Miembros de la Comisión de Coordinación aseguran que los representantes en el Ayuntamiento bloquean el máximo órgano entre asambleas y toman decisiones sin consultarlo
11 abr 2018 . Actualizado a las 17:13 h.La fractura entre el grupo municipal de Xixón Sí Puede y miembros críticos de sus principales órganos internos se hace cada vez más profunda, con las primarias en la Candidatura de Unidad Popular en el horizonte inmediato. Así lo evidencia la difusión de un duro comunicado firmado por varios miembros de la Comisión de Coordinación de la formación morada, la máxima instancia decisoria entre asambleas, que acusa al grupo que encabeza Mario Suárez del Fueyo a actuar al margen de dicho órgano en cuestiones sensibles como la aprobación de las modificaciones presupuestarias propuestas por el gobierno local de Foro. El documento, suscrito por Rubén Montes, Remedios Cotarelo, Cristina Caramés y Héctor Gómez, se alinea con un reciente artículo del representante de Equo en este mismo órgano, Eduardo Campomanes, que acusar a sus representantes municipales de «malas prácticas» que convierten en «una experiencia fallida» los principios de funcionamiento «plural, asambleario y municipalista» y «valores de participación, democracia directa y respeto a la pluralidad que se han visto truncados».
Los miembros críticos de la Comisión de Coordinación también acusan a los representantes municipales del bloqueo de sus reuniones mensuales, de «opacidad y el secretismo» en asuntos como «las cuentas del grupo municipal» o el censo de integrantes de XsP, de la inexistencia de actas de las reuniones o de «saltarse los principios de publicidad y transparencia» en la última contratación de personal para el grupo, en cuyo seno concejalas como Verónica Rodríguez también evidencian posiciones afines a los críticos.
Todo ello ha generado, según los firmantes del comunicado, un «malestar que se ha venido acumulando entre quienes formamos parte de diferentes órganos de la candidatura de Unidad Popular». Citan además «las dificultades para aprobar un reglamento que permitiera organizar el funcionamiento de la candidatura» como un anuncio de lo que consideran la «autonomización del grupo municipal en el proceso de toma de decisiones»; una fractura que «se ha ido profundizando» hasta conducir al bloqueo de las reuniones reglamentarias de la Comisión, que -aseguran los críticos- «en el mejor de los casos solo recibe información a posteriori de la actividad del grupo municipal sin poder aportar ni decidir, de manera antirreglamentaria y antidemocrática».