Alonso se lleva las 24 horas en 22

El asturiano gana en Daytona en una accidentada carrera que se detuvo a falta de dos horas para el final, se convierte en el segundo español que lo logra y ya encara la Triple Corona


La Voz

Fernando Alonso es el único piloto capaz de robarle horas al día para alimentar su propia leyenda. Las 24 horas de Daytona se quedaron en apenas veintidós y ya figuran en el brillante palmarés del mejor piloto español de fórmulas de todos los tiempos.

Era el español el que estaba al volante del Konica Minolta Cadillac número 10 cuando la organización decidió neutralizar la carrera debido a la intensa lluvia que caía en ese momento sobre el Daytona International Speedway de Florida. «No se ve nada», dijo Alonso en el momento en el que casi impacta contra el Dragonspeed de Saavedra. Acto seguido, Race Control ordenó ondear la bandera roja y la prueba quedó neutralizada. Faltaban algo menos de dos horas para la conclusión oficial, y Alonso se bajó de su coche para hablar directamente con el director de carrera, que iba en el safety car y exigirle la suspensión definitiva de la prueba. Eso le haría campeón de las 24 horas de Daytona.

Así fue, pero con matices. Se hizo de rogar la decisión de la International Motor Sports Association (IMSA). Mientras los minutos pasaban, Fernando Alonso se acercaba más a su objetivo, que no era otro que ganar esta mítica carrera estadounidense para reforzarse con vistas a su asalto a la Triple Corona. Solo le faltan las 500 Millas de Indianápolis, después de haber ganado ya el Gran Premio de fórmula 1 de Mónaco y las 24 horas de Le Mans.

No le había salido según lo previsto en su primera participación en Daytona, hace un año a bordo del Ligier LMP2 del equipo United Autosports que acabó, a duras penas y a pesar del pilotaje de Alonso, en la 38.ª posición. Pero sí confirmó su talento en el automovilismo de resistencia en su segunda participación, ya con un competitivo Cadillac y un equipo de élite completado con Jordan Taylor (que logró la sexta plaza en la parrilla de salida y le dejó el volante a Alonso en la misma posición en el primer relevo), Kamui Kobayashi y Rengen van der Zande.

Fernando Alonso no tardó en imprimirle ritmo de campeón al Cadillac y ya en la madrugada había logrado remontar posiciones hasta hacerse con el liderato, que ya no soltó hasta el final. Se le hizo largo el día de 24 horas al piloto español, que vio cómo una y otra vez (cuatro, para ser exactos) vio cómo las interrupciones por incidentes de seguridad volatilizaban las amplias ventajas que iba adquiriendo gracias a su pilotaje.

Las condiciones meteorológicas en las que se disputaron los últimos kilómetros de la carrera dificultaban el manejo de los bólidos por parte de los pilotos. Alonso había demostrado ser el mejor en seco y estaba también dominando la carrera bajo el diluvio y la tormenta eléctrica que castigaba Florida, en un épico pulso con un Nasr que se vio afectado por la presión y cedió en una salida de pista en una curva.

Con el brasileño fuera de combate, el asturiano disponía de una ventaja de más de diez segundos sobre el grupo perseguidor. El único peligro para su victoria es que otra entrada del safety car diese un vuelco a la clasificación en la reanudación.

No fue así y, finalmente, el Cadillac número 31 del estadounidense Eric Curran y los brasileños Pipo Derani y Felipe Nasr fue incapaz de hacerle frente al de Alonso y compañía, y el español vuelve a escribir una página inédita en la historia del automovilismo. Tras su gesta, se une al club de los tres pilotos que han podido ganar en Daytona, las 24 horas de Le Mans y un Gran Premio de fórmula 1, junto a Lorenzo Bandini y Pedro Rodríguez. Y ningún piloto con al menos una muesca en el Gran Circo, desde Juan Pablo Montoya en el 2013, había podido imponerse en Daytona. Además, es el segundo español que gana en Daytona, tras su amigo Antonio García (lo logró con un Riley Porsche en el 2009 en la categoría DP).

Otros españoles en carrera

En cuanto a los demás españoles en carrera, Antonio García, con un Chevrolet Corvette, fue decimosexto en la general y sexto en la categoría GTLM; Miguel Molina, con un Ferrari, fue segundo en la misma división y undécimo en la general; y Álex Riberas, fue 31.º en la general con un Audi y duodécimo en GTD.

«Ganar en lugares icónicos significa mucho»

«Es increíble», declaró Alonso a la cadena de televisión NBCSN. «Simplemente fue una experiencia increíble con este equipo, desde los entrenamientos y ahora en la carrera».

«Nos enfrentamos a condiciones muy diferentes, y hemos sido competitivos en todo: seco, mojado, día y noche. Estoy realmente feliz por el equipo y todos los chicos. Siempre tuvimos la confianza de un equipo que estaba convencido de que podía ganar», agregó Alonso, que destacó el buen trabajo en equipo tanto de los pilotos como de los integrantes de apoyo en los boxes.

Alonso se mostró «feliz» de haber conseguido la victoria en una prueba y en un circuito que son auténticos iconos para el automovilismo estadounidense y mundial. «Ganar este tipo de carreras de resistencia en lugares icónicos como Daytona significa mucho. Con cero experiencia y antecedentes en resistencia antes del año pasado, es algo muy importante para mí. He estado en el lugar correcto en los momentos correctos, así que estoy feliz por eso», declaró.

Por su parte, el dueño del equipo, Wayne Taylor, afirmaba tras el triunfo: «Fernando Alonso es uno de los pilotos más impresionantes que he visto. Cuando lo escuché en la radio hablando con el temor de la lluvia que había en la pista, de repente me di cuenta ... No debemos seguir más con la carrera». «Ni siquiera puedo ponerlo con palabras», manifestó.

Alonso es la resistencia

Cuando Alonso se proclamó oficialmente ganador de las 24 horas de Daytona, el Konica Minolta Cadillac DPi número 10 del equipo Wayne Taylor Racing, estaba aparcado en boxes. Era la segunda vez que se detenía la carrera por la lluvia, pero se habían acumulado ya dieciocho banderas amarillas desde el inicio de la prueba. Minutos antes, su presión a Nasr tuvo el efecto deseado y el brasileño se salió de pista en una curva. Era la cuarta vez que Alonso lograba un colchón de tiempo suficiente como para ganar la carrera. Y en todas las ocasiones, fue la propia prueba la que se encargó de dilapidar tal ventaja, siempre por incidencias de seguridad. Sus tres relevos fueron auténticas lecciones de pilotaje en el caos de tráfico, parones, lluvia torrencial y la noche. A pesar de todo, siempre que salió se puso primero.

PRIMER RELEVO

Taylor sale sexto y le deja el Cadillac noveno

Si bien fue Kobayashi el que marcó la vuelta rápida en el Wayne Taylor Racing, Fernando Alonso ya demostró de lo que era capaz cuando tomó el relevo de Jordan Taylor a las dos horas del inicio de la carrera. El Cadillac era noveno y había salido sexto. La telemetría no funcionaba. Pero 94 vueltas, 2 horas, 50 minutos y 16 segundos después, Alonso cedió el testigo de primero con veinte segundos de ventaja.

SEGUNDO RELEVO

Enmienda la plana al equipo tras un error estratégico

Tras dos turnos, llegó de nuevo el de Alonso. Su equipo, equivocándose por completo en sus análisis, montó neumáticos de seco, mientras el de Nasr acertó con los de mojado. Alonso tuvo que regresar a boxes para cambiar las gomas y se vio obligado a remontar de nuevo. Vaya si lo hizo. Se valió de su experiencia en la fórmula 1 para apurar la frenada en la zona del Bus Stop y adelantar a sus rivales. Ya de noche y bajo una intensa lluvia de poco le valió su experiencia en el Mundial de la máxima categoría del automovilismo. Sin embargo, el Cadillac no hacía más que aumentar su ventaja, a un ritmo de dos segundos por vuelta. En la criba se quedaron los Acura y resistió solo el Whelen Engineering Racing. Pero, en realidad, la resistencia contra los elementos adversos era el propio Fernando Alonso.

FINAL

El prestigio para forzar una suspensión definitiva

Alonso se quejó por radio de las nulas condiciones de visibilidad sobre la pista. Cuando la carrera se detuvo provisionalmente, a falta de dos horas para su conclusión, no dudó en bajarse del coche y acudir en persona a solicitar a la organización la suspensión definitiva. También sin el volante en la mano, el español supo manejar los contratiempos.

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