Despedidas de soltero en Gijón: ¿se acabó la gran juerga?

Juan Carlos Gea REDACCIÓN

GIJÓN

Fotografía promocional de una de las empresas organizadoras de despedida de solteros en Gijón
Fotografía promocional de una de las empresas organizadoras de despedida de solteros en Gijón

Ciudadanos propone llevar a las ordenanzas medidas de control similares a las de otras ciudades destinatarias de este tipo de turismo en auge

03 ago 2016 . Actualizado a las 14:50 h.

Las despedidas de soltero «proyectan una mala imagen» de Gijón, «interfieren negativamente en la vida de los gijoneses», generan «incidentes» y son «incompatibles» con el concepto de «turismo de calidad» por el que la ciudad debe apostar. Estos son los argumentos que ha esgrimido el concejal del Grupo Municipal de Ciudadanos en el ayuntamiento de Gijón, José Carlos Fernández Sarasola, para anunciar que propondrá «una serie de enmiendas» a la actual ordenanza de convivencia ciudadana -actualmente en trámites de modificación- para «evitar los excesos que se producen en algunas despedidas de solteros»: una petición que lleva hasta la palestra municipal un debate que, en Gijón como en otras ciudades receptoras de esta peculiar modalidad de turismo está en la calle. Máxime a raíz de recientes sucesos que han causado conmoción, como el del joven novio que se precipitó desde el hotel donde se alojaba tras una noche de despedida o el invitado a otra de ellas detenido por agresión sexual a la clienta de otro hotel.

La música de la petición de Fernández Sarasola empieza a sonar tan familiar como la propia barahúnda de las despedidas a lo ancho de toda España. Desde hace unos meses, ayuntamientos como los de Madrid, Salamanca, Logroño, Mojácar, Tarifa, Conil o Tossa de Mar han ido a dando a conocer diversas medidas para poner algún tipo de límites a una actividad con una demanda al alza y una contestación entre ciudadanos y hosteleros que corre pareja. Se calcula que el pasado año se celebraron más de 300.000 de estas citas festivas en todo el país: un tirón del que están sacando partido numerosas empresas especializadas en la organización de estos saraos -no hay más que echar un ojo a un buscador para comprobar la abundancia y variedad de la oferta-, pero que no siempre dejan los mismos beneficios en las ciudades que se esperan del turismo en general. De hecho, junto los vecinos de las zonas más afectadas en las ciudades de destino, una parte de los hosteleros se ha ido sumando al rechazo a las despedidas. Aseguran que ahuyentan a los clientes. Y, peor aún, en casos como el de Logroño, los sindicatos han llegado a denunciar cierres de establecimientos como consecuencia de ese repliegue de la clientela habitual lejos de las rutas de despedida.

La propuesta del representante municipal de Ciudadanos en Gijón resume la reacción que, ciudad tras ciudad, se ha ido encadenando en los últimos tiempos: «Es necesario tomar medidas para garantizar un adecuado comportamiento cívico de las personas que participan en las despedidas», señala Fernández Sarasola, para quien «no se trata de demonizar ni prohibir este tipo de eventos, pero sí tratar de garantizar comportamientos adecuados y respetuosos durante su celebración».