El «basta ya» de las mujeres asturianas desborda las calles en un histórico 8M

Una multitudinaria manifestación en Gijón toma el relevo de las concentraciones de la mañana en los principales ayuntamientos de la región

europa press
Redaccion

Costará cuantificarla con precisión, pero no calificarla: la jornada de huelga feminista convocada en un 8 de marzo inolvidable para la lucha de las mujeres puede ya colgarse el rótulo de «histórica» en Asturias. Una jornada en la que «ha empezado el siglo XXI», según ha proclamado al final de la movilización, en la plaza del Marqués, Sofía Combarro, integrante del Movimiento 8M, organizador de la huelga que ha conseguido escenificar de forma espectacular el apetito de la sociedad española por un achique de espacios al machismo en todos sus frentes.

El concepto de «desborde» que han manejado las convocantes se ha convertido en algo literal: el recorrido entre la plaza del Humedal y la plaza del Marqués ha rebosado de manifestantes, que no solo han ocupado en un ambiente de intensa reivindicación, fiesta y hasta euforia el recorrido, sino que también han atestado algunas de las calles afluentes a la marcha. Aun así, como colofón a la lectura de los manifiestos que ha rematado el día, la Plataforma del 8M ha arriesgado una cifra: más de 20.000 personas. Las suficientes, en todo caso, como para llenar por completo la explanada frente al palacio de Revillagigedo y una parte del muelle gijonés, además de algunas vías adyacentes en el momento de máxima intensidad de una convocatoria cuyo éxito también confirmaban los sindicatos, que han llegado a barajar en sus primeras estimaciones un 50% de seguimiento en sectores como la administración autonómica. La industria y los servicios también secundaron la huelga, mucho menos secundada por trabajadores autónomos: 5,3 millones de personas en el conjunto del país, según las estimaciones lanzadas aún el el fragor de las manifestaciones por los sindicatos.

Hay que remontarse a las manifestaciones contra la guerra de Irak y el 'No a la guerra' para encontrar una convocatoria que haya sido capaz de poner tanta gente -y de edades, ideologías y profesiones tan distintas- en las calles. Pero lo más destacable ha sido seguramente la masiva presencia de jóvenes entre los manifestantes. Muchos, desde adolescentes de Secundaria hasta alumnado universitario o trabajadores, maquillados casi siempre con el símbolo feminista, los labios pintados de morado, camisetas negras con eslóganes, pañuelos o pañoletas también morados y toda suerte de pancartas, bastante más variadas e imaginativas que las de otras marchas reivindicativas. No han abundado, por el contrario, los mandiles y carros de la compra con los que la organización había sugerido que se acudiera. Las fregonas, escobas y ropa de limpieza doméstica ha quedado para las estatuas de muchas de las ciudades y pueblos asturianos, que amanecieron transfiguradas para el 8M después de una activa madrugada de piquetes que prosigió con movilizaciones informativas en bicicleta en Gijón y Oviedo, con muchas aulas universitarias y de Enseñanza Media ya paradas.

Riadas de mujeres

El mediodía fue emotivo y multitudinario frente a los ayuntamientos asturianos, pero lo verdaderamente grande esperaba a las siete de la tarde. El resultado de la manifestación convocada en Gijón fue incluso más allá de las buenas expectativas que se sondeaban por la mañana en las concentraciones. Las riadas de mujeres confluyendo casi una hora antes del inicio de la marcha y desembarcos en autobuses procedentes de toda Asturias, hasta el punto de que la organización incluso hablaba de atascos en los accesos en algún momento de la tarde. Solo hubo un señalado hueco entre la multitud: del recinto vacío acordonado en memoria de las mujeres asesinadas por la violencia machista que se ha respetado durante toda la manifestación. El recuerdo de la gijonesa Paz Fernández Borrego, evocado en numerosas ocasiones a lo largo del día, estuvo muy presente, con el dolor aún muy fresco tras el hallazgo de su cuerpo con síntomas de violencia en Navia.

«Ya estamos listas, llegan las feministas». La consigna -una de las muchas y muy combativas que se corearon en el desfile- basta para resumir la sensación que transmitió la marcha, a la que animaba sobre todo una demanda de igualdad, de equiparación de derechos laborales y sociales y de defensa de la integridad de las mujeres frente a acosos y agresiones que ha sido capaz de unir a jóvenes universitarias, profesionales de edad madura, pensionistas, paradas, inmigrantes, colectivos LGTBI... y también a muchos hombres, solidarizados con la lucha feminista. En el punto de mira, según los tramos de la manifestación, el patriarcado, el capitalismo, la Iglesia, el gobierno de Mariano Rajoy y el PP o simplemente los «machirulos» de los que -coreaban las mujeres- «estamos hasta el culo». 

Pero las reivindicaciones han ido mucho más allá de eso: laborales, de género, de identidad sexual, de derechos reproductivos o a la soberanía sobre el propio cuerpo, de defensa de la propia identidad racial o cultural... «No es no» .«Si nos tocan a una nos tocan a todas». «Es terrorismo el machismo», «Vamos a quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal». «Machista muerto, abono pa mi huerto; machista vivo, oxígeno perdido». «Hasta los ovarios de contratos precarios»... Las diversidad de consignas de la marcha y la energía con la que se han proferido da idea de los muchos frentes abiertos y del hartazgo de siglos que brotó en las calles. «Veremos qué hacer con todo esto a partir de mañana, de momento hoy estamos viviendo una jornada histórica», comentaba una de las convocantes

Himnos y manifiestos

«Juntas somos más». Así empezaba el manifiesto que puso punto final a la tarde -ya noche- en la plaza del Marqués, con un grito en defensa de la igualdad: «Nos queremos libres, nos queremos vivas, feministas, combativas y rebeldes». En el escrito, se recordó la lucha que cada 8 de marzo une a muchas mujeres en defensa de sus derechos. Una unión que consiguió grandes victorias a lo largo del tiempo, pero que aún no es suficiente ya que queda mucho por hacer. Momentos antes el Coro Internacional Matriarcal Anticapitalista Al Alto La Lleva emocionaba a los congregados con su versión de ¡A la huelga!.

El Coru Internacional Matriarcal Antifascista Al Altu La Lleva canta 'A la huelga' al final del 8M en Gijón El cántico precedió a la lectura de manifiestos al final de la jornada de huelga feminista en la plaza del Marqués

El documento leído por varias mujeres de distinta edad, etnia y situación social entonó, asimismo, una defensa de derechos por encima de ideologías o cualquier tipo de ocupación, pero también se recuerda a las que no están. «Somos las asesinadas, somos las presas. Somos todas», destacan en el manifiesto. «Juntas hoy paramos el mundo y gritamos:¡Basta! ante todas las violencias que nos atraviesan», señalan. En este sentido, exigen «que el Pacto de Estado contra las violencias machistas -por lo demás insuficiente- se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas».

«Queremos poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas», reclaman, al tiempo que arremeten contra la violencia sexual. «Es urgente que nuestra reivindicación 'Ni una menos' sea una realidad«, añaden, al tiempo que hacen una denuncia pública de «la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista». «Somos mujeres y somos diversas», dejan claro.

En el manifiesto, además, se ensalza las labores que realizan las mujeres, como el trabajo doméstico y de cuidados, «imprescindible para el sostenimiento de la vida», defienden. Es por ello, que con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad se quiere dar visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, «ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida», agregan. «Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas», remarcan.

Con todo, en el manifiesto reivindica una sociedad «libre de opresiones, de explotación y violencias machistas» y hacen un llamamiento «a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas», se indica. Se reivindica, además, una huelga contra la brecha salarial, los techos de cristal y la precariedad laboral. «La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género», sostiene el documento, en el que se muestran contrarias a que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que copen las listas del paro. También claman contra pensiones «de miseria» y exigen ser protagonistas de sus propias vidas y sus cuerpos, sin ningún tipo de presión estética.

Reclaman, además, en el manifiesto, una educación pública, laica y feminista, libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, al tiempo que defienden el derecho a una formación afectivo-sexual que enseñe en la diversidad, «sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas», recalcan. «¡Seguiremos hasta conseguir el mundo que queremos», han advertido.

Primeras valoraciones sindicales

Previo al inicio de la manifestación, la responsable de Igualdad de CCOO, Ana María Rodríguez, ha calificado de «éxito» está jornada del 8 de marzo, que supondrá un punto de inflexión en la lucha de los derechos por las mujeres. Asimismo, ha defendido que para corregir la desigualdad debe hacerse entre hombres y mujeres. Por su parte, la vicesecretaria general de UGT Asturias, Nerea Monroy, ha coincidido en que tanto las concentraciones de la mañana como la huelga están siendo un «éxito». Unos paros que han tenido un seguimiento que se ha dejado notar en grandes empresas como Arcelor o Thyssen y también en comercios, según ella. Por todo, ha opinado que esta huelga marca un precedente en el movimiento feminista y lanza un mensaje «claro» al Gobierno central para que ponga en marcha medidas que erradiquen la brecha salarial, la discriminación y la violencia de género.

Por parte del Movimiento 8M, Sara Combarros ha calificado esta jornada de huelga como de «desborde feminista». Ha destacado, además, la multitudinaria concentración de esta mañana en Oviedo. «Es una huelga de desborde feminista porque el movimiento feminista viene a transformar la sociedad», ha sostenido. Ha añadido, asimismo, que será necesario que pasen unos días para darse cuenta de la dimensión de esta jornada de huelga.

Valora este artículo

8 votos
Comentarios

El «basta ya» de las mujeres asturianas desborda las calles en un histórico 8M