De la huerta española a la mesa canadiense

El ovetense Álvaro González Polledo vive en Ottawa, Canadá, donde regenta un negocio de productos gastronómicos gourmet españoles

Álvaro González Polledo con uno de sus productos importados
Álvaro González Polledo con uno de sus productos importados

Redacción

El destino y el amor llevaron a Álvaro González Polledo a cruzar el charco y abandonar su tierra natal. Su mujer, de origen gallego, se dedica a la investigación y tras doctorarse debía salir de España para realizar el postdoctorado. El azar hizo que su esposa finalmente consiguiese un trabajo en Ottawa, donde la pareja terminó por echar raíces. Tras pasar por varios trabajos, y un hijo después, González decidió lanzarse a la piscina y arriesgarse a abrir su propio negocio. Junto con su socio, también español, decidieron abrir Solfarmers.

Esta empresa, o concretamente este nombre, nace del fruto de la creatividad entre los socios…y de la urgencia. Como cuenta uno de sus fundadores, Álvaro González, necesitaban comenzar con algo, arrancarse a enviar correos electrónicos, y por ello decidieron crear una primera cuenta con este nombre. «Pensamos que mas adelante, si no nos convencía, podíamos cambiar, pero al final nos quedamos con ello», explica. La explicación de por qué Solfarmers se cuenta sola. De un país como España, con fama de ser alegre y soleado, llega a Canadá, un país con tanta nieve y frío, un producto que trae ese sol español al país norteamericano. Junto con esta idea nace también el lema «a bite of Spain in Canadá», es decir, «un mordisco de España en Canadá».

Se centran en la gastronomía, concretamente en productos españoles de alta calidad que González, junto con su socio, han querido dar a conocer entre los canadienses, ya que las diferencias entre un país y otro son abismales. «La gastronomía canadiense y la española son muy diferentes, aquí hay poca variedad y poca calidad, quitando jamones y algún aceite de oliva que son muy standard, así que la oportunidad de traer productos de calidad aquí era viable, y apostamos por ello», cuenta el ovetense.

Pero el gran reto que tienen desde Solfarmers y no es introducir el producto español en el día a día de los norteamericanos, sino que comprendan la calidad de los alimentos que están adquiriendo. «Aquí lo que hay es mucha labor de educación, tenemos que educar a la gente porque de la misma manera que los españoles hemos crecido en unos cánones gastronómicos bastante altos en cuanto a comida, al cocinar, al pasar tiempo en una mesa… en Norteamérica eso no existe. Son más desconocedores de la calidad del producto, hay que justificarles el porqué del precio, y es algo muy complicado para ellos de entender. La calidad la reconocen generalmente, pero hay de todo», explica Álvaro González.

Actualmente no cuentan con ningún producto asturiano, pero el ovetense no se cansará de intentarlo. Ya ha entablado conversaciones en alguna ocasión con empresas como Trabanco, Conservas Agromar o Conservas Laurel, pero por el momento las negociaciones no han cuajado. «No estoy en proceso actualmente, lo intenté, y las puertas están abiertas, pero actualmente no estoy en conversación con nadie. Continuaré intentarlo ya que creo que hay un potencial alto para el producto asturiano aquí», explica. González afirma que el producto local canadiense goza de un gran proteccionismo. Cuenta, por ejemplo, que no hay queso que entre en el país importado por alguien que no pague una cuota láctea, algo que el asturiano entiende perfectamente. «Lo hacen exclusivamente para proteger sus propios quesos. Es algo en lo que estoy muy de acuerdo porque quizás así si España hiciera lo mismo quizás a los ganaderos españoles les iría bastante mejor», explica.

A pesar de ello cree que hay varios productos típicos asturianos que triunfarían en su actual país de residencia. «Los quesos españoles están muy bien valorados, no solamente el Manchego, el Cabrales también podría tener una recepción muy buena. Las conservas y los productos del mar también los tienen en alta estima. La fabada, o su concepto, no si encajaría muy bien, tengo mis dudas. En un país donde tienen tanto frio durante seis meses quizás es un poco basto. También hay mucha cultura de sidra aquí, pero no es el concepto de sidra asturiana, tienen una mas tipo la vasca. Prácticamente los cuatro o cinco ases gastronómicos de Asturias, aunque podríamos tener 25000 más, encajarían muy bien aquí», asegura el empresario.

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