«Pensar en el retorno de todos los asturianos brillantes es entre dificilísimo e imposible»

Eusebio Abascal, Secretario General de Compromiso XXI, analiza los puntos fuertes y los retos a los que se ha de enfrentar la región en materia de emigración

Eusebio Abascal.
Eusebio Abascal.

Redacción

Es sabido que Asturias es una región envejecida, con un grave problema de organización territorial por el que -al igual que sucede a nivel nacional- el centro se desarrolla a costa de la periferia. También es Asturias un territorio con dificultades para absorber a los nuevos egresados en un empleo estable, que optan por la emigración ante la falta de oportunidades. Sin embargo, ante los problemas han de surgir vías de escape. Desde hace 10 años esa es la labor de Compromiso Asturias XXI, construir caminos que sirvan para conectar a los jóvenes asturianos con los experimentados, estén donde estén; fomentar el intercambio de ideas y experiencias y mantener la mirada hacia las oportunidades que puedan surgir para tornar cada dificultad en un beneficio para la comunidad. Acerca de ello habla Eusebio Abascal, director general de SIAD España y Secretario General de Compromiso Asturias XXI.

-Dentro del marco de la jornada aniversario por los 10 años de Compromiso Asturias XXI, modera un debate acerca de la identidad de Asturias. ¿Cuál diría que es esa identidad?

-Lo que queremos transmitir es que hay problemas a mejorar pero que existen cualidades de Asturias como región que es oportuno resaltar. Hay una cultura milenaria, una gran historia, un arte y una gastronomía reconocida internacionalmente. Queremos trasladar la idea de identidad de Asturias más allá del turismo puro y duro. Sería bueno que fuéramos capaces de vender mejor toda esa capacidad que hay en una región que, a pesar de ser uniprovincial y pequeña, tiene un alto nivel.

-¿Cuáles cree que son los puntos fuertes de la región que pasan desapercibidos?

-En Compromiso pensamos que Asturias tiene una enorme tradición industrial y es uno de los puntos fuertes. También la unión de la gastronomía a la historia, que se está potenciado en ferias como Fitur, pero que si lo comparamos con otras regiones de España resulta que tenemos una visibilidad menor o en camino de desarrollarse. En relacion a ello, creemos que la red de asociados de Compromiso puede ser un camino que sirva para el retorno del talento, que los representantes aporten su visión acerca de cómo se están afrontando problemas en el exterior para buscar soluciones adaptadas a la región en base a nuestras posibilidades y necesidades.

-La idea de «Paraíso Natural» tiene su eco a nivel nacional pero, ¿cómo vender Asturias al exterior?

-Deberíamos aprovechar la capacidad de representación que pueden significar los centenares de asociados que tenemos por todo el mundo. Lejos de pretender entrar en áreas que son propias del Gobierno Autonómico o de la consejería de Turismo o de la fantástica labor que desde hace años realizan los Centros Asturianos, queremos servir de apoyo. Tener a tantos asturianos al frente de grandes empresas o en universidades de alto prestigio sirve para crear canales a través de los cuales se pueden exponer las cualidades de Asturias.

-¿Cuál considera que entonces que es la mejor forma de exportar una comunidad fuera de sus fronteras?

-A través de las propias personas.

-Salen continuamente nombres como el del biólogo gijonés Álvaro González, que consiguió alargar la vida de unos ratones en Estados Unidos, o la diseñadora ovetense Patricia Urquiola, una de las 100 mentes más creativas según la revista Time. ¿Qué hacer para retener y fomentar ese gran talento en la región?

-Reconocemos que a veces se ha malentendido nuestra batalla por el retorno del talento. La gente se pregunta cómo vamos a pagar en Asturias a un investigador de ese calibre, cuando igual su presupuesto supera los 20 millones de dólares. Eso en Asturias no tendría viabilidad, ni equipos, ni colaboradores. Eso es otro mundo. El retorno del talento no significa únicamente un retorno físico, sino ver cómo organizarnos para mandar allí a estudiantes o doctorandos sobresalientes, por ejemplo. ¿La forma? Comprometiendo a empresas, estableciendo relaciones con universidades. No podemos traer a grandes profesionales porque no tenemos masa crítica como provincia, pero sí que podemos mandar a personas allí. Pensar que todos los asturianos brillantes retornen es entre dificilísimo e imposible porque no podemos competir en cuanto a presupuestos, pero sí que podemos exportar personas para que se formen y regresen. También podemos establecer relaciones con esos profesionales para que vengan a dar charlas, conferencias... Hay que trabajar siempre en esa línea de apoyo.

-Cada año más y más jóvenes emigran en busca de oportunidades. ¿Considera que este perfil realiza una emigración de ida y vuelta?

-Sin duda. De hecho, dentro de nuestra modestia como asociación, llevamos ya varios años con la labor de mentoring y entre 15 y 18 jóvenes recién graduados ya han podido ir a pasar estancias en el extranjero, bien en empresas o en universidades. Estos retornan. Los asociados de Compromiso están siempre esperando con los brazos abiertos para formarles y también ayudarles a asentarse. Todo esto lo promovemos gracias a una buena relación con la Universidad de Oviedo. Recientemente hemos firmado un acuerdo para el máster de Biotecnología en el que asociados de universidades de Holanda, Estados Unidos y Alemania ofrecerán apoyo online.

-Para estos que regresan, ¿en qué sectores cree que hay más oportunidades?

-Nosotros enfocamos nuestra labor en dos sectores: la industria del proceso en su conjunto y todo lo que tenga que ver con el sector agroalimentario. Son estos precisamente dos de los puntos fuertes de Asturias. Podíamos soñar con tener un Silicon Valley, pero aquí esto es lo que tenemos, de momento. Hay que ser realistas, por lo que a la hora de explotar el talento interno hay que saber hacia dónde dirigirlo.

-Antes, el modelo del Centro Asturiano servía para conectar a un emigrante con muchas dificultades para regresar y/o mantener relación con su región. Hoy, con los avances tecnológicos, todo es mucho más sencillo. ¿Considera que los objetivos primigenios de estas instituciones se han quedado obsoletos?

-Yo creo que la labor de los Centros Asturianos es muy interesante y tienen un poder de convocatoria enorme. Desarrollan la faceta de una parte de la identidad de Asturias: la gastronomía, las costumbres, el folclore. Su labor está muy consolidada y no creo que tengan interés en entrar en otras áreas. Su nicho está muy bien definido y consiguen que muchísima gente que vive fuera de Asturias esté unida. Hoy en día la tecnología puede haber contribuido a que parte de su esfuerzo sea menor, pero sigo creyendo que desarrollan una actividad fundamental. Tienen miles de asociados y una tradición de décadas y décadas.

-¿Cuáles son los principales retos a los que se ha de enfrentar Asturias de cara a los próximos años?

-El problema demográfico y la ordenación territorial. Existen dos Asturias clarísimas: el centro y las alas. El centro concentra una mayor actividad y riqueza en relación el PIB, mientras que las alas, en general y en promedio, se van quedando abandonadas. La reorganización territorial es fundamental. Es necesario repensar el tema del transporte urbano e interurbano, el tema de la dispersión universitaria, todo lo que implica la ordenación de la demografía y el territorio. Es un problema que hay que analizar con calma y en frío. Hay que dejar de pensar en local, somos los que somos y somos una región pequeña. Cuanta más unión haya, más eficientes seremos y mejor irán las cosas.

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