Australia descubre al otro Nadal

Tras saber sufrir para ganar a Schwartzman, se cruzará con Cilic, su rival con mejor ránking desde Roland Garros


Con su victoria ante el argentino Schwartzman, Rafa Nadal se clasifica para los cuartos de final del primer grand slam del año, a la vez que se garantiza, que pase lo que pase de aquí al final del torneo, seguirá encabezando el ránking mundial.

Después de los tres primeros partidos, en los que el español se mostró intratable, dando una sensación de encontrarse en un excelente momento de forma, el partido de cuarta ronda frente al pequeño (1,70 metros de estatura), pero gran jugador argentino, dejaron ver dudas e inseguridades en el juego del actual número 1 de la clasificación mundial.

Nadal sacó peor, su drive no tuvo la seguridad ni agresividad de partidos anteriores, cedió en muchas fases del encuentro la iniciativa, jugando lejos de la línea de fondo, e incluso defensivamente no estuvo acertado. Los números son elocuentes: Rafa cometió más errores no forzados ante Schwartzman que en los tres partidos anteriores, y Diego le superó en golpes ganadores y en aces. El partido fue duro, de casi cuatro horas de duración, y Rafa lo sacó adelante, por esa fortaleza mental excepcional que le permite aguantar los malos momentos sin desfallecer ni desmoronarse.

Hasta ahora en Melbourne, se había visto la imagen del Nadal dominante e implacable con sus rivales. Ante Schwartzman, se pudo apreciar la versión del Rafa sufridor, capaz de ganar a pesar de lo bien que estén jugando sus rivales y por complicado que se le ponga el tanteador. Su positivismo se extiende a la rueda de prensa posterior al partido, en la que dijo: «Estoy contento de comprobar, que mi organismo está preparado para jugar cuatro horas al mismo ritmo».

Salvada la primera semana, Rafa afronta los cuartos de final ante un rival diferente. Marin Cilic es el contrincante de mejor ránking (6.º ATP) que ha tenido enfrente el español desde la final de Roland Garros del pasado año. Y, además, es un jugador con un estilo de juego mucho más agresivo que los que ha tenido enfrente hasta ahora. Buen sacador, con una potente derecha y un alto ritmo de juego, el croata es un adversario peligroso para cualquiera.

Efectividad en ataque

En la cuarta ronda ante un Pablo Carreño excelente, logró 20 aces y 73 golpes ganadores, fiel reflejo de la efectividad de su juego de ataque. Un jugador que ya sabe lo que es ganar un Grand Slam (US Open 2014), que jugó la final de Wimbledon el pasado año, y que ya fue finalista en Melbourne en el 2010. Ante él, Rafa tiene que recuperar el saque de las primeras jornadas, tratar de llevar la iniciativa y estar muy atento para aprovechar las oportunidades que se le presenten al resto.

El español tiene una clara ventaja de 5-1 en los seis enfrentamientos anteriores, pero no puede fiarse de este dato. Es más regular que el croata, y tiene más experiencia en este tipo de partidos, pero una vez en cuartos, a solo dos partidos para estar en la final, con los estragos que causan en los jugadores las condiciones meteorológicas de Melbourne, todos los cuartofinalistas se ven con posibilidades.

El ganador de este partido jugará, probablemente, con Dimitrov. El búlgaro que eliminó a Kyrgios, la gran esperanza australiana, parte como favorito frente al británico Edmund, mientras que por la parte baja del cuadro, Federer, Djokovic, Thiem y Fognini o Berdych son los máximos aspirantes para jugar el partido decisivo.

Carla Suárez centra la atención tras la eliminación de Garbiñe Muguruza

Y si en la prueba masculina Rafa Nadal ha cumplido con el pronóstico de mantenerse en competición, completada la primera semana del torneo, tras la decepción de la eliminación en segunda ronda de Garbiñe Muguruza, nos encontramos con la agradable sorpresa de la clasificación para los cuartos de final de Carla Suárez.

La canaria, que viene de superar una mala temporada en el 2017 con lesiones y cambios en su equipo, ha vuelto a conseguir alcanzar la antepenúltima ronda, algo que ya consiguió en el 2009 y el 2016.

Jugadora de corta estatura, revés a una mano y excelente toque, su mérito esta semana fue su capacidad para remontar partidos que se le habían puesto muy complicados. De sus cuatro victorias, tres se produjeron en tres sets, y en el último partido ante la estonia Kontaveit, hubo de superar un set y 4-1 en contra en el segundo, para acabar ganando 8-6 en el tercero. Ahora tiene una difícil rival, la danesa Caroline Wozniacki cabeza de serie número 2 y ex número 1.

Incertidumbre

En definitiva, una segunda semana atractiva con mucha incertidumbre en la prueba femenina y con la incógnita en la masculina de si Nadal y Federer logran repetir la final de la pasada edición, o de si Djokovic confirma su recuperación y consigue el que sería su séptimo título aquí, o si por el contrario tenemos un ganador inédito. Lo que si es seguro es que ni Wawrinka, ni Goffin, ni Kyrgios, ni Del Potro, ni Alexander Zverev pueden aspirar a ello.

Los que siguen, mantienen su sueño de conseguir el primer grand slam del año, el que limita a un solo jugador a tener la posibilidad de completar el Grand Slam.

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