Garbiñe Muguruza: «La presión me la pongo yo»

Fuera de las 10 primeras del ránking, Muguruza reflexiona sobre el bajón que sufre desde que logró el número uno hace un año y sus bazas en el US Open

DPA

Lejos de las luces que la apuntaron el año pasado en el US Open, cuando accedió por primera vez en su carrera al número uno del mundo, Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993) parece pasar inadvertida frente al alto perfil que rodea a otras estrellas antes de su estreno de hoy en Nueva York (19.00, Eurosport). La alejada cancha 17 del Corona Park será el escenario donde la española debutará en el segundo turno ante la china Shuai Zhang, una muestra del escaso interés que justo ahora despierta para los estadounidenses la campeona de dos grand slams, quien tampoco fue designada para el encuentro con la prensa del viernes que reunió a las principales figuras del torneo.

Nombres como Simona Halep, la número uno del mundo; Serena Williams, la leyenda que vuelve en busca de un nuevo récord; Angelique Kerber, la reina de Wimbledon; o Sloane Stephens, la vigente defensora del título acaparan la atención y el favoritismo frente a la española, que por primera vez en dos años y medio salió del top ten tras no poder defender el título de Cincinnati.

Sobre todos estos cambios respecto al 2017 comenzó el diálogo de Muguruza con Dpa en uno de los jardines del complejo de Flushing Meadows. «Es muy diferente. El año pasado lógicamente fue mucho más excitante, pero no pienso en eso», reconoce. «Lo veo como una oportunidad para jugar bien y volver a estar en los puestos de arriba. Aquí siempre hay un objetivo, sea cual sea, y eso es lo que intento pensar», añade.

Pobre 2018

«Está siendo un año complicado». Desde que llegó a la cima del ránking en septiembre del 2017, Muguruza solo pudo levantar un trofeo, en Monterrey, donde no se tuvo que enfrentar a ninguna jugadora ubicada entre las 40 mejores, y su balance del año indica un pobre 22-13. Y la propia jugadora lo reconoce. «Está siendo un año complicado. Uno trabaja duro y siempre espera que los resultados salgan, y hay algunos años que salen mejor que otros. He tenido buenos momentos y momentos no tan buenos, pero todavía queda tiempo. No para arreglarlo, pero sí me quedan varios torneos para volver a encontrar buenas sensaciones», confía la campeona de Wimbledon 2017, que detalló algunas razones que estima que conspiraron contra su rendimiento: «Se debe a una serie de cosas. Me he estado entrenando bien, me he preparado bien, pero a la hora de jugar los partidos no se ha dado. Luego sufrí unas molestias en el brazo y tuve que parar un poco para intentar curarme. Creo que pasa un poco por eso».

Favoritismo

«Quizás ahora genere menos expectativas, pero yo estoy en mi mundo e intento prepararme lo mejor posible». A pesar de los malos resultados, la ganadora de Roland Garros 2016 se muestra paciente, aunque reconoce que le cuesta mantenerse centrada cuando los triunfos no llegan. «Es complicado, pero al final forma parte de esto. Intentas seguir entrenando y sabes que todo pasa. Si sigues una buena línea, los resultados vendrán. Temprano o tarde, pero llegarán. Simplemente intento estar positiva con lo que hago».

Que los focos no le apunten se podría tomar como una cuestión positiva para que la presión se pueda disipar, pero la propia Garbiñe Muguruza le quita importancia. «Normalmente la presión me la pongo más yo que la gente. No sé si es bueno o malo, pero es así», remarca la duodécima favorita sobre el cemento neoyorquino. «Quizás genere ahora menos expectativas que el año pasado, eso es cierto, pero yo estoy en mi mundo, intento prepararme lo mejor posible y ser realista con la situación: saber que en los últimos torneos, casi desde Wimbledon, no he podido jugar y competir. Iremos poco a poco y veremos cómo avanza la competición».

Rendimiento

«En los grandes saco mi mejor tenis». Muguruza se centra en sí misma. Por eso no le preocupa haber perdido esa seguridad que amedrentaba rivales, que la veían como una adversaria casi inaccesible y que muchas veces le permitía sacar adelante partidos que se complicaban. «Está claro que si vienes con más confianza, ayuda. Pero creo que tengo la suficiente experiencia para saber que si uno se prepara bien, luego puedes competir y jugar igual de bien. No es lo más normal, pero confío en eso», resaltó Muguruza.

Dos de sus seis títulos llegaron en grand slams, una muestra de que las citas importantes potencian su juego, algo que espera volver repetir este año. «No creo que sea casualidad, son los torneos que más me motivan. He sacado en esos torneos mi mejor tenis. Y ahora estoy en Nueva York, en otro torneo grande y deseando que salga todo bien».

En su lado del cuadro surgen rivales como Asleigh Barty, Karolina Pliskova y, sobre todo, en unos teóricos cuartos, Halep y Serena, quienes se medirían en octavos con permiso de Venus. La cabeza de serie número tres, Sloane Stephens, sería su supuesta rival en semifinales.

«¿Quieren saber mi reacción cuando escuché el cuadro?», dijo entre risas la rumana, que este año ganó su primer grande en Roland Garros. «Es realmente un cuadro muy difícil, será un gran desafío», explicó Halep, que cayó el año pasado en la primera ronda y debuta hoy ante la estonia Kaia Kanepi en la nueva pista Louis Armstrong.

En la jornada nocturna del estadio Arthur Ashe, Serena Williams, en su primer US Open tras haber sido madre, se estrena ante la polaca Magda Linette. Allí también jugará su hermana Venus ante otra campeona del US Open como la rusa Svetlana Kuznetsova.

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