El carbón de la playa de San Lorenzo no solo es del Castillo de Salas

Una investigación, en la que se analizaron muestras recogidas en el arenal y ventanas de Cimavilla y la zona oeste, concluye que una parte procede del movimiento de graneles en El Musel

Mancha de carbón en la playa de San Lorenzo
Mancha de carbón en la playa de San Lorenzo

Gijon

El carbón que, cada cierto tiempo, tiñe la playa de San Lorenzo no solo es del Castillo de Salas, que embarrancó hace ya 32 años muy cerca de Cimavilla. Una investigación de científicos asturianos revela que al menos parte de ese sedimento tiene su origen en el movimiento de graneles del puerto de El Musel. El estudio, titulado Impacto ambiental del manejo del carbón en la zona costera de Gijón y que se publicó en inglés en septiembre de este año, ha sido realizado por cinco investigadores del Instituto Nacional del Carbón (Incar) de Oviedo, que pertenece al área de Ciencia y Tecnología Químicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El objetivo de esta investigación era identificar, mediante el análisis petrográfico, el impacto ambiental del manejo del carbón en todas sus variantes en la zona costera, en concreto en la playa de San Lorenzo, en Cimavilla, en La Calzada y en el resto de barrios de la zona oeste. Para ello, se tomaron muestras de la playa en abril, así como de las ventanas y edificios entre mayo y junio.

Los análisis petrográficos de estas muestras revelaron que todas ellas contenían partículas sólidas de origen antropogénico (es decir, que se derivan de la actividad humana) y estaban formadas por diferentes grados de carbón, chares (inquemados del carbón) y coque en distintas cantidades, además de que los porcentajes de estos componentes dependían de donde se hubieran tomado las muestras y, en este sentido, de su proximidad a las fuentes de contaminación.

En el caso de la playa, a tenor de estos resultados, los investigadores apuntan que puede estar afectada por partículas orgánicas transportadas por el aire aunque el gran tamaño de algunas muestras sugiere que el principal origen de la contaminación es el parque de minerales y, sobre todo, la carga y descarga de carbón y otros minerales en el puerto de El Musel. «Las corrientes, las mareas y el oleaje son responsables de que estos materiales se arrastren cada cierto tiempo a la playa», indican, resaltando el predominio del carbón en el arenal, en el que la presencia de partículas de coque es muy baja y la de chares casi inexistente, sin descartar por supuesto la potencial contribución de los restos de carbón del Castillo de Salas.

De hecho, el principal componente de las muestras recogidas en la playa era el carbón, en un porcentaje del 90% al 100%, seguido de partículas de coque (del 0,0% al 14%) y de chares. La partícula orgánica dominante en el arenal tenía un tamaño de entre 0,5 y dos milímetros, aunque en algunas zonas de la playa se encontraron también fragmentos de carbón de mayor tamaño y redondeados posiblemente debido al oleaje.

Contaminación en ventanas y edificios

Nube de carbón en El Musel.Nube de carbón en El Musel
Nube de carbón en El Musel

Las muestras de partículas transportadas en el aire que fueron recogidas en ventanas y edificios de Cimavilla y la zona oeste también tenían como principal componente al carbón (en porcentajes que iban del 45% al 78%), seguido de chares (13%-52%) y partículas de coque (2% al 14%). Las mayores concentraciones, según indican los investigadores, podrían deberse a la proximidad de la siderúrgica y las plantas de coque. Los investigadores indican, al respecto, que «probablemente» procedan del carbón que se mueve en el puerto de el Musel, en el parque de minerales y de otras instalaciones en las que se utiliza este carbón. «El alto contenido de chares parece provenir de las plantas cementera y térmica», aunque no descartan que también procedan de calefacciones de carbón, «que aún existen».

Los investigadores, antes de presentar los resultados de este estudio, explican que la petrografía orgánica, la rama de la geología que analiza las rocas, contribuye a los estudios de contaminación ambiental, por ejemplo, mediante la identificación de partículas orgánicas procedentes de actividades relacionadas con el carbón, como pueden ser la minería, la preparación o el transporte de este mineral. Y que la importancia de la presencia de estas partículas, sobre todo las relacionadas con el carbón, en el medio ambiente se deriva de la concentración de contaminantes orgánicos, algunos con elementos traza peligrosos como mercurio, arsénico o selenio entre otros, que tienen estas partículas.

En este sentido, añaden que la costa de Gijón es un ejemplo de área contaminada relacionada con el manejo del carbón al estar rodeada por una central térmica, un parque de minerales, una cementera, una siderúrgica con plantas de coque y las actividades que se desarrollan en el puerto de El Musel, por el que pasan al año al menos siete millones de toneladas de carbón y coque. «Estas actividades industriales, entre otras, son la fuente de las tormentas de polvo de carbón, afectando a la ciudad y a la costa», indican.

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