Redacción

La plataforma contra la contaminación de Xixón, que acaba de celebrar una asamblea abierta para recuperar su actividad tras el periodo festivo, considera que la labor inspectora de las administraciones en la lucha contra la polución atmosférica es «insuficiente» y, encima, se agrava «con unas prácticas empresariales más que memorables en materia de prevención de riesgos y protección ambiental». En concreto, los miembros de la plataforma se refieren al incendio que entre el 4 y 5 de enero tuvo lugar en Desguaces Riestra, «que puso en evidencia un modelo industrial de dudosa viabilidad y que provoca reiterados accidentes en nuestra región». 

En este sentido, indican que no se puede apelar a la mala suerte ni «a los imponderables» ante un incidente como el acaecido, puesto que «todos los indicios apuntan a una sucesión de incumplimientos por parte de la empresa como por parte de las administraciones obligadas a hacer cumplir la normativa vigente». Señalan, en concreto, que «no solo fallaron los hidrantes, probablemente tampoco se cumplía la normativa en cuanto al número de los mismos y su ubicación», además de que «parece evidente una deficiente separación de los componentes y un control insuficiente del proceso».

Asimismo, consideran que «es probable que no se cumplieran correctamente los requisitos para su seguridad en caso de incendio, ‘para prevenir su aparición y para dar la respuesta adecuada, en caso de producirse, limitando su propagación y posibilitando su extinción, con el fin de anular o reducir los daños o pérdidas que el incendio pueda producir a personas o bienes’, tal y como recoge el reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales», recuerdan.

Desde la plataforma contra la contaminación de Xixón recuerdan que este desguace registró en 2003 un incidente relacionado con la aparición de material radioactivo. «Se trata de una actividad que entraña claros riesgos por la variedad de materiales con los que trabaja y que seguramente deba mejorar sus procesos de control y prevención de riesgos», sostienen, recordando también los «ciertos» riesgos que supuso este reciente incendio para los trabajadores de la empresa y para quienes tuvieron que intervenir en su extinción. «Hablamos también de graves riesgos ambientales, a pesar de que en los comunicados de las propias empresas afectadas o de los organismos oficiales se tienda a minimizarlos o incluso ocultarlos», añaden. 

Al respecto, recuerdan que en la madrugada del 4 al 5 de enero en La Arena se alcanzó alcanzó un pico de 211 microgramos por metro cúbico de partículas PM10 a las 5 de la mañana, de 181 a la una de la madrugada en El Llano y de 105 a las 24 horas en La Calzada. «La norma 50 microgramos por metro cúbico de media en 24 horas», aclaran.

Por todo ello, exigen que los expedientes que vayan a incoarse con motivo de este incendio arrojen luz sobre sus causas y las responsabilidades en las que se pueda haber incurrido por parte de los distintos actores implicados: «Solo avanzando hacia un modelo de transparencia, de estricto cumplimiento de las normas y de clara responsabilidad social por parte de las empresas podremos hablar de futuro en nuestra región. Y en todo esto las administraciones no están para mirar para otro lado. Aprendamos todos de un aviso como este».

Un gran incendio arrasa un desguace y cubre Gijón con una densa columna de humo

J. C. Gea
Incendio en San Andrés de Tacones Llamas en una nave en el polígono industrial

Una chispa podría haber profocado el fuego al extenderse a unos neumáticos. El Principado ha activado el Plan Territorial de Protección Civil en fase de alerta

Entró de golpe, de oeste a este, pasadas las cinco de la tarde: una densa franja de humo negro que empezó a cruzar los cielos del concejo desde algún punto (¿Tremañes? ¿Serín?) hasta La Providencia, despertando más curiosidad que alarma. Los bomberos confirmaban pronto la ubicación exacta: el gran desguace de Riestra, en San Andrés de los Tacones, muy cerca de las instalaciones de Arcelor. Al seguir el origen de la columna de humo, los no pocos gijoneses que se acercaron con sus coches para averiguar lo que sucedía se encontraron con un espectáculo dantesco: las instalaciones de la empresa completamente devoradas por las llamas y un constante tráfago de camiones de bomberos en plena batalla con e fuego. Las primeras informaciones apuntaban a una chispa producida durante el prensaje de un automóvil que habría prendido rápidamente en unos neumáticos desencadenando el siniestro.

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La plataforma contra la contaminación exige luz y taquígrafos tras el incendio de Riestra