«Son unos chupasangres»

J.C.Gea

GIJÓN

Nazario Martínez García, vecino de Gijón, se enfrenta a un desahucio
Nazario Martínez García, vecino de Gijón, se enfrenta a un desahucio j.c.Gea

La PAH se encierra en una entidad bancaria de Gijón para evitar el desahucio de dos jubilados, Nazario y Loli, que avalaron a su hijo. Nacho Vegas se une a la acción con su música

09 mar 2018 . Actualizado a las 17:59 h.

«Ya me han mandado los papeles para firmar. Estoy sacando ya las cosas de casa. Nos tenemos que ir de alquiler a casa de una vecina». Lo dice Nazario Martínez García, visiblemente angustiado, a las puertas de la entidad bancaria donde activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) acaba de toparse con la negativa de la dirección a renegociar una deuda que si nada lo impide llevará a este jubilado y a su mujer, Loli, a verse desahuciados de su casa en el barrio gijonés de El Coto. En la acción, además de familiares, amigos y activistas del colectivos, también ha participado el músico Nacho Vegas, con su música, cantando justo delante de la oficina. La indignación cundía no solo entre los acivistas sino también entre los vecinos. «Es intolerable. Son unos chupasangres», se deja oír frente a la puerta de la oficina, donde unas cincuenta personas, entre ellas el cantautor gijonés Nacho Vegas y los concejales de Xixón Sí Puede Mario Suárez y Nuria Rodríguez, se han plantado ante el banco mientras el portavoz de la PAH, Miguel Ángel García, se ha encerrado con otros cuantos activistas para intentar buscar una solución. Mientras ellos hablan, los congregados corean fuera. No solo consignas. También el himno que les regaló hace un par de años Nacho Vegas, la Canción para la PAH.

Poco después de que concluyan, Nazario y Miguel Ángel salen con cara de pocas alegrías. El banco no cede. «Llevamos con esto cuatro años porque avalamos el piso de mi hijo en La Camocha», cuenta el vecino de la calle conde de Toreno cuya vivienda, en el número 43, podría pasar a ser propiedad del banco en los próximos días. Su trabajo, instalando parqué, le dejó una pensión de algo más de 900 euros.

«Nadie discute lo de la casa de su hijo, pero sí lo de su casa. Lo que reclamamos es una quita», comenta Miguel Ángel García al final de la frustrada negociación. La hipoteca de la vivienda actual no era alternativa. «Se sacó hace años, con lo cual, aunque tengas un interés muy bajo la cuota sale muy alta», comenta el portavoz de la PAH. El banco reclama 93.600 euros y el piso está valorado en 51.000. Las cifras no se mueven de ahí, ni parecen conmoverse ni con las movilizaciones ni con la música.