Los fuertes de la emigración asturiana, profetas en su tierra

El Principado destaca la labor de los centros asturianos centenarios por su capacidad de conservar la identidad de quienes emigran y la de promover su integración en las sociedades de acogida

Centro Asturiano de México
Centro Asturiano de México

Redacción

Los centros asturianos de todo el mundo han sido para muchas generaciones de emigrantes el nexo de unión con su tierra. En una época en las que las condiciones económicas nada tenían que ver con las actuales, regresar al Principado era un lujo que no estaba al alcance de la mayoría. De ahí que en cada localidad en la que la presencia de emigrantes era significativa, los centros se convirtieron en uno de sus lugares de referencia. Su crecimiento sirvió para extender la cultura de la región por todo el mundo y para sobrevellevar mejora la añoranza de estar lejos de su tierra. Ahora, el Gobierno autonómico rinde homenaje a once de estos centros, los que ya son centenarios.

El Consejo de Gobierno ha decidido conceder la Medalla de Oro de Asturias a los centros asturianos centenarios por «su importancia histórica, su labor fundamental de apoyo a la emigración y su extraordinaria vocación solidaria. También por continuar con la transmisión de valores que hacen únicas a las colectividades del Principado en todo el mundo», explican desde el Ejecutivo.

Con esta decisión, el Gobierno rinde homenaje al Centro Asturiano de México, Centro Juventud Asturiana de Siero y Noreña en Buenos Aires, Asociación Civil Unión y Progreso Social y Recreativa Residentes del Ayuntamiento de Degaña en la República Argentina, Sociedades, Clubes y Uniones de La Habana, Centro Asturiano de Buenos Aires, Centro Asturiano de Mar del Plata, Centro Asturiano Casa de Asturias del Uruguay, Centro Asturiano de Santa Fe, Centro Asturiano de Rosario, Centro Asturiano de Tampa y Centro Asturiano de Madrid.

Los movimientos migratorios forman parte inseparable de la historia del Principado. La necesidad de emigrar por razones económicas, sociales o por la carencia de libertades llevó a miles de asturianos a abandonar su lugar de nacimiento. Como consecuencia, en el último cuarto del siglo XIX surgieron organizaciones, asociaciones y comunidades de emigrantes que se constituyeron en «espacios emblemáticos para el encuentro, la acogida y la integración en los lugares de llegada. Contribuyeron a amortiguar el choque cultural y proporcionaron seguridad para cubrir las necesidades afectivas y culturales y económicas de los emigrantes».

Desde su puesta en marcha hace más de un siglo, estas entidades han cumplido una doble función: la de conservar la identidad de quienes emigran y la de promover su integración en las sociedades de acogida. Los centros y casas de Asturias se propusieron también impulsar una red de conocimiento y mejorar las condiciones de vida de quienes se quedaron en el Principado. Así, crearon y mejoraron numerosas obras públicas de saneamiento, traída de aguas y espacios comunes en la mayoría de los concejos. Gran parte de esas sociedades realizaron intervenciones educativas y participaron en la construcción de más de 388 escuelas.

En la actualidad, más de un centenar de asociaciones, centros y casas de Asturias permanecen activos. Su contribución a la difusión y preservación de la cultura, los valores, la historia y el patrimonio regional es digna de reconocimiento, señalan desde el Gobierno, que añade que constituyen un punto de encuentro para la nueva emigración y desempeñan un papel esencial como embajadoras de la comunidad autónoma en todo el mundo.

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