Una lección técnica y táctica


Una vez más, Nadal nos ha vuelto a sorprender. Lleva haciéndolo a los que lo conocen desde los 12 años, con una capacidad de adaptación increíble, amoldándose a lo que necesita en cada circunstancia. Tiene 34 años y cada vez juega mejor. En la final fue capaz de sacar del sitio a Djokovic y desequilibrarlo. Consiguió que Nole no pegase ni un solo golpe parado. A nivel táctico su partido fue diferente respecto a sus encuentros anteriores. Empleó continuos cambios de dirección y altura para que su rival no pegase dos golpes iguales seguidos, de manera muy distinta a encuentros anteriores, en los que se sucedían los peloteos cruzados en los que Nole iba ganando terreno hasta conectar un golpe ganador. Esta vez se vio un Djokovic agobiado porque no encontró nunca su sitio en la pista. Todo lo hizo Nadal con una fabulosa velocidad, de manos, de piernas y de ojos, y con una enorme anticipación.

El inicio de Nadal fue espectacular. No falló apenas ni una bola en todo el primer set ante un rival superado por la situación. El alto número de dejadas de Djokovic revela esa impotencia: no quería entrar en la lucha de jugar los puntos, salvo en un instante en el tercer set. Encima, Rafa corrió muy bien hacia adelante, conectó golpes y contradejadas precisos y le ganó casi todas esas situaciones.

Coincidieron un Nadal pletórico y un Djokovic lejos de su nivel. Pensar en el diferente desgaste de semifinales como posible motivo suena a excusa porque no es la primera vez que cualquiera de ellos llega a la final tras un enorme desgaste dos días antes y juega un partido perfecto.

¿Y ahora? ¿Quien ganará más grand slams? Federer tiene 20, los mismos que Nadal, con Djokovic con 17. Al suizo, por edad, es al que menos opciones le veo de terminar ganando ese ránking. Creo que tanto el español como el serbio seguirán sumando.

Marco Casal es director técnico de la Federación Gallega de Tenis. 

La emotiva felicitación de Federer a Nadal: «Bien hecho, Rafa. Te lo mereces»

La Voz

El español iguala sus 20 grandes del suizo, en cuyo pulso cuenta con el tiempo a favor

La rivalidad entre Rafa Nadal y Roger Federer ha terminado por descoser las fronteras del tenis. Si los 14 grand slams de Pete Sampras parecían un registro inalcanzable, uno lo elevó a 20 y otro lo igualó este domingo. Y ese pulso entre ambos, entre el ídolo y el maestro, iluminará los últimos días de sus carreras deportivas. Ambos han desmentido a los agoreros. Al suizo se le suponía una posible retirada en los Juegos de Londres 2012, como colofó perecto a una trayectoria que podía terminar cuando rondase los 31 años, para irse en plenitud y que para siempre dejase una estela de elegancia. Todo, por una frase malinterpretada. Pero ha competido, al menos, ocho cursos más hasta que esta temporada sus rodillas chirriaron. Al español, por el evidente tenis de desgaste sobre el que ha construido su leyenda de jugador excesivo, hasta su tío Toni no lo veía con una carrera mucho más allá de la treintena. Pero ayer levantó la Copa de los Mosqueteros sin ceder un set, y con menos dolores que nunca.

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