Roland Garros, el gel antes que el champán para Rafa Nadal

L. Balado

DEPORTES

YOAN VALAT | EFE

El escaso público presente en la Philippe Chatrier y los obligados protocolos no quitaron lustre a un triunfo que Nadal calificó de «incomparable»

12 oct 2020 . Actualizado a las 09:15 h.

Antes de que el virus comenzase a correr a sus anchas por el mundo, la nueva cubierta retráctil de la Philippe Chatrier apuntaba a ser la gran novedad del Roland Garros del 2020. Su sombra se dejo ver, pero en el octubre del decimotercer título de Nadal en París, las mascarillas, el gel hidroalcohólico y los protocolos anticontagio eclipsaron su protagonismo.

El torneo se esforzó en hacer pedagogía durante la ceremonia de entrega del trofeo. En la señal televisiva no se llegó a ver al balear sin mascarilla, lo que hizo temer por la ya clásica foto del tenista mordiendo la Copa de los Mosqueteros. Una imagen demasiado icónica como para que los fotógrafos se resignasen a prescindir de ella. Nadal posó también en el día de su gran récord. Insuperable, al menos, hasta el año que viene.

Roland Garros no es Wimbledon, pero París es París. Y entre tanta plata, tanto traje hecho a medida y tanto cocodrilo de Lacoste, un bote de gel es un elemento que chirría. Pero era lo que tocaba para que el trofeo viajase de mano en mano salvaguardando la salud de los tenistas y los millones del negocio.