Las familias del San Miguel piden prudencia: «Es pronto para juzgar nada»

J. C. Gea GIJÓN

GIJÓN

Patio del colegio San Miguel, en Gijón
Patio del colegio San Miguel, en Gijón

El presidente del AMPA, José María Segura, apoya la gestión de la dirección en un caso sobre el que «ni siquiera se han formulado denuncias de momento»

23 may 2018 . Actualizado a las 19:22 h.

«Preocupados por el modo en el que está creciendo la bola», pero también abogando por que «se mantengan la prudencia y la responsabilidad» ante una situación en la que «nada se puede dar por zanjado». Así están viviendo desde la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del Colegio San Miguel, en el barrio gijonés de Pumarín, la situación creada después de que haya trascendido la presunta relación entre una profesora y un alumno del centro, y la investigación abierta a raíz del caso. Su presidente del AMPA, José María Segura de Antonio, resume en esos términos la zozobra que comparte toda la comunidad educativa desde que el pasado jueves saliesen a la luz unos hechos que fueron comunicados formalmente a la asociación el pasado lunes; hechos que, subraya Segura, «son todavía muy relativos, aunque muy serios» y sobre los que «ni siquiera se han formulado denuncias de momento por parte de los afectados», según consta al representante de los padres y madres del centro». Para todo lo demás, se remiten al comunicado publicado por la dirección.

«Valoramos mucho que el centro nos informase y lo apoyamos y nos remitimos a sus declaraciones, pero a partir de ahí no tenemos más información ni tenemos más que decir porque está fuera de nuestras competencias», explica Segura, que pide fuera del centro la misma cautela que se está mostrando y pidiendo dentro «para evitar que los grupos de whatssap echen humo» con unos hechos que «es pronto para juzgar» y que -recalca- «afectan a un menor y a una profesora mayor de edad cuya intimidad y dignidad hay que preservar».

«Es pronto para juzgar nada. Aquí no hay nada que se pueda dar por zanjado. Puede ser verdad, o no porque no hay hechos ni dictámenes ni sanciones definitivos, sino que estamos al inicio de un procedimiento. Hasta donde nosotros podemos llegar, hay que hablar de que hace cinco días se tiene conocimiento la situación, de que se trata de presunta relación, de que el centro toma a partir de ahí cartas en el asunto y pone en marcha un protocolo para apartar a la profesora, iniciar los procesos y los expedientes correspondientes, e informar a los órganos competentes superiores», resume José María Segura.

«No tenemos más datos ni tenemos por qué tenerlos, y si los tuviéramos, lógicamente tampoco los compartiríamos para preservar la dignidad y la intimidad de los afectados. Nosotros no vamos a entrar en el chismorreo que alimenta a una parte de la sociedad», concluye el presidente del AMPA del centro.

Su preocupación es compartida por toda la comunidad educativa del San Miguel, mientras las autoridades educativas y el propio Arzobispado de Oviedo, de quien depende el centro concertado adscrito a la parroquia de San Miguel en Pumarín, intentan mantener a toda costa la misma «cautela y discreción» de la que habla el comunicado difundido en la web del colegio. Tal y como ha dejado claro el director del centro, Miguel Ángel Campos, en primeras declaraciones declaraciones, preocupa preservar la reserva ante unos hechos pendientes de aclaración y que, según fuentes del centro, presentan contradicciones en las declaraciones recabadas por la dirección a las partes implicadas. La profesora ha desmentido la relación,a pesar de que se haya decidido apartarla de forma cautelar de sus funciones, y el alumno sigue asistiendo a las clases sin que se haya adoptado medidas de ningún tipo contra él.

Mientras ambas pesquisas clarifican lo sucedido, el colegio se marca una criterio de actuación: la «trayectoria, estilo y valores, de sobra conocidos» del colegio. «Ningún acontecimiento puede apartarle de esa línea», asegura el comunicado.