«El sector audiovisual asturiano es como los praos: no hay latifundios, sólo un montón de minifundios»

La directiva de la Asociación Clúster de la Industria Creativa y Cultural de Asturias pide al Principado beneficios fiscales y leyes que favorezcan la contratación de profesionales asturianos

Marga Ramos, de la directiva de ACICCA
Marga Ramos, de la directiva de ACICCA

Gijón

Marga Ramos es una de las promotoras fundacionales, así como uno de los miembros de la junta directiva provisional, de ACICCA, siglas del kilométrico nombre de la Asociación Clúster de la Industria Creativa y Cultural de Asturias, cuyo objetivo es convertir la cacofonía de voces dispares del sector audiovisual asturiano en una voz única que sea capaz de dialogar con fluidez con las distintas administraciones. El marco del Festival Internacional de Cine ha sido el escenario escogido hoy para demandar desde ACICCA a la Adminstración autonómica «el diseño de beneficios fiscales y en una legislación que obligue a contratar una determinada cantidad de mano de obra asturiana»: cámaras, ingenieros de sonido, iluminadores y actores que, han defendido desde el Clúster, «pueden abastecer perfectamente la demanda de personal de filmaciones de primer nivel».

-¿Qué es ACICCA?

-ACICCA es la Asociación Clúster de la Industria Creativa y Cultural de Asturias. Somos un grupo heterogéneo de 47 productoras -unas de perfil técnico, otras de perfil creativo, otras más centradas en la comunicación, otras en la publicidad- cuyo nexo es lo audiovisual y las ganas de que la coyuntura laboral mejore y que la producción asturiana sea de excelencia y tenga una continuidad que a veces se echa de menos en el sector. En ACICCA aspiramos a representar a todo el mundo, ya sea una empresa grande, una pequeñita o un profesional particular, en la medida de lo posible.

-¿Qué diagnóstico hace de la situación actual del sector audiovisual asturiano? ¿Cuáles son sus debilidades, cuáles sus fortalezas?

-Una situación de dispersión, de atomización, de no coordinación de los recursos ni de los profesionales que en ACICCA estamos tratando de solventar. Queremos que ese conjunto de engranajes mal conectados funcionen como una máquina de precisión. En las comisiones de trabajo que nos han traído hasta aquí hemos estado trabajando, valga la redundancia, en retratar esa situación elaborando por un lado un mapa de recursos y analizando por otro los centros de formación y los profesionales que salen de ellos: qué perfil tienen, si se ajustan a las necesidades del mercado…. Teníamos también una comisión de cine, pensando en una plataforma tan increíble como el Festival Internacional de Cine de Gijón, y una comisión de comercialización y distribución: el mundo audiovisual, por su propia naturaleza, se imbrica fácilmente con otros sectores (y esto no lo digo yo, lo dice Europa, el Libro verde). Como somos generadores de contenidos, nuestros productos están en todas partes: desde la página web de un dentista hasta el anuncio de una empresa de transporte de camiones, pasando por la radio, la tele, las redes sociales, Internet… Creemos que hay muy buena materia prima en cuanto a profesionales y en cuanto a ideas de las empresas -ya sean grandes, como Zebra, o chiquititas- pero un mercado y unas condiciones de trabajo que impiden muchas veces expandirse desde Asturias. Lo que nosotros queremos es que las empresas de talento, creativas, no se vayan fuera a buscar un mercado sino que lo encuentren en Asturias y que incluso parte de ese mercado venga a Asturias, venga a esas empresas. Que, por un lado, sea más fácil sacar el producto fuera y, por otro, se genere producto en mayor cuantía.

-¿En qué medida pueden ayudar las administraciones, y particularmente el gobierno asturiano, a poner remedio a los males del sector? ¿En qué medida están siendo negligentes con sus deberes en ese sentido?

-El gobierno asturiano tiene muchas armas, como por ejemplo exenciones fiscales, pero quienes conformamos el sector también tenemos la responsabilidad de trabajar y de ser capaces de ir al político y decirle: «Mire, esto es así, así y así; y usted tiene esto, esto y esto; y nosotros le proponemos aquello, aquello y aquello que va a ser bueno para usted y sobre todo para nosotros, pero también para usted». El político no puede ir por delante del sector. Sería lo ideal, pero no ocurre. Debe ser el sector el que vaya por delante y guíe al político.

-¿Ha impedido la dispersión y atomización de las que hablaba antes que el sector audiovisual fuese capaz de ejercer ese papel de guía de las administraciones?

-Desde luego, que el sector tenga una voz única y representativa hace mucho más fáciles las cosas a la Administración. Si tú eres un director general o un consejero de algo e interlocutas con una única voz, es mucho más fácil llegar a un consenso y a una solución que si un día te viene una asociación, al siguiente otra y al siguiente otra más. Incluso aunque el mensaje sea el mismo, que las vías sean distintas lo vuelve todo más complicado que si una única voz llega y te dice: «Nos hemos puesto de acuerdo para exigiros esto, esto y esto y para deciros que en otros sitios se hace así, así y así; que eso repercute en esto y en aquello y da estos beneficios, y que además, como puedes ver, hemos elaborado un mapa de recursos según el cual tenemos estos platós, estos decorados naturales, etcétera». ¿Por qué no lo hacemos así, si podemos?

-Si no me equivoco, están elaborando un Plan Estratégico.

-Sí, un plan que ya viene con recorrido, porque ya hace un par de años que se llevan a cabo iniciativas como los Premios GAVA, pero cuya elaboración se ha intensificado ahora con la concreción de condicionantes y medidas. Estamos a punto de sacarlo del horno y de presentarlo en sociedad y en una mesa profesional en la que participan desde los alcaldes de las poblaciones más representativas hasta la dirección de la TPA, la Consejería de Cultura, la de Presidencia o la de Hacienda.

-¿Cómo es, desde el punto de vista del sector audiovisual, Asturias en comparación con otras comunidades autómomas españolas? ¿Qué debemos envidiar de qué comunidades? ¿Qué pueden otras comunidades envidiar de Asturias?

-Empiezo por la segunda pregunta. De Asturias se puede envidiar todo, desde las mujeres hasta la sidra (risas). Yo soy una enamorada de Asturias: soy de Tineo, toda mi familia es de aquí y no hay nada que yo lleve más a gala que eso. Una de las cosas que yo creo que más llama la atención a las productoras que vienen de fuera es el ambiente tan cordial que se genera aquí. Cuando una productora de Madrid viene a grabar a Cudillero, todo Cudillero se vuelca en el rodaje, todos los vecinos se vuelcan. Siempre sale la típica paisana con les casadielles por la ventana y dice: «Toma, fíu, come algo, que tas mui flacu». Ese cariño que hay aquí, esa cercanía de trato, esa humanidad, lo agusto que se trabaja, es una cosa envidiable de Asturias. Por otro lado, en el plano objetivo tenemos un plató natural impresionante. Tenemos todo tipo de paisajes, desde la alta montaña hasta las playas más maravillosas del mundo. Es verdad que no tenemos un sol de espatarrar, pero tenemos una luz superespecial: no sólo todos los cineastas, sino también todos los pintores lo dicen. También tenemos muy buenos profesionales. Es impepinable: tú vas a Madrid, y siempre te encuentras a algún asturiano entre los cargos decisivos del sector, desde Luis San Narciso, el director de cásting de Globomedia, hasta Marc Vigil, el director de El ministerio del tiempo, que ahora está haciendo una película en México. Cuando los profesionales asturianos dan el paso de salir, triunfan, porque hay muy buena formación ya desde las escuelas. Yo creo que aquí están tan atados, tan sin manera de demostrar lo que valen, que cuando salen fuera toda esa creatividad contenida estalla. ¿Qué tenemos que envidiar? Los mecanismos de producción. Al sector audiovisual asturiano le sucede lo que a los praos: aquí no hay latifundios, nunca los ha habido, son todo pequeños praos. Tenemos que terminar con esa atomización. Tenemos que conseguir que la unión haga la fuerza.

-¿Cuál es el modelo a seguir en España?

-Hay muchos: Galicia, Canarias, País Vasco, Andalucía… Galicia es un ejemplo particularmente bueno, porque los gallegos tienen una idiosincrasia parecida a la nuestra.

-De Galicia se suele alabar el enorme acicate que fue para el sector audiovisual de allá la puesta en marcha de la televisión autonómica en los ochenta.

-Sin duda. Nosotros celebramos muchísimo la existencia y la continuidad de la TPA. Ojalá que tenga más apoyos de aquí en adelante. La TPA es uno de los motores de toda nuestra estrategia a nivel de sector. Ahora mismo está colaborando, como no podría ser menos, y se lo agradecemos, pero lo que nosotros queremos es ponerla en el ojo del huracán; que sea el motor de todas las inyecciones a la producción que nosotros aspiramos a conseguir.

-¿Cómo se vive la crisis económica en el sector audiovisual? ¿Se vislumbra ya algún brote verde?

-Hombre, no diría yo tanto. Todavía no se ve un aumento de la inversión por la parte pública. Por la parte privada, a lo mejor sí que ha aumentado un poquito la contratación, quizás porque las empresas ya han hecho callo dentro de la crisis. Desde luego, la situación ya no es la de años nefastos como el 2012. Pero tenemos que conseguir mucho más. Estamos comiendo unos pocos garbanzos y lo que nosotros queremos es hacer un bodorrio; una comida familiar a la que invitar a todo el mundo.

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