El (feliz) principio de curso de Elsa y Lucas, el niño con Down de La Calzada

El pequeño inició «muy contento» su andadura escolar junto a su hermana en el Martínez Torner después de que sus padres consiguieran que Educación asignase un auxiliar al centro

Lucas Parrondo Suárez y su hermana Elsa en el primer día de clase del pequeño, en La Calzada, Gijón
Lucas Parrondo Suárez y su hermana Elsa en el primer día de clase del pequeño, en La Calzada, Gijón

Gijón

El pasado lunes, más de 6.000 niños y niñas empezaban su curso escolar en Asturias. Para todos ellos, pero muy en especial para los que iniciaban su larga andadura como alumnos, fue un día señalado… no siempre para bien. A más de uno hubo que llevarlo a rastras, entre llantos y protestas. No fue el caso de Lucas. Tampoco de su hermana, Elsa. Y mucho menos de sus padres. Ambos llevaron a sus dos hijos -él de 3, debutante; ella de 6, ya veterana- al cole que la familia había elegido en el momento de hacer la matrícula, el pasado mayo: el Martínez Torner de La Calzada, el centro público que les corresponde por zona de residencia. Los cuatro llegaron al centro especialmente sonrientes y dejaron constancia de esa alegría en unas cuantas fotografías; más que nada, porque no les ha resultado fácil en absoluto cumplir con ese rito tan normal: una madre que lleva al mismo colegio a sus dos hijos en edad escolar para que empiecen sus clases. José Manuel Parrondo y Carmen Suárez tuvieron que emplearse en un pulso administrativo de tres meses para evitar que el pequeño Lucas, con síndrome de Down, no fuese trasladado a Colegio Público Príncipe de Asturias por falta de auxiliar educativo en el centro que le correspondía. Algo que finalmente consiguieron y que hace de la fotografía de los dos pequeños a punto de entrar al cole algo más que una foto de inicio de curso.

«Por ver estas caritas mereció la pena toda la lucha!!! No puede tener mejor anfitriona q lo lleve al cole», escribía Carmen en su cuenta de Facebook junto a la imagen sonriente de Elsa y Lucas, que ha empezado «muy contento» con la hora de clase de adaptación que recibirá de 10 a 11 hasta finales de este mes, cuando se incorporen la auxililar y una profesora de refuerzo que ha sido necesario contratar al desdoblar el grupo que ha correspondido al pequeño.  «Ha empezado con toda normalidad», cuenta Carmen: «Lo único que no le gusta es entrar en la fila, pero entra muy contento, a su bola. Y luego sale súper contento.Por lo que hablé con la profesora y la PT [la maestra de Pedagogía Terapéutica] que va a estar toda la hora este mes en clase con él, se relacionaba muy bien y estaba muy contento»,

Su hermana está encantada sabiendo que el pequeño de la casa está en su mismo centro. «Está todo el tiempo pensando en él y diciendo "voy a preguntarle a la profe a ver si me deja ver a Lucas"», comenta Carmen Suárez, aliviada después de unos meses de pugna que han acabado como la familia quería. Una situación originada por una carencia de profesionales en los centros que, como recordaba ella misma hace unos meses, siguen viviendo muchos padres y denunciando, como cada principio de curso, los sindicatos educativos.

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