Los elevados caudales del deshielo enturbia el «campanu»

Los aficionados reconocen que las actuales condiciones de los ríos no son las más adecuadas para echar a tierra el primer salmón de la temporada

Alejandro Pérez , un experimentado pescador de Trelles (Coaña), con el  campanu  2017, un salmón de 5,790 kilos y 79 centímetros que ha caputarado en el río EO y por el que el restaurante  As de Picas  de Gijón ha pagado un total de 9.500 euros.
Alejandro Pérez , un experimentado pescador de Trelles (Coaña), con el "campanu" 2017, un salmón de 5,790 kilos y 79 centímetros que ha caputarado en el río EO y por el que el restaurante "As de Picas" de Gijón ha pagado un total de 9.500 euros.

Los pescadores asturianos miran al cielo más que al río. El mal tiempo amenaza con ahogar al campanu. El invierno ha sido copioso en nevadas y lluvias y los niveles son tan altos que en todo el periodo de pesca sin muerte no se ha echado a tierra ni un solo salmón. A 24 horas de la apertura completa de la temporada, las previsiones son de más lluvia. Así será difícil distinguir nada entre todo ese caudal de agua helada y lechada -término con el también se denomina su opacidad-, proveniente tanto del deshielo como de las tormentas de las últimas horas. Si hay dos ríos con más probabilidad, a priori, de que salga esa codiciada pieza son el Eo y el Sella. Reciben menos agua del deshielo y bajan más tranquilos. Pero se trata solo de una especulación por las condiciones. Expertos como Enrique Berrocal, presidente de la Sociedad de pescadores Las Mestas del Narcea, reconocen que las condiciones no son buenas pero también que un salmón aislado puede aparecer en cualquier río. La receta siempre es la misma «paciencia y suerte».

Las malas condiciones, no obstante, no van a desanimar a los miles de pescadores que el domingo, a las siete y cuarto de la mañana, estarán con las cañas listas para lanzar. La subasta del campanu es un caramelo demasiado goloso para perder la oportunidad de recibir el reconocimiento del resto de aficionados y unos cuantos miles de euros de un restaurante. Entre 2.000 y 3.000 federados se acercarán a las riberas a probar, aunque «es muy poco probable que salga una salmonada», insiste Berrocal. Después los ríos volverán a quedar medio vacíos. Hasta mediados de mayo no se prevé la entrada de salmones mayores y será entonces cuando realmente los pescadores puedan comenzar a disfrutar. Esto no es ninguna novedad en el Principado. Lo que sucede es que la escasez de lluvias de los últimos años -sobre todo del invierno pasado- hizo que las campañas comenzaran con unos caudales más típicos de junio. Los pescadores asturianos tienen que limitarse a recordar esos viejos tiempos antes de calzar las botas para vadeadores.  

Todos deben tener en cuenta las dos novedades que introduce la normativa de este año, publicada en el mes de octubre. La primera es que se ha eliminado la talla máxima de los salmones que se pescan. Solo se mantienen la mínima en 45 centímetros. A partir de ese tamaño, todos los ejemplares son buenos. La segunda consiste en que, en los cotos, se permite que un menor de edad de hasta 14 años, con licencia en vigor, pueda pescar bajo la tutela de uno adulto con permiso en ese coto.

Río a río y cotos

Muchos pescadores ya se han acercado esta semana a los ríos para ver cómo bajan y dónde tienen más posibilidades. Lo que se han encontrado no les ha gustado demasiado, pero todo depende de cuánta lluvia caiga a lo largo de este sábado.

El Eo. Las riberas del Eo pueden ser de las más pobladas a primera hora de mañana, domingo. Es uno de los que está en mejores condiciones y además lleva dos años seguidos ofreciendo el campanu. Tras diez años de sequía, se coronó en 2016 y 2017. Al no estar rodeado de montañas elevadas no tiene agua de deshielo.

Cuenca del Narcea. El nivel del cauce es bastante alto y la presa de Soto de la Barca, que es la que podría regular, sigue soltando agua. Así que depende de la lluvia y de si cierra el propio embalse, algo que no creen muy probable.

Sella. «Pescable», con estos términos explica un lo que ha visto un aficionado consultado por La Voz. El nivel está algo más alto de lo aconsejable o, al menos, de lo que se considera bueno pero si no llueve demasiado en las últimas horas estará en buenas condiciones.

Cares. Esta cuenca está en una situación similar a la del Narcea. Ha nevado mucho este invierno y empieza a bajar con fuerza el agua del deshielo. Mucha y muy fría. Parece demasiado afectado para garantizar un buen inicio de la temporada.

Por cotos, en el top están algunos de los más habituales. Teniendo en cuenta las actuales condiciones, hay tres del Eo con muchas posibilidades, Louredal (donde salió el campanu de 2017), La Volta o La Pena. En el Narcea, las zonas libres de la parte baja entre Cornellana y la desembocadura, parece las únicas en las que puede haber recompensa. En el Sella, los expertos ponen sus ojos en el Barcu de Arriondas, donde salió el primero del Sella del año pasado, porque siempre se ha considerado «un coto tempraneru». 

Cómo ha ido la pesca sin muerte

La pesca de salmón sin muerte se ha saldado con cero capturas. Al menos, ese era el saldo a última hora del viernes, 13 de abril. Los pescadores tuvieron que conformarse con coger algunos zancados que devolvieron con rapidez al agua. Los zancados son los salmones que bajan tras el desove y que están muy delgados e, incluso débiles. Los aficionados explican que, con los caudales tan altos registrados en las últimas semanas y únicamente pescando a mosca, echar a tierra una pieza era casi un milagro. «Primero había que dar con uno y luego conseguir que se venza a la mosca», explican.

La temporada pasada, la del 2017, fue diferente. Sí que hubo pesca sin muerte. Pero las circunstancias eran también muy distintas con caudales bajos después de un invierno inusual con poca lluvia. «Estaban casi como en agosto», recuerdan pescadores experimentados. 

Con el final total de la veda, entran otras artes en danza y se espera que los salmones comiencen a picar ya sea con cebo natural, que es el que más piezas se cobra, o a cucharilla. No se prevé un inicio de campaña arrasador pero sí más animado que en esta primera etapa.

Subastas

Las dos subastas previstas ya están en marcha, tanto la de Cornellana como la de Cangas de Onís. La primera tendrá lugar en la edición número 20 de la Feria del Salmón, denominada Asturpesca. La hora de la puja dependerá del momento en el que se capture la pieza. Puede ser o a la una del mediodía o las seis de la tarde. En la primera se venderá el campanu del Principado. En el segundo, solo el campanu del Sella.

La Feria tiene un aliciente extra este año. Para conmemorar sus dos décadas, el pescador tendrá un premio extra. La empresa especializada en pesca Iceland Outfitters y PescaSalmon.com le entregarán dos permisos, de modalidad compartida que permiten pescar hasta cuatro personas, en el río Skjalfandafljor, en Islandia. La tienda de pesca El Rey del río, por su parte, le regalará una caña novedad 2018 tubertini river flow de 10m y una caja con una colección propia de ninfas para salmón.

Antecedentes

El campanu 2017 salió en la ribera asturiana del Eo. El pescador Alejandro Pérez, de la localidad de Trelles, consiguió echar a tierra una pieza de 5,790 kilos y 79 centímetros, en el coto Louredal, en el pozo Los Cables. Eran las ocho menos diez de la mañana. Apenas llevaban media hora en el río. Sin embargo, ese pozo, esa mañana, era un maná. Antes incluso de que hubiesen salido en otros ríos, un acompañante de Alejandro Pérez -en concreto, su sobrino Miguel Pérez- había conseguido que picara otro ejemplar de 7,280 kilos y había logrado sacarlo. El Sella fue el segundo río en dar frutos. El campanu de este cauce lo sacó Juan Antonio González, conocido como el Sastrín, de Ribadesella. En el Barcu de Arriondas consiguió un salmón de 4,200 kilos.

9.500 euros. Ese fue el dinero que el restaurante As de Picas de Gijón pagó el año pasado, tras imponerse a otros diez establecimientos en una vibrante subasta que se celebró en Cornellana. Alejandro Pérez logró que su ejemplar se pagase a 1.640 euros el kilo. Sin embargo, el campanu del Sella -que en realidad fue el tercero del día-, se vendió más caro. El salmón capturado por Juan Antonio González el Barcu de Arriondas se subastó, a media tarde del domingo, en 9.900 euros. Su precio superó en 400 euros al de la mañana y eso que la pieza era menor -4,200 kilos frente a 5,790 kilos. Así el kilo se comercializó a 2.357 euros.

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