«Tan bueno como cualquier bar de pinchos de San Sebastián y ¡a la mitad de precio!»

Elena G. Bandera
E. G. Bandera GIJÓN

GIJÓN

PACO RODRÍGUEZ

¿Qué opinan los turistas extranjeros de Gijón? Estos son algunos de los comentarios en los que opinan sobre lo que hay que ver y sobre la oferta gastronómica tras su paso por la ciudad

05 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El 15% de los turistas que visitaron Gijón entre junio y agosto de este año eran residentes en el extranjero. El mejor mes de este año para el turismo extranjero, que sigue creciendo en Gijón y que hasta 2011 suponía un porcentaje siempre por debajo del 10%, fue julio, con la visita de 6.570 residentes en el extranjero. Un estudio municipal de 2014 indicaba que entonces más del 60% de los visitantes de fuera de España procedían del Reino Unido, Argentina, Alemania, Francia y Bélgica.

¿Qué opinan de la ciudad los turistas extranjeros? Si hay un sitio de referencia turística en internet es TripAdvisor, en donde se acumulan millones de comentarios sobre lo que hay que hacer en cualquier parte del mundo. Y, de hecho, son millones también los viajeros que, antes, durante y después de sus viajes, recurren a esta plataforma online para pulsar opiniones. Los turistas extranjeros que visitan Gijón también lo hacen y éstas son algunas de sus opiniones más recientes. 

«El Botánico es más grande de lo que pensábamos; lo teníamos prácticamente para nosotros solos»

El complejo de la Laboral encabeza la lista de lo que hay que hacer en Gijón. Un turista de Ohio (Estados Unidos) le daba una buena valoración el mes pasado y aconsejaba visitar la Ciudad de la Cultura porque «dicen que es el edificio más grande de España», «los jardines son bonitos y el patio central maravilloso» y «tiene una iglesia cuyo suelo es todo de mármol». En junio una visitante de Luxemburgo pasaba por delante del complejo de Cabueñes y, pese a que no pudo visitar el interior por falta de tiempo, recomienda  el lugar porque es «impresionante». 

En segundo lugar del listado de TripAdvisor se encuentra el Jardín Botánico Atlántico. La mayoría de los turistas extranjeros quedan impresionados y agradecen incluso que no haya demasiados visitantes. «Es más grande de lo que pensábamos y disfrutamos de una mañana caminando por estos jardines, que teníamos prácticamente para nosotros solos», escribió un matrimonio inglés que lo visitó en septiembre. «Lleva varias horas. Nosotros hicimos la mitad aproximadamente y volveremos de nuevo para hacer el resto. Sería el lugar ideal para visitar en un día de calor porque tiene muchas zonas a la sombra. Es un gran valor por solo unos pocos euros. Si fue lo suficientemente bueno para David Attenborough (el famoso naturalista británico plantó un árbol en el Botánico de Gijón) también lo es para mí», asegura otro turista británico.

A los ingleses les gustan las zonas verdes. Otro turista del mismo país, tan solo hace unas semanas, decía lo siguiente: «Fue agradable caminar solos la mayor parte del tiempo, pero también entablamos conversación con otros visitantes. Para dos mayores, el precio fue a 2,70, así que apenas es caro para la experiencia». En julio, una turista de Finlandia explicaba que habían ido andando desde el hotel hasta el Botánico y que mereció la pena porque es «un jardín agradable sin demasiados visitantes».

«Pasar el día en Gijón y en la playa era lo primero de la lista»

La playa de San Lorenzo no falta en esa lista de lugares que hay que visitar en Gijón. De Toronto (Canadá) es el turista que asegura que «pasar el día en Gijón y en la playa era lo primero de la lista. Se parece a la Concha de San Sebastián en cuanto a distribución, pero es más pequeña y tiene menos gente aunque es hermosa». De Suecia es quien lanza varios consejos sobre San Lorenzo: «Aseguraos de escuchar las advertencias de los altavoces para no acabar mojados. Es una playa bonita cuando hay playa. Cuando no se puede tomar el sol, daros un baño desde las escaleras. También tiene socorristas».

«Cuidado, porque hay una zona en la que los perros pueden estar sueltos y dejan ‘sorpresas’ en la hierba»

Lo mismo ocurre con el cerro de Santa Catalina y el Elogio del Horizonte, visita obligada para muchos. Una turista holandesa, en agosto de este año, aseguraba que era «un encantador y pequeño lugar para dar un paseo, ver el mar y la ciudad», pero consideraba que era «una pena» que el sol se pusiera por «fea parte industrial y no por el mar». Las opiniones en TripAdvisor tienen que ser útiles y dar consejos: «Cuidado, porque hay una zona en la que los perros pueden estar sueltos y dejan sorpresas en la hierba».

Hay quien incluye en sus comentarios hasta el más mínimo detalle, como este turista holandés, que visitó el cerro: «La subida os hará sudar un poco, pero las vistas desde la escultura de Eduardo Chillida, un famoso artista español, merecen la pena».

El museo del ferrocarril también es otra visita obligada para quienes opinan en TripAdvisor y, aunque la mayoría de los comentarios son positivos, siempre hay algún quisquilloso. «Si tenéis que llenar el tiempo y tenéis hijos, es un sitio que está bien y es gratis los domingos. Estaría bien que proporcionaran información en inglés pero desafortunadamente no es así por lo que es complicado para quien no habla castellano saber de qué trata el museo». Este visitante, de Texas, estuvo en septiembre en el museo, pero un australiano en julio apreciaba precisamente que buena parte de la información estuviera en inglés.

«Entré gratis porque era domingo pero hubiera pagado de lo impresionado que quedé»

Las termas son la joya de la corona para cualquier turista. Incluidos los extranjeros. En junio, un turista británico escribía lo siguiente: «Pasaba por delante y entré gratis porque era domingo, aunque hubiera pagado de lo impresionado que quedé. Si os gusta la historia romana merece una visita». También hay visitantes extranjeros que se salen de los recorridos más turísticos y se pierden en el parque de Isabel la Católica («fuí con la familia y amigos y tiene zonas de juegos increíbles con sorpresa incluida, puesto que las aves están en medio del parque») o en la playa de Estaño, de la que una turista rusa aseguraba el mes pasado que era «un paraíso».

«Tuvimos una gran velada a pesar de que nadie hablaba una palabra de inglés»

La gastronomía también es importante cuando se visita una ciudad y lo que digan de un restaurante en TripAdvisor aún más, aunque aún haya casos que no lo tengan en cuenta. «La comida es excelente», escribía un turista alemán de uno de los restaurantes de la ciudad en septiembre, «pero dejaron a un cliente que fumara un cigarro y nos escapamos tan rápido como pudimos. El olor daba asco». Por supuesto, antes había degustado el menú perfecto en su opinión: croquetas de jamón y cochinillo.

Los idiomas, a veces, son un problema. «Tuvimos una gran velada a pesar de que nadie hablaba una palabra de inglés, que sería lo mínimo», comentaba, extrañado por el nivel del restaurante, un turista belga el mes pasado. De los precios no hay demasiadas quejas. «47 euros. Es un precio moderado, con botella de vino incluida. El servicio fue bueno y rápido pese a que llegamos cinco minutos después de cierre de la cocina», decía una finlandesa que sí probó dos de los platos estrella de la cocina asturiana: fabada y merluza a la plancha. 

«Estuvimos comiendo y bebiendo toda la tarde y la cuenta para seis personas fue de unos 100 euros»

De Minnesota ni más ni menos vinieron a probar «la mejor langosta» hace tan solo dos semanas: «Un kilo por 30 euros. La cogen de un tanque y te la enseñan primero. ¡Muy fresca! Mi marido probó un maravilloso pescado a la parrilla. Nos trajeron gazpacho español, pan y aceite, sin cargo. La camarera hablaba un inglés perfecto. Pedimos una ensalada de bacalao ahumado, muy abundante. Me encantó cada minuto». Hay unos cuantos turistas emocionados al hablar de la gastronomía y del servicio hostelero: «¡Absolutamente brillante! Tan bueno como cualquier bar de pintxos de San Sebastián y ¡a la mitad de precio! Estuvimos comiendo y bebiendo toda la tarde y la cuenta para seis personas fue de unos 100 euros». 

Esta turista, de Londres, viajaba sola y se metió en una sidrería: «¡La mejor comida que he probado jamás! Jamón, gambas a la plancha, arroz con langosta, postre, una botella de vino y todo por 27 euros, ¿os lo podéis creer? ¡Volveré!» Pero las críticas no siempre son tan buenas. Desde Estados Unidos, una pareja en la que el marido era de origen asturiano, cuenta que llevaba meses preparando su viaje a Gijón y estaban emocionados por ir a un restaurante concreto: «Por desgracia nunca nos permitieron comer allí. En nuestra primera noche en Gijón llegamos 40 minutos antes del cierre de la cocina y la camarera dijo que era muy tarde, que volviéramos otra noche antes de esa hora. Ni siquiera pudimos hacer un pedido para llevar». 

«Casi llegamos a la hora del cierre y nos trataron muy bien»

Los horarios no siempre son un problema: «Casi llegamos a la hora del cierre y nos trataron muy bien. Pedimos paella, que llevó 30 minutos, normal para este plato, y estaba excelente, sabrosa y abundante». Pero hay peticiones que, al no tener la respuesta esperada, suman negativo: «Votaría cero si pudiera. Es el típico sitio a las afueras con comida normal, pero el problema fue cuando pedí un vaso de agua del grifo y me mandaron a la máquina expendedora de bebidas».

Siempre hay alguien que se adentra en cualquier restaurante sin mirar en Internet, aunque luego compruebe qué opinan los demás en Internet: «Nos sorprendieron tantos comentarios negativos después de haber tenido una comida suntuosa en un precioso día soleado, en el que decidimos sentarnos en la terraza». Los bares de noche tienen muchos menos comentarios de turistas extranjeros, que parece que buscan lugares en los que los combinados estén bien mezclados y en los que todo puede llegar a sorprender. «El sitio estaba limpio. Los camareros eran rápidos. Tenían la ginebra que pedí. No estaba lleno y ¡casi todos los hombres tenían entre 50 y 60 años!», se sorprenden turistas suecos, que pasaron por un local de moda en agosto, pero un miércoles.