Los gritos de Silvia Hernández a los que nadie respondió

Europa Press / efe GIJÓN

GIJÓN

La Policía explica que los vecinos no respondieron a las voces de la mujer asesinada porque las peleas eran habituales

29 may 2018 . Actualizado a las 22:45 h.

Los policías que testificaron este martes en la segunda sesión del juicio por la muerte de Silvia Hernández, supuestamente a manos de su pareja, han ratificado que los vecinos que escucharon los gritos de auxilio de la mujer no le dieron importancia porque las peleas entre ambos eran habituales.

Así lo han indicado en la vista celebrada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias con sede en Gijón, en la que diferentes agentes han ratificado que el acusado contó primero una versión de los hechos que no era verosímil y una vez en Comisaría se desmoronó y confesó que había forcejeado con su pareja para arrebatarle un cuchillo. El hombre, que se enfrenta a peticiones de oeas de 22 años de cárcel y prisión permanente revisable, atribuyó en un primer momento las heridas punzantes que presentaba el cadáver en el torso a que fue asaltada por dos chicas, pero luego, ya en Comisaría, dijo que ella intentó cortarse las venas y que él intentó evitarlo forcejeando para quitarle el cuchillo.

El procesado, que mantenía una relación sentimental con la víctima, S.H.A., de 34 años y con un grado de discapacidad psíquica del 70%, reconoció haber mentido en su primer relato ante la policía por miedo porque había sido detenido en seis ocasiones anteriores por las riñas constantes que mantenían casi a diario. Según estos testimonios, las discusiones eran constantes y de carácter violento sobre todo cuando el hombre bebía y la mujer mezclaba alcohol con los medicamentos que tenía prescritos por su deficiencia psíquica.

Uno de los diez policías que testificaron hoy ha asegurado que uno de los vecinos le informó de haber escuchado varias veces decir a la mujer que se iba a autolesionar para inculpar a su compañero. La Policía no pudo hallar huellas digitales ni sangre en el cuchillo de cocina hallado en el domicilio, cuyas características se corresponden con el tipo de heridas punzantes de 3 ó 4 centímetros de profundidad que presentaba el cadáver de la víctima.

La Fiscalía y la Abogacía del Estado piden penas de 22 años de prisión por un delito de homicidio agravado por parentesco, y las acusaciones particular y popular piden prisión permanente revisable por asesinato. El abogado defensor pide la libre absolución al considerar que su cliente no ha sido responsable del fallecimiento de su compañera y que solo intentó evitar que se suicidara.

Según la Fiscalía, durante todo el domingo día 13 de marzo, el acusado, consciente de que la mujer estaba aún con vida tumbada en la cama sin poder levantarse y agonizando no llamó a los servicios médicos ni le prestó ningún tipo de ayuda. El lunes 14 a las 06:17 horas, el procesado llamó a los servicios de emergencia, que se personaron en el lugar y constataron que la mujer estaba muerta.