Tres precandidatos a la alcaldía disputarán las primarias de un PSOE cuarteado

Ana González, José Ramón Tuero y Tino Vaquero se inscriben para ofrecer sus candudatura a la alcaldía de Gijón a los 1.300 militantes gijoneses, mientras los 'criticos' guardan silencio

Tino Vaquero, Ana González y José Ramón Tuero
Tino Vaquero, Ana González y José Ramón Tuero

Gijón

Madrugó por sorpresa José Ramón Tuero; llegó puntual y a la hora anunciada Ana González y remató la jornada, casi sobre el cierre de la ventanilla de admisiones, Constantino 'Tino' Vaquero. No son nombres demasiado conocidos entre el grueso de la ciudadanía gijonesa, pero al menos uno de ellos llegará a serlo, y mucho, porque figurará al frente todos los carteles y de la campaña electoral del PSOE para las elecciones de 2019. No les será fácil conquistar la alcaldía, pero tampoco va a serlo el proceso que, a partir de hoy, determinará desde dentro, y contando con casi 1.300 afiliados, cuál de ellos es finalmente el candidato o candidata a encabezar el intento socialista de recuperar, ocho años después, el sillón de la alcaldía local. Hoy mismo empieza la recogida de avales que concluirá el 6 de octubre. Casi demediada y aún no repuesta de la fractura evidenciada en las últimas primarias, la Agrupación Socialista tendrá que pasar una nueva prueba de resistencia interna de la que no todos confían en que salga bien parada. La triple candidatura -en la que no hay al final candidato explícitamente presentado por el minoritario sector ‘crítico’ del partido- no escenifica sin más una diversidad de opciones en una formación que gusta de presentarse como plural; trasluce una división mucho más traumática en sus órganos, bajo analgesia estos meses pero en absoluto sanado.

El fracaso del entendimiento en pos de un candidato de consenso se resolvió, pues, en tres actos e in extremis. Aunque sí el más mediático, el momento más elocuente del día no fue quizá el de la llegada a la Casa del Pueblo de una combativa Ana González vitoreada por varias decenas de adeptos y ya en pleno registro de campaña. A ella se la esperaba a hora fija como la candidata del sector hegemónico -aunque sin holguras- desde su polémica designación en la asamblea del lunes. La inesperada comparecencia del exdirector general de Deportes José Ramón Tuero unas horas antes, a media mañana, y más aún la tardía inscripción del presidente local de Cruz Roja y miembro de la Ejecutiva barbonista presidida por Iván Fernández Ardura, Tino Vaquero, evidenciaron con mayor claridad que la retirada de los ‘críticos’ no fue suficiente para acallar los descontentos, o al menos ciertas terceras vías, en el seno de la mayor agrupación asturiana. Además de su inscripción, resultó estrepitoso el silencio del sector que hasta el pasado noviembre encabezaba la directiva local con José María Pérez, portavoz municipal, como secretario general de la gestora, en teoría sin candidato propio en estas primarias.

Pero quizá la mejor instantánea del momento que vive el partido la ofrecía el momento en el que, ya de noche, a poco más de una hora del cierre de la Casa del Pueblo, Tino Vaquero acudía a formalilzar su candidatura. Lo hacía acompañado, como es preceptivo, por dos miembros del equipo con el que pugnará en primarias: la vicesecretaria de la Ejecutiva y exconcejala Dulce Gallego y Blanca Esther Aranda Rilo. Su nombre se había anunciado a primera hora de la tarde, pero hubo incertidumbre sobre su candidatura hasta el último momento. Su nombre ya había sido puesto sobre el tapete durante las reuniones de los últimos días en busca de candidatos de consenso. Pero la sensación que el presidente local de Cruz Roja transmitió fue la de un militante que da un paso al frente casi a su pesar para intentar suturar desde dentro. No en vano, forma parte de la Ejecutiva encabezada por Iván Fernández Ardura.

Su inscripción se ponía en duda incluso avanzada la tarde. «Se lo está pensando, se está debatiendo», comentaban los corrillos a la espera de la clamorosa llegada de Ana González. Cuando llegó, Vaquero explicó qué había decantado su decisión: «Determinados compañeros y amigos me han impulsado a dar este paso, que creo que hay que dar por responsabilidad con el partido y ante toda esta situación que se ha generado estos días y que a mí particularmente no me ha gustado», explicaba el presidente local de Cruz Roja y responsable de Relaciones con la Sociedad de la Ejecutiva local. Es decir, alguien teóricamente alineado con el sector oficial pero no con la candidata oficialista; una posición doblemente evidente con Dulce Gallego, la número dos de la Ejecutiva local, a su lado.

«Todavía no es tarde»

«Quiero que este partido siga unido y fuerte, y salga a la sociedad más fuerte con este proceso», asegura Vaquero, convencido de que «todavía no es tarde» para ese intento. «Yo por lo menos lo voy a intentar con todas mis fuerzas. Es obviamente uno de los retos del candidato; aparte de poder las elecciones, poder unir al partido en torno a unas ideas comunes. Este siempre ha sido un partido en el que cabe todo el mundo, y ese partido inclusivo hacia todos es lo que yo pretendo unir», argumentaba. Todo ello, no obstante, con una convicción de fondo para quien quiera escucharla:  «Lo que hay que aceptar democráticamente es el resultado de los procesos y al día siguiente todos somos compañeros. El que no acepte eso es que no debería estar aquí, en un partido político».

De la confusa situación que vive el socialismo gijonés da testimonio añadido otra expectativa que circuló entre algunos militantes a media tarde: la posible presentación como precandidato del exalcalde, expresidente del Principado y senador Vicente Álvarez Areces. Tini no compareció, aunque hay militantes que aseguran le se le llegó a ofrecer la posibilidad de concurrir a las primarias y que las rechazó. Con la persiana ya echada y en los chigres cercanos, algunos de los militantes habituales en la Casa del Pueblo hacían sus cábalas con la terna ya sobre la mesa. Sus expectativas, en general, no demasiado halagüeñas. No tanto para las esperanzas de recuperar la alcaldía en unos meses; para el futuro interno del propio partido que podría abrirse bajo una tormenta de reproches si el bastón de alcalde o de alcaldesa se escapase otra vez en 2019.

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