 sin pasar por las urnas


REDACCIÓN / LA VOZ

Juan Luis Larrea ya lo avanzó en el órgano propagandístico de la Federación Española (RFEF), la revista oficial, recién asumida la presidencia tras la suspensión de Ángel María Villar: «Si el fútbol me quiere, aquí estoy». Con ese eufemismo adelantaba los planes que ha ido trazando en las últimas semanas. Frecuenta el palco del Bernabéu siempre que puede, normaliza la relación con LaLiga y ahora retoca la junta directiva y anuncia nombramientos encaminados a blindar su posición hasta el año 2020. Como en un intento de sortear las posibles elecciones y crear una red de confianza que le ayude a seguir en el cargo. Larrea, presidente de la Guipuzcoana hasta hace unas semanas y tesorero durante décadas con Villar, contará con Marcelino Maté como hombre fuerte, con una vicepresidencia orientada al fútbol aficionado.

Así lo validó la reunión de la junta directiva celebrada ayer en Las Rozas. Maté, uno de los miembros de la guardia pretoriana de Villar, presidente de la territorial castellanoleonesa y responsable de la junta gestora durante el proceso electoral, fue considerado uno de los delfines del dirigente vasco ahora suspendido. El presidente de la AFE, Luis Rubiales, que sigue con sus movimientos en la sombra para tratar de acceder a la presidencia a través de una posible moción de censura sin que haya nuevas elecciones a la asamblea, permaneció en un segundo plano. Apenas intervino por algún tema menor.

El resto de nombramientos de Larrea tratan de desactivar el plan de Rubiales, al repartir a los mismos dirigentes prácticamente los mismos cargos que había prometido el presidente de la AFE. Pedro Rocha asume el comité de fútbol sala; Rafael del Amo, el de fútbol femenino; Antonio Escribano, el de fútbol aficionado; y José Ángel Peláez, el de Tercera División

Protestas de Louzán

Los presidentes de territoriales que habían sido implacables con la gestión de Villar protagonizaron las intervenciones más críticas, como Rafael Louzán (Galicia), Óscar Fle (Aragón) y Eduardo Herrera (Andalucía). Entienden que los nombramientos, gestados sin buscar consensos en la directiva, apuntalan el villarismo, con movimientos tácticos para desactivar a Rubiales.

Además, durante la directiva también se dio cuenta del nombramiento de Vicente Casado como director de márketing de la RFEF, en lugar de María José Claramunt, despedida la semana pasada.

Muchos de los movimientos de Larrea, como mínimo, están en cuestión. Porque hay que recordar que la Abogacía del Estado consideró ilegal la actual junta directiva, por la irregular situación de Larrea al ejercer las funciones de presidente de la española al mismo tiempo que ostentaba el cargo de la Guipuzcoana, y por la ausencia de un vicepresidente.

«La junta directiva tendrá, al menos, un vicepresidente, adjunto a la presidencia, para asuntos económicos», decía la Abogacía del Estado. Con ese informe, aunque Larrea trató de subsanar su incompatibilidad de cargos luego, el nombramiento de la directiva sería ilegal al haberse producido en ese espacio de tiempo en que estuvo al frente de la Española y de la Guipuzcoana a la vez.

Ayer presentó además su dimisión como miembro de la directiva, Andreu Subies, presidente de la federación catalana.

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