¿Hay que cambiar algo en la «Semanona»? Lo que dicen los ciudadanos

Las opiniones de los destinatarios, aunque coinciden en algunos puntos con las de los políticos, son menos críticas con la programación de las fiestas de Begoña

Saúl Craviotto, junto a parte de la Corporación, en el balcón del ayuntamiento de Gijón
Saúl Craviotto, junto a parte de la Corporación, en el balcón del ayuntamiento de Gijón

Gijón

¿Y los destinatarios de la fiesta? ¿Qué piensan los ciudadanos de Gijón o los muchos turistas que abarrotan la ciudad en estos días de la programación de la 'Semanona' gijonesa? Una consulta 'a pie de obra', en la misma Plaza Mayor justo antes del pregón de apertura de Saúl Craviotto, hace ver que el descontento de los políticos no necesariamente tiene por qué repetirse en la ciudadanía, o no al menos en el mismo grado.

Rosa Núñez (izquierda) junto a su familia, en la Plaza Mayor de Gijón
Rosa Núñez (izquierda) junto a su familia, en la Plaza Mayor de Gijón

Mientras espera que arranque el pregón acompañada de su familia y con una hija adolescente, Rosa Núñez, gijonesa, coincide en una de las peticiones de Ciudadanos, y ve una Semana Grande que olvida una franja de edad. «En general, me parece que la programacion está muy bien para gente adulta, pero para niños algo menos. Si quieres encontrar cosas que sean para ellos tienes que irte al Botánico», comenta. Y considera que, aunque la programación «siempre tenga algo de interés, quizá también hay un poco menos de calidad y de nombres conocidos que el año pasado». Dice entender, eso sí, «que no todos los años el dinero es el mismo», y no le parece mal que algunos de los platos fuertes del verano caigan fuera de Semana Grande. «Para los de aquí es casi mejor que no sea tanto el barullón y poder disfrutarlo mejor», apunta.

Javier Nuño, junto a su mujer, Montse, y su hija, Ana, en la Plaza Mayor de Gijón
Javier Nuño, junto a su mujer, Montse, y su hija, Ana, en la Plaza Mayor de Gijón

Javier Nuño es de Gijón, pero reside desde hace tiempo en Barcelona, desde donde cada año se desplaza junto a su familia para disfrutar de su ciudad natal preferentemente en estas fechas. Por él, da el «aprobado» a la progamación, pero pone una salvedad pensando sin duda en su hija, también adolescente. «Creo que a la gente joven le gustaría más un poco de calidad», precisa. Y su hija, Ana, tercia: «Y de variedad». Montse, la madre, no ve problema con todo en que la música en directo en la Plaza Mayor o Poniente sea no un complemento sino el plato fuerte de la 'Semanona': «Yo creo que es lo que más se valora y lo que a la gente más le gusta», comenta.

Francisco Fernández confiesa no conocer a «muchos ded los grupos que vienen en el folleto». «Pero eso», puntualiza, «seguramente es porque yo esté desfasado». Aun así, tiene la impresión de que el cartel de este año «no tiene demasiado tirón, sobre todo para el público más joven». Aunque, a la vez, se muestra comprensivo con la organización del festejo. «Yo culparía a los que lo organizan. Creo que es más bien que un problema de dinero», aventura. Lo cual no significa que sea partidario de que se dedique más a este tipo de gastos. «Hay otras cosas que urgen más para gastar el dinero de un ayuntamiento, y si hay poco quizá haya que dedicarlo a otras cosas, como cuidar las zonas rurales, por ejemplo, antes que a contratar conciertos por los que a lo mejor la gente tendría que pagar si los quiere ver».

Los 'foriatos' no se atreven a opinar gran cosa, sobre todo los que vienen la primera vez. Es el caso de José Ángel Tébar y de Maite Roblizo, un joven matrimonio de Jaén que pasará unos días en Gijón, visitando a unos familiares. No han venido específicamente por la Semanona, sino que se la han encontrado y están encantados con «el ambientazo y los conciertos gratis», dice ella. A él le resultan un poco «extrañas unas fiestas que no tienen su recinto ferial, sus chiringuitos, sus peñas o sus atracciones, como pasa en muchas ferias del Sur de España». Pero concede que «cada sitio tiene su propio formato de fiestas locales» y que lo importante es «sumarse al carro y pasarlo bien».

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