España tiene un plan y lo aplica contra viento y marea

DEPORTES

JEAN-CHRISTOPHE BOTT

Disputará por quinta vez unas semifinales del campeonato europeo de selecciones

03 jul 2021 . Actualizado a las 10:18 h.

Esta vez no hubo matices de Luis Enrique. Los dos únicos cambios en el once inicial respondieron a criterios físicos. Eric García y Gayá, que acabaron con problemas el choque ante Croacia, dejaron su puesto a Pau Torres y Jordi Alba. Como siempre, el equipo se ajustó a un plan de juego valiente, alrededor de la posesión de balón. Es el que tiene, en el que confía ciegamente y el que le ha llevado a unas semifinales de la Eurocopa por quinta vez en su historia. Y el que le ha valido para no recuperar el debate del maleficio de los cuartos de final.

GUION

Variación tempranera

El gol tempranero alteró algo las constantes que se podían esperar del partido. Suiza se vio en la necesidad de dar un pasito hacia delante y España optó por administrar su renta sin renunciar a su filosofía pero sin apretar tanto como en el arranque.

rival

Un equipo muy geométrico

España se encontró el rival que podía esperar, un equipo muy geométrico y ajedrecístico. Todos colaboran en el repliegue. Con el balón en los pies, no lo rifa, sabe dónde están los apoyos y dónde puede encontrar los espacios. Buscó más el flanco izquierdo de España, a sabiendas de que Jordi Alba asume más riesgos por ese costado que Azpilicueta por el otro.

presión

Mejor que iniciase Sommer

España, siempre que pudo, trató de incomodar la salida de balón y obligar a los suizos a que retrasasen el balón a Sommer para que buscase un pase largo. Y, si bien el arquero helvético golpea bien con el pie, cuando no tenía una opción clara de pase acababa, a menudo, entregando la posesión.

tiempos

Más control al ir por delante

España sigue creciendo con el paso de las jornadas, incluso en un partido muy incómodo como el que le planteó Suiza. Al verse por delante en el marcador supo bajar las revoluciones del motor para evitar que el rival encontrase espacios a campo abierto. No renunció a llevar la iniciativa, pero tampoco se volcó como si no se hubiese movido el marcador o fuese por detrás.

GIRO

Suiza fue otra tras el descanso

Suiza no está sobrada de talento, pero todo lo que hace tiene un porqué. Llegó a la Eurocopa con las ideas muy claras y en una forma física excelente. En el intermedio decidió que tocaba dar uno o dos pasos adelante, le discutió la posesión de balón a España y se fue haciendo con el control. Le faltaba crear ocasiones claras. Pero consiguió que se jugase mucho más en campo español que en la primera mitad. Y ese es el escenario que menos le gusta al colectivo de Luis Enrique.

PRÓRROGA

Dientes de leche

El tiempo suplementario fue un monólogo blanco. Suiza acusó la expulsión de Freuler a falta de un cuarto de hora para llegar a los noventa reglamentarios. Ya lo notó en ese tramo, pero mucho más en la prórroga. No renunció al ataque, pero casi. Juntó líneas y achicó agua. A España le faltó puño de hierro y le sobraron los dientes de leche. Generó un caudal de oportunidades que debió ser suficiente para no llevar el desenlace del cruce a la tanda desde los once metros. No mostró veneno ni contundencia en la suerte del remate.

CAMBIOS

Luis Enrique agotó el cupo

A Luis Enrique no se le puede acusar de inmovilismo en los cambios. Empezaron cinco por delante de Busquets y acabaron seis. Primero le tocó a la tripleta de arriba, después a dos centrocampistas, Koke y Pedri, y entre medias de estos dos últimos entró Thiago por Pau Torres. Dani Olmo por la izquierda y Marcos Llorente, con su empuje, fueron los que más aportaron. Lo que no cambiaron fueron las maniobras de aproximación.

paradoja

Los penaltis salvadores

El fútbol es contradictorio. Venía España de marrar sus cinco últimos lanzamientos de penalti y empezó la tanda alargando la racha, con el balón que envió Busquets al poste. Rodri tampoco acertó. Pero Unai Simón se reivindicó.