¿Fue David Villa el jugador más decisivo del Mundial? Una década del hito que le encumbró

Juan Mata y el doctor Óscar Celada fueron los otros dos asturianos que se proclamaron campeones del mundo en Sudáfrica

David Villa celebra el Mundial de Sudáfrica
David Villa celebra el Mundial de Sudáfrica

Redacción

El 11 de julio de 2010 el fútbol español tocó techo. El eterno candidato, el aspirante que siempre amagaba pero nunca golpeaba, rompió todos los gafes y permitió que un país entero, por segunda vez en su historia -dos años antes había ganado la Eurocopa de Austria y Suiza-, olvidase sus diferencias para festejar la victoria en el torneo deportivo más prestigioso y seguido del mundo. La selección española se proclamó campeona del Mundial en Sudáfrica en un torneo que sirvió para encumbrar la figura de David Villa. Junto a él, otro dos asturianos -Juan Mata y el doctor Oscar Celada- formaron parte de una expedición que marcó un antes y un después en el deporte nacional.

De ese campeonato ha quedado en el imaginario colectivo el recuerdo erróneo de que el tiki-taka de la selección española le había permitido arrasar a sus rivales. Pero nada más allá de la realidad. España sufrió desde el primer hasta el último partido (perdió antes Suiza en su debut y ganó la final con un gol de Iniesta en la prórroga) y por el camino sumó todas sus victorias (a excepción de Honduras) por la mínima. Y ahí es donde emergió la figura de David Villa. Más preocupados por defender que por atacar, con mucho pase corto pero poca verticalidad, la selección encontró en el delantero de Tuilla al jugador que marcó la diferencia. Al desatascador que permitió que la balanza se desequilibrase siempre para el lado de La Roja. La única pega que se le puede poner es que no marco en la final.

Con cinco goles en Sudáfrica, El Guaje fue el máximo goleador de la selección. Ya había sido el pichichi en la anterior Eurocopa con cuatro tantos. Tras la derrota ante Suiza (1-0), el asturiano anotó dos goles ante Honduras (2-0) y otro ante Chile (2-1). Sus actuaciones permitieron a la selección pasar como primera de grupo.

Pero su importancia en el camino al título no había hecho más que comenzar. En octavos de final, ante Portugal, España gano 1-0, de nuevo con gol de Villa, lo mismo que en cuartos ante Paraguay (1-0 con gol de Villa). El de Tuilla se había convertido en el killer de un equipo que no arrasaba pero que avanzaba con paso firme. En el plano personal, Villa seguía escribiendo páginas de oro en la historia del combinado nacional al convertirse con seis goles en el pichichi de los mundiales tras superar a Butragueño, Hierro, Raúl y Morientes (5). Años más tarde, con 59 en 98 partidos, se convertiría también en el máximo goleador histórico de La Roja.

El Mundial avanzaba y llegaron los partidos clave. Contra Alemania España ganó 1-0 con gol de Puyol y en la final lo hizo en la prórroga ante Holanda con tanto de Iniesta. El Guaje no marcó pero se mostró activo durante los dos encuentros y tuvo un papel protagonista en el resultado final.

Debut mundialista de Juan Mata

El papel de Villa eclipsó al del resto de asturianos, pero hubo dos que formaron parte de la expedición. Un joven Juan Mata, en 2010 tenía 22 años, formó parte de la lista de 23 de Del Bosque y debutó en el partido ante Honduras. Entró al terreno de juego en sustitución de Fernando Torres para disputar 21 minutos. Mata no fue protagonista pero sí un integrante más del equipo que escribió la página más importante en la historia del fútbol nacional.

Óscar Celada

El tercer asturiano en la expedición fue el doctor Óscar Celada. El de Luarca es licenciado en Medicina y Cirugía y especialista en Traumatología del Deporte. Tras su retira como futbolista, pasó a formar del equipo médico del Real Zaragoza en 2008 y a los pocos meses también dio el salto a la selección española. En Sudáfrica fue el máximo responsable de la parcela médica. En 2014 dejó el Zaragoza y en 2017 fichó por el Atlético de Madrid.

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